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23 Jun
Las cuatro partes del Catecismo PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Cristina Alba Michel   
Viernes 30 de Noviembre de 2012 15:29

El Catecismo de la Iglesia Católica

La división en cuatro partes del Catecismo de la Iglesia Católica -fe profesada, fe celebrada, fe vivida y fe rezada-, contiene lo que se podría definir como las cuatro directrices fundamentales de la nueva evangelización:

 

1. Renovar la fe profesada significa encontrar ocasiones de pública profesión, sin olvidar la profundización también cultural, que siempre es necesaria y que, progresivamente, educa el pensamiento, el cual, desvinculándose de las redes del mundo, inicia progresivamente, a "razonar" con una mentalidad de fe, traduciendo en experiencia concreta las previdentes indicaciones de la Encíclica Fides et ratio del Beato Juan Pablo II.

     

2. La fe celebrada, como indica la segunda parte del Catecismo, es una clara invitación a un redescubrimiento del sentido de lo sagrado que celebran los Sacramentos. La superficialidad, incluso la banalización de algunas celebraciones, ha determinado una falta de afecto por el rito que, al perder su dimensión de misterio, pierde al mismo tiempo su valor significante. Es un equívoco clamoroso el de quien cree que reduciendo la dimensión sagrada y de adoración, los ritos son mayormente comprensibles.

Existe un diálogo misterioso, actuado por el Espíritu Santo, y no por nuestras celebraciones "animadas", entre la fuerza de los Sacramentos celebrados, la gracia que dan y el alma de cada fiel. En la medida en que las Iglesias particulares y las comunidades redescubran la profunda conciencia adorante de la fe celebrada, la nueva evangelización recibirá un vigoroso impulso, puesto que la fe celebrada según las normas litúrgicas de la Iglesia y en la continuidad con su ininterrumpida Tradición es lo más atractivo que pueda haber y es, en sí misma, evangelización.

 

3. La verdad anunciada pide ir acompañada de la fuerza del testimonio. Desde sus orígenes, el Cristianismo ha consistido en esta profunda unidad entre la verdad anunciada y el amor vivido. La tercera parte del Catecismo es un gran sostén para una propuesta de fe vivida. ¡Cuántos mártires... también en el presente, han testimoniado y testimonian la fe! La unidad inseparable entre fe profesada, fe celebrada y fe vivida será entonces el principal factor dinámico de la nueva evangelización. Creyendo, celebrando y viviendo de manera más auténtica y fiel la Iglesia podrá renovar su fuerza evangelizadora.

 

4. Por último, la dimensión de la oración que propone el Catecismo, representa el eje, la linfa vital de la nueva evangelización. Nada sucedería si todo no naciese de la oración y no volviera a la oración: al estar ante Dios, como personas y como Iglesia, escuchando atentamente Su Palabra y Su Voluntad, para la Iglesia y para el mundo. Sólo la oración es auténtica energía reformadora y es muy difícil que quien no reza pueda recibir, o más bien auto-atribuirse, carismas de reforma. La medida de la auténtica reforma de la Iglesia es el espíritu de oración, al igual que la medida de la nueva evangelización será la oración, escuchando la voz del Señor, espiritualmente unidos a los Apóstoles con Pedro, en el Cenáculo en torno a María, Madre de la Iglesia. 

 

(Resumido del texto original, del Card. Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero).