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29 May
Tips para los Coros Parroquiales PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Bernardo Dueñas Moreno   
Martes 16 de Mayo de 2017 15:47

Consejos importantes (Parte I)

La Santa Misa no es un concierto, es la Cena del Cordero

 

Para estar en el Coro de la parroquia no sólo importa cantar bien. Es INDISPENSABLE la formación litúrgica. La santa Misa tiene una forma y una secuencia que no inventamos las personas. Por eso la Iglesia, como madre amorosa y maestra sabia, nos enseña de qué manera Dios desea que sea celebrado el acto litúrgico.

Compartimos aquí algunos puntos que a veces los coros no toman en cuenta:

 

1. La santa Misa lleva su propio tiempo, no el nuestro.

La Instrucción General del Misal Romano (IGMR) dice en su número 37 que hay cantos que en sí mismos son ritos: el Gloria, el Salmo responsorial, el Aleluya, el Santo y algunos otros. También explica que hay cantos que acompañan un rito: el canto de entrada, el del Ofertorio (presentación de las ofrendas) y el de Comunión. El coro DEBE respetar estos tiempos y no extender los cantos más de lo necesario.

Por ejemplo: el canto de entrada tiene la función de acompañar la procesión de entrada de los ministros (Cf. IGMR, 47); por eso debe extenderse sólo lo que dura la procesión de los ministros y la incensación del altar (cuando la hay). Una vez terminado este rito, el canto de entrada debe concluir, evitando añadir estrofas innecesarias. Otro ejemplo es el canto de Comunión: debe durar lo que dura la distribución de la Comunión a los fieles, NO DEBE prolongarse hasta la purificación de los vasos sagrados. Así permite el necesario silencio orante después de la Comunión.

 

2. No todo canto es litúrgico.

Hay cantos sumamente bonitos, que incluso parecen adecuados a la situación o al Evangelio, pero que NO SON APROPIADOS para la liturgia. La Iglesia da una pauta sobre esto en el documento Musicam Sacram, en cuyo número 4 dice: "Se entiende por música sagrada aquella que, CREADA PARA LA CELEBRACIÓN del culto divino, posee las cualidades de santidad y perfección de formas, de aquí podemos inferir que para que un canto sea apropiado para la Liturgia debe haber sido escrito en música y letra para la celebración" (MS, 4). Por eso deben evitarse cantos que, aunque sean católicos, no hayan sido escritos para la Celebración litúrgica, especialmente para la Santa Misa.

No se desanimen, hay infinidad de cantos al alcance de todos que pueden ir supliendo los no litúrgicos que tienen en el repertorio.

 

3. El canto debe ser fiel al texto que presenta

No porque un canto diga "Gloria a Dios", o "Aleluya", o "Cordero de Dios" significa que se puede usar en la Santa Misa. El canto debe ser fiel al texto que presenta, por ejemplo el Gloria:

"Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso, Señor Hijo único Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre, amén".

No debemos modificar oraciones antiquísimas de la Iglesia para que el canto suene mejor o más bonito (Cf. Sacrosanctum Concilium, 121). Repito: no se desanimen si algún canto en su repertorio no es fiel al texto original de la oración, busca suplirlo con otro canto que sí lo sea.

 

4. No existe canto para el rito de la paz.

En agosto de 2014 la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos expidió un documento titulado "El significado correcto del rito de la paz", que pide expresamente en el 6º punto: "De todos modos, será necesario que en el momento de darse la paz se eviten algunos abusos como introducir un 'canto para la paz', inexistente en el Rito romano", porque el rito de la paz debe ser un momento BREVE que no distraiga a la asamblea de QUIÉN es importante, Alguien que en ese momento se encuentra en el altar.

 

5. El Cordero de Dios.

Comienza cuando el sacerdote fracciona el pan, no acompaña el rito de la paz sino la fracción del pan. "La invocación acompaña la fracción del pan, por lo que puede repetirse cuantas veces sea necesario hasta que termine el rito. Se concluye con las palabras 'danos la paz'" (IGMR n. 83).

 

6. No basta que nuestro cuerpo esté presente.

A veces los miembros del coro (o de otros ministerios) se olvidan que también están participando en la Eucaristía. Aunque estén en un sitio aparte no han de permitirse distracciones o hacer otras cosas: el milagro de amor más grande ocurre en el altar. Además -si es domingo- el precepto es "oír Misa entera todos los domingos", no solamente estar presente. Participen no sólo cantando, también oyendo el Evangelio y la homilía, respondiendo, orando.

 

7. Servidores, no estrellas.

Esto es necesario y prudente mencionarlo: el servicio que presta el coro debe realizarse con humildad, pues nadie está ahí porque sea el mejor, ni para sobresalir. El centro en la Misa es Cristo, no el coro. El coro busca servir, no sobresalir ni que le aplaudan. Los dones los da Dios gratuitamente para servir al prójimo, para gloria Suya.

 

Esto enseña la Iglesia, increíblemente más sabia que nosotros. Tómalo como una motivación para crecer y para servir mejor. Lee los documentos aquí citados y compártelos con otros.


¡Hasta la próxima semana!


"En el trato que le demos a la Liturgia se decide el destino de la fe y de la Iglesia".

(Joseph Ratzinger)

 

-Fuente: Catholic Link.