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29 May
A los queridos maestros PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por P. Fernando Legarreta Huerta   
Viernes 12 de Mayo de 2017 14:51

Rincón del Director

Hoy, V Domingo de Pascua, Cristo se presenta como el Camino, la Verdad y la Vida.

 

El Camino

Camino es la vía que nos conduce a un lugar y a una meta específicos. Ideal sería que en este mundo, transitáramos carreteras bien delineadas y seguras, sin tantas curvas peligrosas. Se llegaría así con mayor facilidad y rapidez a un destino. En nuestra vida cristiana, sabemos que tenemos a quien es el verdadero Camino. Siendo así, ¿por qué a veces nos encaminamos en medio de lo más escabroso, recurrimos a rutas alternas que no corresponden al Evangelio? Incluso, muchas veces somos nosotros mismos el peor obstáculo en este seguimiento.

Cristo nos orienta al Padre, nos conduce por medio del Espíritu Santo, aunque muchas veces no le hacemos caso. Nuestros intereses egoístas nos distraen y atraen hacia "rutas más cómodas" y no nos damos cuenta de que eso puede ser muy peligroso.

 

La Verdad

Humanamente hablando, durante nuestro desarrollo y crecimiento como personas, existe mucha gente que a lo largo de nuestra vida nos orienta, tratan de educarnos para convertirnos en buenos ciudadanos.

Hoy vivimos en un mundo lleno de mentira, falsedad e hipocresía. No es posible seguir  viviendo de esta manera, pues nos convertiremos en esclavos de las apariencias. Jesús, el Maestro por excelencia, se nos presenta como la Verdad, y la dice sin medias tintas en su Evangelio, con su Vida misma de testimonio hasta la muerte en la cruz.

 

La Vida

Finalmente tenemos este sustantivo que ya muy poco se valora y estima: la vida. Esta época nos rodea con las propuestas y acciones de la cultura de la muerte. A todo esto el cristiano debe hacerle frente y defender la vida, cuidarla, cuidar a los que menos tienen, a todos aquellos que no ven reconocida socialmente su dignidad, o que la creen perdida como consecuencia de sus propios errores.

En cambio, Cristo es la Vida y en plenitud. En el evangelio de San Juan (10, 10) Él dice: "Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia".

 

Conclusión

Partiendo de mis reflexiones previas, ahora quiero referirme a todos los educadores, docentes y profesores que buscan el bienestar y el crecimiento de quien aspira, por el camino de la educación, a la superación integral, a una vida más plena. Ellos que colaboran en nuestra formación -¡nuestros queridos maestros!- están llamados a ser instrumentos de Dios en nuestro camino, a mostrarnos la verdad, a reforzar los valores de vida que nuestros padres deben inculcarnos desde pequeños. A todos los maestros les felicitamos y agradecemos todo su empeño y los desvelos por sus alumnos. No se olviden nunca de seguir a Cristo: Camino, Verdad y Vida.

Que Dios los bendiga y el Maestro de maestros les conceda los dones y carismas, sabiduría y entendimiento para seguir cumpliendo con su noble labor.

Dios está con nosotros.


P. Fer