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29 May
El Bautismo de adultos PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Raúl Sánchez K.   
Martes 09 de Mayo de 2017 15:21

Celebrar la fe

"Es capaz de recibir el Bautismo todo ser humano aún no bautizado, y solo él"

(Código de Derecho Canónico, can. 864).

 

Deseo y preparación

"Para que pueda bautizarse un adulto, se requiere que haya manifestado su deseo de recibir este sacramento, esté suficientemente instruido sobre las verdades de la fe y las obligaciones cristianas y haya sido probado en la vida cristiana mediante el catecumenado; se le ha de exhortar además a que tenga dolor de sus pecados" (Ibíd., can. 865).

 

Catecumenado

Etimológicamente, la palabra catecumenado procede del verbo griego katechéo, hacer resonar, adoctrinar de viva voz, hacer sonar en los oídos y, por extensión, catequizar, instruir.

Catecúmeno, del latín cristiano catechumenos, a su vez del griego  katekhoumenos, es el que está siendo adoctrinado o instruido de viva voz, catequiza-do; más en concreto, el que está siendo iniciado en la escucha, no de una palabra cualquiera, sino de la Palabra de Dios.

 

Orígenes

"En los orígenes de la Iglesia, cuando el anuncio del Evangelio está aún en sus primeros tiempos, el Bautismo de adultos es la práctica más común. El catecumenado (preparación para el Bautismo) ocupa entonces un lugar importante. Iniciación a la fe y a la vida cristiana, el catecumenado debe disponer a recibir el don de Dios en el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía" (Catecismo de la Iglesia Católica, 1247).

 

Finalidad

"El catecumenado tiene por finalidad permitir a los catecúmenos, en respuesta a la iniciativa divina y en unión con una comunidad eclesial, llevar a madurez su conversión y su fe. Se trata de una 'formación, aprendizaje o noviciado debidamente prolongado de la vida cristiana, en que los discípulos se unen con Cristo, su Maestro. Por lo tanto, hay que iniciar adecuadamente a los catecúmenos en el misterio de la salvación, en la práctica de las costumbres evangélicas y en los ritos sagrados que deben celebrarse en los tiempos sucesivos, e introducirlos en la vida de fe, la liturgia y la caridad del Pueblo de Dios' (Ad gentes, 14; cf. Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos, Prenotandos 19; Ibíd., 'Sobre el tiempo del catecumenado y de sus ritos' 98)" (Ibíd., 1248).

 

Vinculación

"Los catecúmenos ya están vinculados a la Iglesia, ya son de la casa de Cristo y con frecuencia  viven ya una vida de fe, de esperanza y de caridad" (Ad gentes, 14).

"Los catecúmenos que, movidos por el Espíritu Santo, solicitan con voluntad expresa ser incorporados a la Iglesia, por este mismo deseo ya están vinculados a ella, y la madre Iglesia los abraza en amor y solicitud como suyos" (Lumen gentium, 14; cf. Código de Derecho Canónico, can. 206 y 788).

 

Nota

Aunque el catecumenado, según lo expuesto, se inscribe como una preparación al bautismo y la iniciación cristiana, se concibe hoy como una institución apta para el proceso de reiniciación cristiana de los bautizados no suficientemente evangelizados, y como medio de creación de comunidad cristiana, que debe ser el modelo de referencia de toda catequesis.