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29 May
"Urge que salgan de sus oficinas", Nuncio a los Obispos PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Guillermo Gazanini Espinoza   
Martes 09 de Mayo de 2017 14:54

Los llama a buscar a los que están alejados


A través de una red social, el Nuncio Apostólico en México, Mons. Franco Coppola, compartió un mensaje a la 103 Asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano dirigido a jerarquía y laicos. Poco a poco, dice el arzobispo, ha ido conociendo la realidad mexicana, sus desafíos y problemas, exaltando la profunda fe y devoción del pueblo a la Virgen morena del Tepeyac: "Es de suyo gratamente sorprendente para mí, mirar cómo la imagen de 'La Guadalupana' está presente en los templos y capillas, en medallas y hasta en pulseras, en las casas, calles y negocios, en las oficinas y talleres, en las fábricas y negocios... ¡Su imagen está por todas partes!".

 

Dejar activismos estériles

El nuncio apostólico resaltó la necesidad de reconocer a la Virgen María de Guadalupe como Madre que habla a través de su presencia ordinaria. Si María es Madre de todos los mexicanos, afirma, entonces "debe hacerse más presente en la vida, en el corazón y en la mente de cada mexicano y de toda la sociedad" en una pastoral "cuerpo a cuerpo", de ayuda al prójimo que haga perder el tiempo lo que, en el fondo, es dejar activismos estériles para ocuparse en lo realmente importante: "El gran maestro de perder el tiempo es Jesús. Ha perdido el tiempo acompañando para hacer madurar las conciencias, para curar heridas, para enseñar. Acompañar es hacer camino juntos".

 

Imitar a María

Una dura referencia parece indicar lo que realmente pasa en la sociedad mexicana cuando corrupción, violencia e impunidad estremecen el panorama ordinario. "Una cueva de animales" que sólo puede ser transformada por la Virgen María para ser "Casa de Jesús". La actitud de la Iglesia de México, por lo tanto, debe imitar las actitudes de la Madre de Cristo para acompañar a quienes más sufren en estos momentos de incertidumbre transparentando su vocación.

 

Dos grandes urgencias

El Nuncio Coppola tiene presentes dos emergencias que deben afrontarse de manera inmediata en el quehacer de la Iglesia de México refiriéndose, específicamente, a la formación "integral y al acompañamiento humano-espiritual, tanto de los aspirantes al sacerdocio en los Seminarios, cuanto de los mismos sacerdotes en sus respectivas Iglesias particulares".

La primera es advertir a los pastores diocesanos para revisar los planes de formación sacerdotal y responder a los tiempos modernos. "Hoy no se puede formar a los jóvenes seminaristas sirviéndonos de los mismos esquemas, modos y métodos que fueron útiles hace 40, 30 o 10 años", nuevos métodos para saber si los candidatos al sacerdocio "son formados en una relación estrecha con el Señor y de apostolicidad auténtica para mirar como Jesús lo hizo a quienes sufren y padecen".

 

Propuesta nacional

Otros cuestionamientos se dirigen hacia la ausencia de propuestas de pastoral nacional para los jóvenes y adolescentes: "La Iglesia parece no haber logrado elaborar aún una propuesta específica como camino de vida cristiana para los adolescentes, los jóvenes y los jóvenes-adultos. Hay iniciativas. Muchas de ellas originadas por institutos religiosos o movimientos, pero son particulares. Y eso está bien: Mucho se puede aprender de ellas. Pero falta una propuesta, un camino nacional. Algo que la Iglesia, en cuanto Madre, proponga a sus jóvenes".

 

Iglesia en salida

Reiteró la urgencia de la Iglesia de salida en camino a quienes viven alejados de la fe cristiana: "Salir de nuestras oficinas, de nuestros salones parroquiales, de nuestros templos y hasta de nuestros mismos automóviles para ir a los jóvenes. No podemos conformarnos con seguir esperando que sean ellos los que vengan y ofrecerles libros y catecismos destinados a ellos. ¿Los llegan a leer?, ¿quiénes?, ¿los que están dentro? Pero, ¿qué pasa con los que están "lejos"?"

El exhorto final del nuncio apostólico anima a descubrir la realidad de Iglesia "padre y madre" que sale en búsqueda del necesitado. Si el pastor se siente padre, entonces comprenderá las necesidades del hijo extraviado y quien no lo hace así, debería sentir vergüenza por no realizar esta tarea para revitalizar la misión de la Iglesia: "¿Me doy cuenta de la realidad de cada uno de mis hijos? Porque, de no ser así, deberé avergonzarme de hacerme llamar "padre". Y ¿cómo podré decir que la Iglesia es "madre"? Un padre y una madre no esperan a que el hijo venga a ellos; si no regresa a tiempo a casa, dejan todo, ¡dejan todo! y van a buscarlo".

 

-Fuente: Periodista Digital.