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29 May
Amor hasta el extremo PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por P. Silvestre Méndez Morales   
Martes 02 de Mayo de 2017 16:12

Comentario al Evangelio del III Domingo de Pascua (Lc 24,13-35)

San Lucas nos presenta una catequesis sobre el encuentro de unos discípulos con Jesús resucitado y el contexto dónde se da ese encuentro. Los discípulos del relato van de Jerusalén a Emaús (v. 13). El hecho de salir de Jerusalén denota un tinte de querer huir de un modo concreto de cómo vivieron y entendieron la fe en torno a Jesucristo.

Este encuentro muestra que los discípulos comprendieron que la cruz conduce a la resurrección. La resurrección es fruto de la entrega generosa de la vida; Jesús amó hasta el extremo. Cristo resucitado es la expresión de que la muerte en la cruz no se puede considerar como un final de fracaso sino un camino necesario para llegar a una auténtica glorificación.

La resurrección de Jesús no se puede considerar de igual manera que la de Lázaro. Éste ha vuelto a la vida ante el llamado de Jesús, pero indudablemente que Lázaro murió en un momento después. Jesús ya no morirá nunca, la muerte ya no tiene dominio sobre él. De parte nuestra, creer en Jesús resucitado implica asumir un estilo de vida y de pensar como Él.

Es también de notar los lugares de encuentro del resucitado con los discípulos. A saber, en primer término de Jerusalén a Emaús trayecto en el cual Jesús camina con los discípulos. Estos van tristes y desilusionados. Ellos lo consideraron de un modo pero no coincidió con la realidad, además no creen en el testimonio de las mujeres ni de algunos discípulos. El evangelio señala el distanciamiento de estos discípulos en su relación con Jesús y, por otro lado, su relación de alguna forma con los sumos sacerdotes y los magistrados que en el relato los menciona como "nuestros" (vv 19-24). La decepción de estos discípulos se da por lo que ellos esperaban de Jesús y de lo que ellos tienen certeza es de que está muerto (v 21). En este contexto el Señor se les hace encontradizo, les acompaña en su camino, traba conversación sobre lo que les acontece, pero no son capaces de reconocer que el que les acompaña es Jesús.

El relato nos dice que Jesús se puso a explicarles las escrituras que hacen referencia a él. La comunidad lucana descubre poco a poco en su camino de fe que es necesario leer las escrituras en clave de Jesús alentados por las experiencias de fe que iban brotando en la misma comunidad. Descubren a Jesús en la Palabra, a un Jesús que ya no está con ellos en presencia física. Igualmente, la comunidad se va desarrollando cada vez más a la luz de su fe en Jesús.

Sin identificar aun a Jesús, lo invitan a quedarse con ellos y lo hacen con ruegos insistentes. La comunidad descubre que ser hospitalarios con los extraños es acoger a Jesús.

Finalmente, descubren al Señor en la fracción del pan (vv 30,31,35). Sabedores los discípulos que sentarse a la mesa para la fracción del pan como lo hizo el Jesús terrenal ahora, sin él presente físicamente era celebrar su muerte y resurrección. El relato afirma que "se les abrieron los ojos y lo reconocieron" (v 31). Este encuentro los hace volver con los otros discípulos.