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29 May
"Dejen que los niños se acerquen a mí" PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por P. Fernando Legarreta Huerta   
Martes 02 de Mayo de 2017 14:30

Rincón del Director

Queridos hermanos, estamos en el III Domingo de Pascua. Continuamos en la gran fiesta de la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte; el gozo del Resucitado se sigue manifestando en la vida diaria y nuestros corazones, dóciles al Espíritu Santo, nos motivan a anunciar a nuestros semejantes la alegre noticia de la Resurrección de Cristo en virtud de la cual estamos llamados a la vida eterna.

En el calendario civil este mismo domingo 30 de abril festejamos a todos los niños del mundo. Con este motivo deseo reflexionar sobre el don de la vida, especialmente de la que apenas inicia.

Jesucristo nuestro Señor sentía gran celo por el cuidado de los niños, según lo manifiestan las palabras que en repetidas ocasiones dirigió a sus apóstoles: "Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque de ellos es el reino de los cielos". A la luz de esta petición del Señor, la promoción de la vida nos compromete; tenemos la responsabilidad de favorecer el don recibido del Creador especialmente nosotros, cristianos.

En nuestra época se ha puesto de relieve el tema de la vida -prácticas contrarias a la vida- en sus diferentes facetas. La moralidad cristiana que habla en favor de la vida es muy puntual y clara en afirmar que Dios es el dueño de todo lo creado, y que Él es el único al que le corresponde decidir sobre la vida de cada uno. Cuando se trata de la vida de quien ha sido concebido en el vientre de su madre, debe ser protegida bajo cualquier circunstancia siempre. Una vez que el nuevo ser nace, continúa la custodia de su vida en el amor, afecto, seguridad, alimentación, salud y otros aspectos más.

Hoy al celebrar a los niños, apoyemos sobremanera a todos nuestros infantes a la manera en que Cristo cuidaba de ellos. Hay muchos niños que sufren en este mundo debido a las atrocidades que el hombre se ha encargado de provocar. De nuestra parte, demos testimonio auténtico cristiano y acojamos en nuestro corazón el bienestar de los infantes, favoreciendo un ambiente sano, de fraternidad y de concordia y sigan creciendo a la manera del niño Jesús, no sólo en estatura y en edad sino en la gracia de Dios y a favor de los hombres.

Dios está con nosotros.

 

P. Fer