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29 May
Refuerzan labor pastoral en la Arquidiócesis PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Karen Assmar Durán   
Lunes 01 de Mayo de 2017 14:10

Un franciscano y un agustino inglés

Fray Enrique Flores Roque, OFM: "A ti no se te ven patas pa' gallo".

El sexto de ocho hijos de María Reinalda de Jesús y Juan Manuel nació en Salvatierra, Gto., el 14 de junio de 1971. Asegura que desde niño "Dios infunde en el ser humano la vocación. A mí me gustaba mucho lo que hacia el padre pero, por muchos años, se quedó oculta la vocación". Fue cuando ingresó a un grupo parroquial en el convento de San Francisco que "redescubrí la vocación y empecé a indagar  sobre el carisma franciscano". Le llamaba la atención el hábito franciscano e incluso preguntó qué tenía que hacer para vestirse así.

Sería hasta sus 28 años de edad, y luego de dos años pidió su admisión. Había sido agente de ventas, panadero, preparaba conservas, ates, dulces, jamoncillos, oficios muy valiosos dentro de una comunidad religiosa y que tuvo la oportunidad de poner en práctica durante la Filosofía.

Estudió contabilidad, más que nada obligado por entrar a la vida religiosa pues se pedía la preparatoria. También fue bastante amiguero y noviero, por ello cuando comunicó a su familia la decisión de ser sacerdote "me decían que no, en el argot más pueblerino: 'A ti no se te ven patas pa' gallo', precisamente por mi forma de ser". Y agrega: "Mas, por la gracia de Dios que nos mueve y motiva, nos infunde en el corazón sus deseos, sus anhelos, y si estamos dispuestos a escucharlo, Él nos ubica en el lugar en el que verdaderamente tenemos que estar".

Ingresó al Aspirantado y se salió; "al mes ya andaba queriendo regresar". Reingresó un año y medio después al Postulantado en Acámbaro "y de ahí seguidito": Noviciado en El Pueblito, Qro.; la Filosofía en Querétaro y la Teología en El Paso. Fue ordenado presbítero el 30 de junio de 2014 por el Obispo de El Paso, Mons. Mark Seitz.

En casi tres años de ministerio Fray Enrique ha tenido las siguientes "obediencias": San Pedro Naranjestil, Mich.; Santiago Apóstol de Coroneo, Gto.; Tlalpujahua, Mich.; y desde enero es vicario en San Antonio de Padua, Chih.

Manifiesta que esta nueva experiencia pastoral ha sido " muy gratificante. Me he sentido acogido, a gusto, con ese ánimo de poder servir a Dios en mis hermanos".

 

P. Douglas Rhys Beard, OAR: "Me había encontrado con Dios de una manera impactante... y cambió mi vida".

Nacido en Essex, Inglaterra, el 20 de agosto de 1979, sus padres Denise y Glyn no son católicos; tampoco sus hermanos Michael y Helen, Douglas es el de en medio. "En mi pueblo hay una iglesia anglicana pero... no se preocupa mucho de nosotros", platica en un castellano con acento inglés.

En 1998 marchó a Plymouth a estudiar Medios de Comunicación y Lengua Inglesa. Al terminar sus estudios fue recibido en la Iglesia Católica. ¿Qué pasó? "No es fácil una respuesta exacta pero, al tener un amigo de la universidad que era tan alegre y ligado a la Iglesia Católica, pues algo llamó mi atención. Hablé con un sacerdote y él me explicó que muchas de las cosas que estaba buscando las podría encontrar en Jesucristo y en la Iglesia Católica. Al final, poco a poco yo también lo experimenté".

Durante 8 meses Douglas se preparó en el catecumenado para, el 20 de mayo de 2001, a los 21 de edad, recibir los sacramentos de Iniciación Cristiana. Al ser bautizado tomó el nombre de Agustín, como "el gran converso de la Iglesia".

De regreso a casa continuó con su vida de fe. "Yo quería ser periodista y trabajar en lo que había estudiado", pero no fue así. Tuvo que estudiar y trabajar en el hospital donde su madre era enfermera. Por aquellos años se publicó un libro de un seminarista que tenía cáncer; tanto le impactó que escribió una carta al obispo de Birmingham Vincent Gerard Nichols -hoy Arzobispo de Westminster y Cardenal-, quien al responderle le sugirió hablar con un director vocacional: "Yo no sabía nada de eso, ¡acabo de entrar a la Iglesia Católica!", pensó. Mas inició un proceso con los agustinos y, al final de un año de discernimiento, ingresó con ellos: "Yo me había encontrado con Dios de una manera impactante... y cambió mi vida. De hecho, cuando sentí mi vocación, primero como sacerdote y luego como religioso, sentí mucho miedo porque era un cambio drástico de mis planes".

En 2005 inició su formación. Cursó un año en el Seminario Diocesano en Allen Hall y en 2006 se trasladó a Madrid. Por un año estudió el español; luego la Filosofía (2 años), un año de Noviciado en Monteagudo y finalmente 4 años de Teología en El Escorial.

Tras un año de experiencia pastoral en un colegio en Zaragoza, fue ordenado diácono en diciembre de 2015. Recibió la Ordenación presbiteral en la iglesia de Saint Anne, en Londres, por manos del Arzobispo de Southwark Mons. Peter Smith, el 9 de julio de 2016. Su familia estuvo presente.

Casi de inmediato le enviaron "cruzando el charco". Estuvo dos meses (sept.-nov.) en Cd. Cuauhtémoc, -San Martín de Porres-, cuando le destinaron como vicario a Cristo Sumo y Eterno Sacerdote en esta Arquidiócesis, donde es responsable de las Juventudes Agustino Recoletas (JAR) de la zona norte.

¿Cómo ha sido la experiencia? Expresa: "Difícil en algunos aspectos, pero la gente en México es muy buena. Tener laicos que ya saben lo que tienen que hacer, esto ayuda mucho a un sacerdote que no sabe mucho".