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29 May
Orar por las autoridades PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Raúl Sánchez K.   
Viernes 28 de Abril de 2017 14:56

Vivir la fe

"Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad" (1Tm 2,11-2).

 

En la cita destaca la lealtad de San Pablo a la autoridad (cf Rm 13,1-7). Era Nerón el emperador de Roma. El final del versículo refleja quizá el temor del Apóstol sobre el porvenir.

 

Autoridad

El Catecismo de la Iglesia Católica anota: "Se llama 'autoridad' la cualidad en virtud de la cual personas o instituciones dan leyes y órdenes a los hombres y esperan la correspondiente obediencia" (1897).

 

Origen de la autoridad civil

El origen de la autoridad civil es la voluntad divina, manifestada solamente en la ley natural (cf Notidiócesis 15 de enero de 2017; Gaudium et spes 25,1).

En efecto, la sociedad civil, siendo una sociedad necesaria y natural, tiene su origen en las mismas leyes naturales o, con más exactitud, en Dios. La fuente inmediata, por tanto, de la autoridad civil es la misma sociedad que exige por su esencia ese principio unificador para subsistir y conseguir su fin; y la fuente última de la misma es el autor de la sociedad o de la naturaleza social del hombre: Dios. 

 

Determinación

"Si bien la autoridad responde a un orden fijado por Dios, 'la determinación del régimen y la designación de los gobernantes han de dejarse a la libre voluntad de los ciudadanos' (Gaudium et spes, 74,3).

La diversidad de los regímenes políticos es moralmente admisible con tal que promuevan el bien legítimo de la comunidad que los adopta. Los regímenes cuya naturaleza es contraria a la ley natural, al orden público y a los derechos fundamentales de las personas, no pueden realizar el bien común de las naciones en las que se han impuesto" (Catecismo de la Iglesia Católica, 1901).

 

Obediencia

"El deber de obediencia impone a todos la obligación de dar a la autoridad los honores que le son debidos, y de rodear de respeto y, según su mérito, de gratitud y de benevolencia a las personas que la ejercen" (Catecismo de la Iglesia Católica, 1900).

 

Oraciones

La más antigua oración de la Iglesia por la autoridad política tiene como autor a San Clemente Romano (Epistula ad Corinthios 61,1-2):

"Concédeles, Señor, la salud, la paz, la concordia, la estabilidad, para que ejerzan sin tropiezo la soberanía que tú les has entregado. Eres tú, Señor, rey celestial de los siglos, quien da a los hijos de los hombres gloria, honor y poder sobre las cosas de la tierra. Dirige, Señor, su consejo según lo que es bueno, según lo que es agradable a tus ojos, para que ejerciendo con piedad, en la paz y la mansedumbre, el poder que les has dado, te encuentren propicio".