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29 May
Calvario PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Raúl Sánchez K.   
Lunes 10 de Abril de 2017 13:49

Palabras y más palabras

Calvario 

La palabra calvario es un cultismo del latín calvarium, osario, lugar de calaveras, término vinculado al latín calvaria, calavera, derivado de calva.

El latín cristiano usó el término para calcar la palabra Golgotha (Gólgota), nombre del montecillo donde Jesucristo sufrió la crucifixión, y que no es palabra hebrea sino, a decir de San Jerónimo (siglo IV d.C.), "siria", es decir aramea que con bastante seguridad en la época de Jesús era la lengua mayoritariamente hablada en Siria.

De una expresión griega, calvario puede traducirse como "lugar de la calavera".

 

Gólgota

Golgotha designa un lugar de calaveras porque era ahí donde se ajusticiaba a los condenados y sus huesos quedaban insepultos, aunque se han dado luego otras explicaciones.

Los primeros Padres de la Iglesia -primeros escritores cristianos- traducían Golgotha por Calvaria, pero en el latín de la Edad Media la forma Calvaria se alterna con Calvarium.

Calvario designa también a lugares en las afueras de las poblaciones en cuyo centro hay una o varias cruces y se destinan al ritual del Vía Crucis.

El Gólgota estaba ubicado en un sitio fuera de las murallas de Jerusalén.

 

Metáfora

Debido a las penas sufridas por Jesucristo en su camino al Gólgota y a su ajusticiamiento en el mismo, en forma metafórica calvario se aplica a un conjunto de graves penalidades, desgracias y esfuerzos sufridos por alguien, o a un sufrimiento intenso y prolongado.

También se expresa de una sucesión de problemas y conflictos que generan preocupación, angustia o dolor, y con relación a Cristo se dice que es un Vía Crucis.

 

-Fuente: etimologías.dechile.net (Helena)


Himno del Oficio de Lectura

Sacrificado en cruz, salvó la tierra

 

¡Oh cruz fiel, árbol único en nobleza!

Jamás el bosque dio mejor tributo

en hoja, en flor y en fruto.

¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza

con un peso tan dulce en su corteza!

 

Cantemos la nobleza de esta guerra,

el triunfo de la sangre y del madero;

y un Redentor, que en trance de Cordero,

sacrificado en cruz, salvó la tierra.

 

Dolido mi Señor por el fracaso

de Adán, que mordió muerte en la manzana,

otro árbol señaló, de flor humana,

que reparase el daño paso a paso.

 

Y así dijo el Señor: "¡Vuelva la Vida,

y que el Amor redima la condena!"

La gracia está en el fondo de la pena,

y la salud naciendo de la herida.

 

¡Oh plenitud del tiempo consumado!

Del seno de Dios Padre en que vivía,

ved la Palabra entrando por María

en el misterio mismo del pecado.

 

¿Quién vio en más estrechez gloria más plena,

y a Dios como el menor de los humanos?

Llorando en el pesebre, pies y manos

le faja una doncella nazarena.

 

En plenitud de vida y de sendero,

dio el paso hacia la muerte porque él quiso.

Mirad de par en par el paraíso

abierto por la fuerza de un Cordero.

 

Al Dios de los designios de la historia,

que es Padre, Hijo y Espíritu, alabanza;

al que en la cruz devuelve la esperanza

de toda salvación, honor y gloria. Amén.