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25 May
Próxima canonización de niños PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Luis Efrén Tarango Díaz   
Viernes 31 de Marzo de 2017 18:20

Los mártires de Tlaxcala y los videntes de Fátima

Con el voto a favor de todos los miembros de la Congregación para las Causas de los Santos, el Papa Francisco firmó el decreto con el que próximamente los beatos niños mártires Cristóbal, Antonio y Juan serán canonizados.

Esto es un hecho extraordinario, traducido como regalo para la nación mexicana y su niñez pues los beatos son patronos de toda la infancia mexicana. Asimismo el Papa ha decidido confirmar el culto sin la necesidad de la documentar algún milagro; no obstante, han sido muchísimas las gracias obtenidas por miles de fieles gracias a la intercesión de los niños mártires, cuyo martirio se produjo en los albores de la evangelización de México.

 

Cristóbal (+1527)

Nació en Atlihuetzia (Donde cae el Agua), Tlaxcala, y fue hijo de Acxotécatl y de Tlapaxilotzin, una de las esposas del cacique, quien mandó con los franciscanos a tres de sus hijos en cumplimiento de una orden de los españoles. Cristóbal, al ser el mayor, era el heredero de sus bienes y de la tradición prehispánica del pueblo; sin embargo, el niño abrazó la fe cristiana, y por ello exhortaba a sus padres a que se convirtieran.

Al ver que no le hacían caso, rompió algunos ídolos y derramó el pulque que guardaban en tinajas. El pueblo, aún no convertido al cristianismo, pidió un castigo ejemplar para Cristóbal, y el padre, después de reprimirlo varias veces, lo golpeó, a lo que el niño respondió con bendiciones.

Entonces, Xochipapalotzin, una de las esposas de Acxotécatl, instigó para que diera muerte a Cristóbal y así su hijo pudiera heredar el Señorío, como de hecho lo heredó. El padre lo golpeó con un palo grueso y finalmente lo arrojó a una hoguera que mandó encender con leña. Fr. Andrés de Córdoba rescató el cuerpo del niño mártir. La muerte de Cristóbal ocurrió en 1527, tres años después de la llegada de los 12 primeros franciscanos.

 

Antonio y Juan (+1529)

Ambos nacieron en Tizatlán, hacia 1516 o 1517. Antonio era nieto de Xicoténcatl, Señor de Tizatlán y futuro heredero del Señorío. Juan era sirviente de Antonio, aunque tenía una edad similar. Ambos se educaron en la escuela franciscana de Tlaxcala.

En 1529, los dominicos iban a evangelizar Oaxaca, y a su paso por Tlaxcala, Fray Bernardino Minaya y otro religioso pidieron a Fray Martín de Valencia, superior de los primeros 12 franciscanos, que les dieran algunos niños para su misión. Se ofrecieron Juan, Antonio y Diego. A 10 leguas de Tlaxcala, llegaron a Terpeaca, Puebla, y poco después a Cuauhtinchán. Los niños ayudaban a destruir los ídolos que encontraban a su paso.

En este pueblo, mataron a Antonio y a Juan, quienes fueron arrojados a una barranca. Diego salvó la vida. El fraile, al ver que Antonio y Juan no regresaban, pidió al alguacil de Tepeaca, Álvaro de Sandoval que los buscara; al encontrarlos muertos, fueron sepultados en una capilla provisional. Fray Martín de Valencia lamentó mucho el crimen. Los autores fueron ahorcados.

En el martirio de los tres niños existen dos hechos relacionados: "La Cédula real de Carlos V, (Valladolid 16/VI/1523 que ordenó la destrucción de los ídolos y, la Carta que Fray Juan de Zumárraga escribió al Capítulo General de Tolsa, Francia (12/VI/1531), en la cual informa la destrucción de más de 20 mil ídolos, para evitar la idolatría."

La fecha de canonización está por fijarse, probablemente durante el Consistorio de Cardenales que el Papa Francisco ha fijado para el 20 de abril.


Francisco y Jacinta también santos 

El mismo día en que se promulgó la canonización de los niños mártires de Tlaxcala, el 23 de marzo, el Papa Francisco decretó la canonización de los niños videntes de las apariciones de la Virgen María en Fátima: Francisco y Jacinta Marto, junto a ellos, también estaba Lucía Dos Santos, quien después se hizo religiosa y murió en febrero de 2005.

El Beato Francisco Marto, nació el 11 de junio de 1908 y murió el 4 de abril de 1919; la Beata Jacinta Marto, nació el 11 de marzo de 1910 y murió el 20 de febrero de 1920; junto a Lucía Dos Santos fueron testigos de las apariciones de la Virgen María en Cova de Iría, en Fátima, entre mayo y octubre de 1917. Francisco tenía nueve años, Jacinta siete y Lucía diez.

En total, la Virgen se les apareció 6 veces. En la tercera aparición, el 13 de julio, la Virgen les reveló el Secreto de Fátima. Según las crónicas, Lucía se puso pálida y gritó de miedo llamando a la Virgen por su nombre. Hubo un trueno, y la visión terminó.

Tras las apariciones, los tres pastorcitos siguieron su vida normal, hasta la muerte de Francisco y Jacinta.

La Providencia Divina ha querido que la canonización se tenga justo en el año en que se celebran el Centenario de las apariciones. Aún no se decide la fecha de canonización, pero muy probablemente será en mayo, cuando el Papa Francisco visite el Santuario de Fátima.