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25 May
"¿Crees tú esto?" PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por P. Marco Antonio Estrada Rojas   
Viernes 31 de Marzo de 2017 18:03

Comentario al Evangelio del V Domingo de Pascua (Jn 11,1-45)

En el texto de este V Domingo de Cuaresma encontramos uno de los pasajes más hermosos del Evangelio, lleno de amor y de fe.

Se nos presenta a Jesús como la Resurrección y la Vida. Ése es el punto central del relato, el cual no podemos ni debemos esquivar, por lo contrario, junto a Marta se nos hace la pregunta: "¿Crees tú esto?", pregunta que nos cuestiona y nos confronta con nosotros mismos, con la calidad de nuestra fe.

El poder de Jesús sobre la muerte se hace presente ya, en la resurrección de Lázaro, el amigo a quien Jesús ama. El relato comienza con la noticia de la enfermedad de éste y cómo, por medio de esta situación triste -que parece definitiva- se manifestará la gloria de Dios.

Antes de continuar esta reflexión, mencionaré dos citas bíblicas que podrían ayudarnos a profundizar más aún en el amor de Cristo por la vida de sus amigos:

- "Mucho le cuesta a Yahvé la muerte de los que lo aman" (Sal 116,15).

- "Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: '¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos'" (Lc 19,41-42).

En ambas citas se habla de la tristeza y del llanto por parte de Dios y de su Hijo Jesucristo por la muerte de sus fieles o por la cerrazón de corazón y mente por parte del pueblo, de Su pueblo. En el Evangelio de hoy, la tristeza y el llanto que observamos en Jesús, es por la muerte de su amigo amado. Entendamos a Jesús. Entendamos que la muerte no está en el plan de Dios, especialmente aquella muerte espiritual provocada por el pecado. Es importante reconocer que el pecado nos mata y eso va directamente en contra del designio divino.

No obstante, la presencia, la cercanía y amistad de Jesús nos dan esperanza, y así, aunque el amor se vea entristecido por la muerte, ya sea física o espiritual, ese amor de Dios en Jesucristo es mucho más grande y poderoso, por tanto sale victorioso sobre la muerte. Volvamos al pasaje evangélico: Jesús le dice a Marta: "Yo soy la Resurrección y la Vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?". Sólo en el Señor podemos encontrar la Vida verdadera y, por la fe, compartir su victoria ante la muerte. Cristo, hoy, también nos dirige la misma pregunta a nosotros: ¿Qué y cómo le hemos respondido al Señor? 

Hemos de responder con fe desde lo profundo del corazón, imitando en ello a Marta: "Ella le contestó: 'Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo'".

En la oración de Jesús al Padre, el Señor intercede para que la muchedumbre crea en Dios y en su enviado. Oremos para que esa petición del Señor se haga una realidad constante en nuestras vidas. De igual manera, pidamos a Cristo que nos dé nueva vida, que nos arranque de las tinieblas de la muerte y del pecado, que nos libere de todas nuestras ataduras y podamos así volver a andar por los caminos de la bondad, de la fe, de la vida.

Piensa o medita en qué aspectos de tu vida estás "muerto, atado o en tinieblas", ¡No continúes en ese estado! Dirígete hacia Cristo, resurrección y vida.