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27 Apr
¡Feliz 60 aniversario sacerdotal! PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Luis Efrén Tarango Díaz   
Viernes 31 de Marzo de 2017 15:10

Los manteles largos están en Santa Inés, Michoacán, igual que muchos acá en Chihuahua por el 60 aniversario sacerdotal de nuestro Arzobispo emérito don José Fernández Arteaga, quien pastoreó nuestra arquidiócesis de 1991 a 2009, y fue coadjutor desde 1988.

Don José nació en una pequeña población del florido estado de Michoacán, pero grande y muy fructífera pues dio a la Iglesia muchos sacerdotes, de los cuales tres fueron nombrados obispos. El pueblo se llama Santa Inés, municipio de Tocumbo. Ahí vino al mundo el 12 de septiembre de 1933, hijo de los señores Cresencio Fernández y Josefa Arteaga.

Muy joven ingresó a la Escuela Apostólica de Tulancingo, Hgo., animado porque muchos de sus amigos también irían sintiendo sin querer el llamado de Dios a la vida del Seminario. Luego se dispuso que continuara sus estudios en el Seminario Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe en Montezuma, Nuevo México.

En aquel lugar recibió la sagrada Ordenación presbiteral siendo aún seminarista. Fue el 6 de abril de 1957 en la capilla de aquel Seminario regenteado por los padres de la Compañía de Jesús. Lo ordenó el Arzobispo de Santa Fe, Mons. Edwin V. Byrne.

De regreso a Tulancingo fue destinado a otro lugar lejano, esta vez más lejano: Roma. Ahí estudió la licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana, su otra alma mater. Regresó en 1959 y fue destinado a servir en el Seminario, como prefecto y ecónomo. Estuvo también de vicario en la Villa Manuel Ávila Camacho y en la Villa Indígena de Metepec. En 1970 don Esaúl Robles Jiménez -obispo de Tulancingo- lo destinó al Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles donde fue párroco. En el Consejo Presbiteral se desempeñó como presidente y secretario.

El Papa Pablo VI lo llamó a servir en el episcopado. Fue preconizado Obispo de Apatzingán y con ello regresó a vivir en la tierra que le vio nacer. El 12 de septiembre de 1974 fue ordenado Obispo por el delegado apostólico, Mons. Mario Pio Gaspari. Fundó en 1976 la congregación de Hermanas Diocesanas que obtuvo la aprobación pontificia en 2000.

San Juan Pablo II lo trasladó a Colima en 1980, luego a Chihuahua en 1988; desde ese año hasta 2009 estuvo entre nosotros y para nosotros, podríamos decir que aquí dejó sus mejores años y a ejemplo del apóstol se hizo "Servidor de todos".

En la distancia que separa a Chihuahua de Michoacán, pero que nos unen los lazos de amor y de fe, le pedimos a Dios lo guarde muchos años, le siga concediendo la gracia con la que se bastan todos los que aman al Señor. ¡Felicidades!