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27 Apr
La autoridad en la sociedad PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Raúl Sánchez K.   
Martes 28 de Marzo de 2017 11:51

Vivir la fe

Autoridad y poder 

Autoridad (auctoritas) y poder (potestas) son nociones no identificables, aunque a veces hay personas que las confunden.

Mientras el poder reside en la fuerza, que puede tener un origen racional, razonable o irracional, la autoridad se funda siempre en el reconocimiento voluntario, querido, consentido racionalmente, implícito o expreso.

La autoridad de una persona, física o moral, sobre otra(s), se mueve en el ámbito de un sostener y hacer crecer, promover, progresar..., no en el de dominar.

 

Autoridad y sociedad

El hecho de la sociedad exige por sí mismo el de la autoridad. Los hombres, miembros de la sociedad, son personas libres, distintas entre sí, con ideas propias y con sus fines a los que cada cual tiende.

La sociedad, unidad de orden y de fin, exige que todos sus miembros tiendan directa o indirectamente a un fin común, lo cual sólo es realizable mediante la dirección y coordinación de las actividades de todos a un fin, que sólo puede llevarse a cabo por la autoridad, auténtico principio unificador, que nace de la misma naturaleza del hombre y de la sociedad.

 

Necesidad de la autoridad

"En efecto, como Dios ha creado a los hombres sociales por naturaleza y ninguna sociedad puede 'conservarse sin un jefe supremo que mueva a todos y a cada uno con un mismo impulso eficaz, encaminado al bien común, resulta necesaria en toda sociedad humana una autoridad que la dirija; autoridad que, como la misma sociedad, surge y deriva de la naturaleza y, por tanto, del mismo Dios, que es su autor' (San Juan Crisóstomo)" (Pacem in terris, 46).

 

Dios y la autoridad

"Toda la autoridad que los gobernantes poseen proviene de Dios, según enseña San Pablo: Porque no hay autoridad que no venga de Dios (cf. Rm 13,1-6).

Enseñanza del Apóstol que San Juan Crisóstomo desarrolla en estos términos: '¿Qué dices? ¿Acaso todo gobernante ha sido establecido por Dios? No digo esto, no hablo de cada uno de los que mandan, sino de la autoridad misma. Porque el que existan las autoridades, y haya gobernantes y súbditos, y todo suceda sin obedecer a un azar completamente fortuito, digo que es obra de la divina sabiduría'" (Ibíd.).

 

Autoridad y orden moral

"La autoridad exigida por el orden moral emana de Dios: 'Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas. De modo que, quien se opone a la autoridad, se rebela contra el orden divino, y los rebeldes se atraerán sobre sí mismos la condenación' (Rm 13,1-2; cf 1Pe 2,13-17)" (Catecismo de la Iglesia Católica, 1899).

"Una sociedad bien ordenada y fecunda requiere, pues, gobernantes, investidos de legítima autoridad, que defiendan las instituciones y consagren, en la medida suficiente, su actividad y sus desvelos al provecho común del país" (Pacem in terris, 46).