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24 Apr
"Necesitamos pedir perdón" PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Karen Assmar Durán   
Lunes 27 de Marzo de 2017 17:29

Ante los abusos a menores por miembros de la Iglesia

La Universidad Pontificia de México (UPM) se congratuló al inaugurar, el 23 de febrero pasado, el Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor, cuyos fines los platicó con detalle para Notidiócesis el director general del Centro, Pbro. Lic. Daniel Portillo Trevizo, quien pertenece al Clero de la Arquidiócesis de Chihuahua.

En entrevista señaló que el Centro, el segundo a nivel internacional, está afiliado a la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma en cuyo Instituto de Teología tiene su sede el Centre for Child Protection, organización promovida por el Papa Benedicto XVI para atender la lacerante realidad de los abusos a menores por parte de miembros de la Iglesia.

 

-Padre Daniel, ¿cuáles son las funciones del Centro confiado a su dirección?

"Me gustaría señalar que el Centro se abre no porque haya filas de casos de abusos por atender, sino porque no queremos que esas situaciones sucedan. Tampoco el Centro es para atender los casos sino para investigar sobre ellos en función de la prevención; ésta es la palabra más fuerte: PREVENCIÓN.

Pretendemos promover medidas de prevención contra el abuso sexual y otras clases de abuso; favorecer en la Iglesia y la sociedad el conocimiento de la información necesaria y generar la sensibilización que haga factible un medio ambiente seguro y sano tanto para los menores como para las personas vulnerables; y capacitar a quienes directamente intervendrán en las actividades de tutela a menores y personas vulnerables".

 

-¿Cómo se pretende lograr esto?

"Mediante el cumplimiento de tres objetivos o tareas:

1. Formación y educación, ofertando un programa interdisciplinar adaptado a la situación cultural y jurídica por parte de quienes formamos el equipo y maestros que colaboran cada uno en su ramo: penalistas, psicoterapeutas, psiquiatras, canónicos, pedagogos, médicos y teólogos.

2. Investigación cualificada, pues la formación va en orden a poder ofrecer diplomados especializados: uno en Fundamentos teóricos, que ofrece a las personas que formarán el consejo de apoyo a los Obispos en estos casos todo lo que tienen que saber sobre el tema; el otro en Protocolo y procesos de intervención, para saber cómo tratar un caso. No sólo se debe generar una intervención sobre el sacerdote y la víctima, también sobre la familia de la víctima, la parroquia y la diócesis misma. Debe ser un proceso de sanación integral para reestructurar la confianza.

3. Información y difusión para hacer conciencia sobre el abuso mediante conferencias, talleres, cursos, mesas redondas, etc.".

 

-En últimas fechas se han dado a conocer otros casos de abuso en México y en el mundo, ¿qué comentario le merecen?

"El porcentaje más alto de abuso sexual se da en el núcleo familiar; estamos hablando de que un 85% de los abusos lo perpetran las personas más cercanas a los niños: padrastros, papás, hermanos, primos, tíos, etc.; en tanto que los porcentajes de abuso sexual dentro del ambiente eclesial oscilan entre 5-7%.

La Iglesia no está en condiciones de negar una realidad que hiere con su silencio. ¡No podemos continuar con eso! Hemos tenido casos, los medios se han encargado de darlos a conocer y debemos trabajar por los que no se han dicho porque no hay una cultura de la denuncia.

Anteriormente los obispos se limitaban a trasladar a los sacerdotes de una parroquia a otra, a pueblos lejanos. Ahora no estamos en una situación como ésa, sobre todo porque el Papa ha insistido que los obispos no pueden ser cómplices con su silencio o con sus movimientos, exponiendo a otras posibles víctimas".

 

-¿Cómo debe actuar un obispo?

"Benedicto XVI pidió a los obispos que cada uno elaborara sus líneas guías. Cada conferencia episcopal va elaborando la forma local, concreta, de llevar a cabo un procedimiento. En México ya delimitaron un cierto protocolo.

Cada diócesis debe hacerse responsable de los suyos, en primer lugar, pidiendo perdón. Como Iglesia, necesitamos pedir perdón. Al obispo corresponde hacerse cargo del sufrimiento de la víctima, porque la situación ocurrió en su Iglesia local.

El 4 de abril tendremos en el Centro la primera Jornada de Oración por las víctimas de abuso sexual. Lo hacemos en el tiempo de Cuaresma porque es un tiempo de conversión y reconciliación. La Iglesia tiene que saberse portadora del perdón partiendo de sus propios errores y limitaciones".

 

-¿Qué recomendaría a quienes han sido o son víctimas de abuso por parte de miembros del Clero?

"Llevar la denuncia canónica y la denuncia legal, cuidando mucho la intimidad y dignidad de la persona. Es necesario que denuncie al agresor para que no haya más niños expuestos a esta situación y sobre todo que se sientan escuchados por la Iglesia, que tiene la obligación de escucharles.

Que se den la oportunidad de reestructurar su historia. La víctima ha sufrido una violencia interna pues de pronto el agresor le ha dado en lo más fuerte que una persona tiene: su identidad".

 

-¿Algo que quiera agregar o destacar?

"Sólo una invitación a que, como Iglesia, colaboremos juntos en esta tarea con nuestra oración, pidiéndole a Dios por las personas que han sido mártires de su inocencia, que han perdido la fe dentro de las mismas paredes de nuestros templos porque les arrebataron lo más sagrado por quienes eran portadores de lo sagrado; y a que actuemos bajo patrones de justicia en todos los sentidos: para la diócesis, la parroquia, el agresor, la víctima y su familia, para todos".

 

El P. Daniel Portillo Trevizo fue Ordenado sacerdote el 19 de octubre de 2009. Ha cursado estudios de licenciatura en Teología Espiritual con especialización para la formación sacerdotal por la Universidad Gregoriana de Roma, maestría en psicoanálisis en la Universidad Intercontinental de México (UIC) y en mayo presentará su tesis doctoral en Teología por la UPM, la cual versa sobre el discernimiento vocacional y los abusos sexuales. Actualmente cursa un nuevo doctorado en Psicoanálisis para niños y adolescentes en la UIC y es director general del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor en México.