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23 Jun
De las tinieblas a la Luz verdadera PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por P. Silvestre Méndez Morales   
Viernes 24 de Marzo de 2017 14:39

Comentario al Evangelio del IV Domingo de Cuaresma (Jn 9,1-41)

El relato corresponde a la quinta parte (CC. 9-10) del libro de los signos (CC. 2-12) en el evangelio de San Juan. Este episodio del ciego de nacimiento nos muestra a Jesús como la luz del mundo. Jesús se encuentra  en Jerusalén para celebrar la fiesta de los tabernáculos o de las tiendas (CC. 7,1-10,21).

El pasaje se ha de abordar teniendo en cuenta que se trata de la narración de un signo en el sentido que da San Juan a los milagros: narra un hecho significativo para conducir al lector hacia la fe en Jesucristo donde es presentado como luz del mundo. Para esto ha sido enviado por Dios al mundo, para iluminarlo (1,4.5.9; 8,12). La luz, que ilumina la realidad humana, viene a ser ocasión de una opción en la que el hombre se ha de definir ante ella: o la acepta o la rechaza. Quienes aceptan que Jesús es la Luz del mundo, han pasado de las tinieblas a la luz. Quienes le rechazan continúan en las tinieblas.

Según la cultura de tiempos de Jesús, el bien o la desgracia en la persona eran según su conducta buena o mala moralmente hablando. Es por eso que los discípulos consideran la ceguera como fruto del pecado. Jesús no concuerda con ese criterio por lo cual plantea esa situación como una ocasión para que Dios sea glorificado, esto es, para que Dios manifieste su obra salvadora: "Yo soy la luz del mundo".

Si Jesús sana a un ciego de nacimiento es para manifestar que Él es la luz del mundo. Por su parte, el que se ha lavado (Jn 9,7), quien ha dado su sí a Jesús por la fe y se ha hecho bautizar, comienza a ver, ha pasado de la oscuridad a la luz. Esto significa un proceso, no es algo repentino ni perceptible a la vista humana. Lo tenemos esto en la figura del ciego, unos lo reconocen como el que antes estaba ciego y otros no. Sin embargo, el que había estado antes ciego ha experimentado profundamente su paso de la oscuridad-ceguera a la luz-salvación de Dios: "soy yo".

Quien ha llegado a la luz de Cristo se le cuestiona acerca de su fe de parte de personas de su entorno como de parte de los dirigentes judíos. El que ahora puede ver -que está en la luz de Cristo- se ha convertido en una persona que ahora es un testigo viviente y, por lo tanto es un personaje incómodo y cuestiona toda la estructura de los dirigentes  judíos. Esta es la razón por la cual "lo echaron fuera".

Los fariseos ya habían tomado la determinación de expulsar de la sinagoga a todo aquel que reconozca a Jesús como "Mesías" (7,13). Esta es la razón por la cual el que ha sido sanado y ahora está en la luz ha sido expulsado de la sinagoga. La razón: ha reconocido a Jesús como su benefactor y ahora se ha unido a Jesús por la fe y ante Jesús hace su confesión de fe: "Creo Señor. Y se postró ante él".

Así, se proclama el triunfo definitivo de quien es la "Luz" sobre las tinieblas. Jesucristo es "la Luz del mundo". (Cedic)