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27 Apr
P. Rosalío arriba a medio siglo de ministerio sacerdotal PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Karen Assmar Durán   
Viernes 24 de Marzo de 2017 14:24

"Nunca dudé de mi vocación"


Visiblemente feliz por el acontecimiento, el P. Rosalío Acosta Gutiérrez -llamado con cariño Padre Chalío- recibió a Notidiócesis en la parroquia del Espíritu Santo, a la cual actualmente se encuentra adscrito, a fin de compartir sólo un poco de lo que ha sido su caminar a lo largo de 50 años de fecundo ministerio que cumple, precisamente, el 27 de marzo. ¡FELICIDADES!

 

Orgullosamente camarguense

Rosalío, el sexto de diez hijos de don Fortunato Acosta Muela (+) y doña Ramona Gutiérrez Lara (+), nació el 7 de agosto de 1940 en la benemérita Cd. Camargo, "la capital de los sacerdotes porque de ahí hemos salido 35 sacerdotes", según relató el entrevistado.

Dos de sus hermanos, José y Romelia, murieron de mesecitos; pero "nos logramos ocho": Jesús (+), Alicia (+), María de Jesús Elidea, Velia, Abel, Romelia y Teresa Carmen. El nombre que sus padres le impusieron en el bautismo correspondió precisamente al de la santa patrona Santa Rosalía, cuya parroquia está muy cerca de la casa paterna. Gracias a esta cercanía el pequeño Chalío, de 6 ó 7 años de edad, iba todos los días a Misa de 6 de la mañana y, señaló, "desde que tuve uso de razón quise ser sacerdote. Yo quería ser como el sacerdote que estaba celebrando, el P. Carlos Amezcua; probablemente no estaba muy claro en mi vocación pero yo quería ser como él".

Tres años fue monaguillo, pues "creía que para irme al Seminario tenía que serlo". Apenas concluyó el 6º año de primaria, comunicó su decisión. "Nos íbamos a ir 12, y mis papás me decían: 'A lo mejor tú te vas por la bola'. Y yo muy seguro les decía: 'No, la bola se va por mí'. Y a la hora de la hora nada más yo me fui al Seminario... y Dios me concedió ordenarme".

Afirmó que en su casa nunca se opusieron, "pero mi hermano mayor, en una ocasión que veníamos del campo, me dijo: 'Yo no me opongo a que te vayas al Seminario, pero quiero que seas muy buen sacerdote'". No obstante su juventud, Chalío entendió muy bien esas palabras: "¡Gracias a Dios y aquí andamos todavía!".

 

Chalío, seminarista

Al Seminario llegó acompañado por el grupo de seminaristas camarguenses y a partir de entonces sólo cada año volvió a su casa: "Extrañaba mucho a mi familia y a veces me sentía un poquito preocupado por ellos, pero caí en la cuenta de que si Dios me quería en el Seminario, Él se iba a encargar de ellos, sobre todo de mi papá, que en aquel entonces ya estaba un poquito enfermito; incluso yo pensaba que no iba a verme sacerdote pero Dios me concedió que me viera durante tres años de sacerdote. Murió en 1970. Mi mamá murió después, en 1983".

Siempre apoyado por su familia, Chalío cursó en Chihuahua un total de cinco años de Humanidades antes de ser enviado al Seminario de Montezuma, Nuevo México, donde realizó 3 años de Filosofía y 4 de Teología: "Gracias a Dios no se me dificultó ninguna materia, pero tampoco era un cerebro".

Estando allá recibió la tonsura, "sí nos pelonaban, nos hacían una ruedita", y las Órdenes Menores: Ostiariado, Exorcistado, Lectorado y Acolitado, de manos del Obispo Don Luis Mena Arroyo, quien también les confirió las Órdenes mayores aquí en Chihuahua: subdiaconado, diaconado y presbiterado.

"Nos ordenaron tres meses antes de terminar la Teología a Juan Luis Gándara -Diócesis de Parral-, Agustín Ibarra, que dejó el ministerio algunos años después, y a mí. Luego regresamos a Montezuma hasta terminar, el 12 de junio de 1967.

 

El día feliz de la Ordenación

"Fue lo máximo. Me acuerdo que cuando estábamos ahí recostados en el suelo estaba pensando que mi sacerdocio era para toda la vida, para  siempre; me sentía muy contento porque se iba a realizar lo que yo había querido toda la vida: ser sacerdote. Nunca he dudado de mi vocación sacerdotal".

La ceremonia fue a las 6 de la tarde del 27 de marzo en Catedral. Por la noche, el nuevo sacerdote viajó a su ciudad natal ya que entonces no se acostumbraban los convivios tras la Ordenación: "Me fui con mis seres queridos y duré allá varios días recién ordenadito, celebrando Misa y confesando, porque ya había dado mi examen 'Ad audiendas confessionis'".

El Cantamisa fue el 30 de marzo en su parroquia de Santa Rosalía, "con toda aquella gente que me conoció desde niño y había muchísimas religiosas. Me predicó el Sr. Obispo Mena; él no concelebró porque todavía no se usaba: yo presidí y él me predicó. Recuerdo que me dijo que fuera un sacerdote muy comprometido, entregado, y que de veras era un día muy grande para mí y que ojalá permaneciera toda la vida en el ministerio sacerdotal. Para mí fue un verdadero padre y amigo, me quería mucho".

 

Sus destinos 

Tras la Ordenación, su primera encomienda fue como maestro, prefecto de disciplina y formador del Seminario por 3 años. Impartió materias como Filosofía, Latín, Metodología científica; en el Instituto Regional de los jesuitas impartió clases de Ética.

Del Seminario se siguieron, consecutivamente:

-Parral, parroquia de Guadalupe (hoy Catedral) por 1 año 4 meses, con Mons. Amezcua, aquel sacerdote de quien fue monaguillo y por quien quiso ser sacerdote.

-Ntra. Sra. del Pilar en Valle de Zaragoza, su primera parroquia, por 7 años. "Una parroquia muy grande: 5158.18 km2, todavía me acuerdo, 31 comunidades que recorría en un mes y medio en mi camioneta que me ayudó mi familia para comprarla. Para ir a la comunidad más lejana eran 5 horas por terracería".

-San Lorenzo, Belisario Domínguez, por "siete años exactitos. Muy bonita respuesta de la gente. La parroquia mucho más chica así que la recorría en 15 días, 15 comunidades en un terreno muy chico".

-Resurrección del Señor, en el Cerro de la Cruz, 6 años 7 meses. "Cuando llegué era vicaría fija y un año después se erigió parroquia; fui el primer párroco. Ahí me tocó trabajar mucho con los cholos, me decían 'el Padre Cholo' porque trabajé mucho con ellos y muchos volvieron a la Iglesia y al camino de Dios. Los invitaba a retiros de evangelización y a raíz de eso ellos cambiaban por completo".

-San Marcos Evangelista, Saucillo, y atendía también la parroquia de Naica, Ntra. Sra. de Guadalupe, por 6 años 5 meses. "La gente respondió precioso, con muchas ganas".

-Santo Niño Jesús de Praga, "estuve 6 años exactitos. Trabajamos mucho la evangelización, también respondió muy bonito la gente".

-San José de Ávalos, "duré casi los 7 años y ahí también la respuesta fue muy grande y generosa de la gente, en especial en la evangelización".

-Espíritu Santo, adonde llegó el 12 de julio de 2011 como párroco, "y después me quedé como adscrito. Me tocó construir la casa parroquial porque la gente respondió también muy bonito".

 

Un sacerdote entregado

En todo este caminar "lo que he luchado mucho es por una entrega completa; donde quiera que yo estuve luché por entregarme de veras a mi parroquia, a todas las necesidades, a los enfermos... Le pedía a Dios que me concediera entregarme plenamente, sin temor, sin miedo, a pesar de muchas circunstancias difíciles, y Él me ayudó siempre".

Con la edad llegó también la enfermedad. Expresó: "Llega un momento en que uno no puede dar lo que dabas antes y Dios lo sabe. Pero aquí estoy para servir en lo que pueda y con mucho gusto lo hago".

En la parroquia del Espíritu Santo celebra la santa Misa de 11am y atiende a la feligresía, sobre todo en la Confesión.

 

Los adolescentes, Notidiócesis y la Basílica

Desde hace 20 años el P. Chalío es el asesor eclesial de la Pastoral Diocesana de Adolescentes. Platicó: "Cuando llegué al Santo Niño de Praga hacía 6 meses que se había formado la Pastoral, y el sacerdote que los atendía ya no lo pudo hacer; entonces me pidieron a mí y yo con mucho gusto les dije que 'sí'. Ha sido una muy bonita experiencia porque yo veo que se acercan muchos adolescentes a Dios; con frecuencia me encuentran y me dicen: 'Padre, yo empecé con usted a acercarme a Dios en los congresos de adolescentes. Así que es una alegría muy bonita, una satisfacción espiritual que siente uno delante de Dios por tantos adolescentes que se han acercado y ahora son unos hombres maduros, casados, etc., pero que les quedó aquella semillita. Y también algo muy hermoso, y por eso organizamos los congresos, es que de ahí han salido muchas vocaciones sacerdotales, gracias a Dios".

Gran promotor de Notidiócesis ha sido siempre el P. Chalío, incluso él fue el primero, allá en Belisario Domínguez, en promover las suscripciones. La razón de su afecto está bien fundamentada: "Yo veo que Notidiócesis evangeliza y lo promoví siempre que estuvo en mis manos en todas las parroquias, desde Valle de Zaragoza, cuando costaba un tostón, porque es un medio grande de evangelización y nos hace conocer más al Señor y a nuestra Iglesia".

También la Santísima Virgen, "desde niño siempre ha estado presente conmigo y más en mi ministerio sacerdotal. Todos los días la invoco y le rezo el santo Rosario, Dios me ha concedido hacer algo por Ella: durante 22 años estuve al frente de la peregrinación a la Basílica. Lo hice siempre con mucho gusto hasta que llegó el momento en que ya no pude; me causó tristeza decir que ya no podía".

 

En este aniversario

"En primer lugar, una acción de gracias a Dios porque me llamó al sacerdocio; segundo, porque me ha concedido la perseverancia en el ministerio sacerdotal y, desde luego, le pido a Dios morir en el ministerio sacerdotal, 'en la raya'".

De estos 50 años refirió que "la alegría más grande que yo he sentido es cuando la gente se acerca conocer a Dios y se entrega plenamente a Él. Por eso en los congresos, cuando vemos la cantidad de muchachitos que se acercan a la confesión, es una inmensidad de chavalitos, y muchos de ellos a partir de eso tienen un cambio muy fuerte, muy profundo en sus vidas".

Tampoco ha estado exento de problemas ni tristezas, como cuando murió su hermano Jesús, quien fue el que se hizo cargo, a la muerte de su padre, de la familia. "Pero Dios me ha concedido salir adelante. Yo he luchado por ser alegre y superar todos los problemas que se me han presentado".

 

Finalmente...

"Espero celebrar este acontecimiento tan grande de mis bodas de oro sacerdotales con mucho gozo y alegría, dándole gracias a Dios porque no todos los sacerdotes han llegado a celebrarlas. Me siento muy contento, feliz y agradecido también con la gente del Espíritu Santo, el párroco P. Mundo López y el consejo parroquial, que han organizado todo con mucha alegría y empeño.

Gracias por esta entrevista y aprovecho para pedirles a todos que apoyemos a Notidiócesis".

 

Una anécdota

En 50 años de ministerio han sido muchas las anécdotas graciosas. El P. Chalío nos compartió una:

"Sucedió hace muchísimos años, en una parroquia de un pueblo 'x', cuando se empezaba a acostumbrar llevar las ofrendas eucarísticas; de repente que voy viendo a unos viejitos que traían las ofrendas con todo y mesita: 'No, la mesita no'. Y me contestaron: 'Si no está pesada padrecito'".

 

Misa de acción de gracias por las Bodas de Oro Sacerdotales

Domingo 27 de marzo a las 11am

Parroquia Espíritu Santo (calles Miguel Schultz y Leyes, Col. Magisterial)