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29 May
"Servir a Dios desde mi pequeñez" PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Karen Assmar Durán   
Lunes 13 de Marzo de 2017 18:06

Entrevista exclusiva con el nuevo Obispo de Tarahumara


Mons. Juan Manuel González Sandoval, Misionero de la Natividad de María, siendo párroco de San Juanito fue nombrado Obispo de la Tarahumara. Su primera entrevista la concedió a Notidiócesis. ¡Gracias!


Honrados por haber sido Notidiócesis el primer medio de comunicación al que el recién nombrado Obispo de Tarahumara, Mons. Juan Manuel González Sandoval, MNM, concedió entrevista, presentamos la continuación de lo que amablemente respondió aquel jueves 23 de febrero en el Arzobispado de Chihuahua, lugar en el que se congregaron sacerdotes del Colegio de Consultores de Tarahumara para junto con el Administrador Apostólico, Sr. Arzobispo Constancio Miranda Weckmann, organizar con detalle la Consagración episcopal de Mons. González (1º de abril en Barrancas del Cobre) y la toma de posesión de su Diócesis (2 de abril en la ciudad episcopal de Guachochi).

 

-Mons. Juan Manuel, lo emotivo también cuenta, ¿nos podría compartir cómo recibió la noticia?

"Me sorprendió. El Nuncio apostólico me llamó, a través de su secretaria. Aquí entre nos, sonó tres veces el teléfono; creí que era el banco porque aparecía el 55 de México. Colgué dos veces, y ya la tercera me llamó la atención y fue cuando me dijeron que era de la Nunciatura Apostólica. Así que, pues ya me empezaron a temblar un poco los piecitos; soy humano.

Fui a la Nunciatura 'con temor y temblor'. Ante el Nuncio, él me dijo que el Santo Padre me había llamado para esta vocación, para esta misión; bueno, es Dios a través del Santo Padre. Les soy sincero, ya lo había pensado porque dije: '¿Para qué me va a llamar?'. No creía que para regañarme, porque no me conoce; pero, dije: 'Si me llamara para ser Obispo, no de la Tarahumara o de cualquier otra diócesis, ¿qué le voy a responder?'. Ya lo traía pensando, en oración, y eso fue lo que me salió espontáneamente.

Desde el día que me consagré, que me ordené sacerdote, fue para servir a Dios desde mi pequeñez, desde lo que soy; a través de la Iglesia sigo diciendo que sí y aquí estoy.

El Nuncio me dijo que no me preocupara, que los mexicanos -en particular yo y la Diócesis de Tarahumara- tenemos a la Santísima Virgen de Guadalupe que nos protegería, que nos ayudaría a cumplir este ministerio. Eso me dio mucha paz, porque las palabras están muy claras: '¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?'. Más confiado, me fui; aunque me dijo que guardara silencio hasta que la noticia se hiciera oficial. Duré cuatro días, no sin probar bocado porque sí lo probé, pero sí nerviosón, preocupado. Ya cuando salió la noticia, ha sido un caminar con mucha esperanza y mucha confianza.

Me siento fortalecido porque he sentido la fuerza de la oración, de la gente que me ha mostrado su cariño, su apoyo, su ayuda espiritual. Eso me da confianza, saber que el Dueño de la barca es el de arriba y uno solamente lleva un poquito el timón o no sé qué función; ésa la iré descubriendo poco a poco".

 El Consejo Consultivo de Tarahumara, en reunión en Chihuahua para afinar detalles de la consagración y toma de posesión episcopal.


-En su comunidad religiosa, ¿qué le dijeron cuando supieron la gran noticia?

"Pues yo no les dije. Recibieron la noticia y les dio mucha alegría, porque soy el cuarto Obispo de la Congregación de los Misioneros de la Natividad de María... Para nosotros, es un fruto de la espiritualidad de nuestro padre y fundador, el P. Vicente Echarri Gil, y un regalo que la Congregación da a la Iglesia, a la gente, como fruto precisamente del carisma que vivimos".

 

-¿Y en su comunidad parroquial de San Juanito?

"La gente feliz. Feliz porque, desgraciadamente, San Juanito está teniendo muy mala fama en la Sierra y mucha gente tiene miedo hasta de pasar por ahí. Y para ellos es un motivo de alegría y también de esperanza saber que Dios puede sacar fruto hasta del polvo, del lodo, puede salir algo bueno. Y a mí me da mucha alegría saber que ellos me sienten suyo; ellos no dicen que soy ni de Michoacán ni de León ni Misionero de la Natividad de María; ellos dicen que soy suyo, y que San Juanito da un sacerdote a la Iglesia, y lo da a Tarahumara en particular. Eso a mí, la verdad, sin falsas humildades, me da mucha alegría sentir el aprecio, el cariño".


-Mencionó antes, "soy humano". Como humanos, también tenemos miedos. ¿A qué le tiene miedo el padre Juan Manuel?

"Se van a reír... Yo he dicho que a lo que más tengo miedo es a los agentes de pastoral: Sacerdotes, religiosos y gente que ya está a veces en esa 'pastoral de la conservación' que menciona el Papa, que son 'inamovibles', con esquemas mentales muy arraigados. Yo siento que va a ser muy difícil a veces mover corazones, voluntades, si no hay una conversión sincera de parte de cada uno.

Mi oración va por ahí, porque la gente en verdad es muy buena, muy dócil; es gente de fe que nos enseña. ¡No se diga la gente sencilla!, el rarámuri, el indígena, la misma gente mestiza con su religiosidad popular es muy abierta, muy noble. A ellos no les tengo miedo, ni a los sicarios siquiera, porque es gente que necesita otra luz que les dé la conversión sincera, que les hable uno al corazón.

Pero a veces la gente que se cree que le pertenece más a Dios, se cree dueña de la verdad, a veces es difícil. Pero afortunadamente ya se me están quitando esos miedos. Ya tuve un primer encuentro con los padres diocesanos, con el Seminario, y verdaderamente en mí rompió muchos esquemas, muchos temores. Los sentí muy abiertos, muy sinceros, muy amables, cariñosos conmigo, ¡ojalá que así sigan!".

 

El nuevo Obispo con Mons. Miranda Weckmann, quien durante el poco más de un año que estuvo la sede vacante fungió como Administrador Apostólico de la Tarahumara. 


-¿Ya tuvo oportunidad de hablar con Mons. Rafael Sandoval, su predecesor en la Diócesis de Tarahumara?

"Sí. Lo primero que me dijo: 'No te vayas a creer nada de lo que yo te diga'; es decir: 'Tú déjate llevar por el Espíritu de Dios, que Él sea el que te inspire, el que te lleve. Lo que yo te pueda servir, yo te voy a apoyar en todo: con mi oración, en lo que se pueda en lo material o en las relaciones que haya con ciertas instituciones o comunidades'. Me dio como unos tips u orientaciones más bien de tipo administrativo; pero en cuestión de prejuicios contra alguien o contra ciertas circunstancias o situaciones, no. Él me dijo: 'Tú sé el que eres, no lo cambies y, ¡adelante!".

 

-La Diócesis cuenta con una gran población indígena, ¿usted habla tarahumara o rarámuri?

"Yo pienso que será un 60% de población indígena y un 40% mestiza; en lo particular, en mi parroquia sí era un 70% mestizo y un 30% indígena. Es muy difícil decirlo porque muchísimos son rarámuri-mestizo, ya emigraron a las ciudades o a pueblos más grandes y eso hace difícil hacer esa clasificación.

No hablo tarahumara. Es uno de mis retos. A lo mejor no logre hablarlo, porque es muy difícil, pero por lo menos llegar al corazón de ellos, sí a través de la liturgia pero también a través de lo más elemental que se pueda".

 

Sacerdotes diocesanos, jesuitas, franciscanos y vicentinos que ejercen su ministerio en distintas comunidades de la Tarahumara, distantes hasta 8-12 horas de la ciudad episcopal de Guachochi, tales son los casos de Chinatú y Chínipas.


-¿Cuáles son otros de sus retos?

"Bueno, nunca he sido obispo; por lo tanto, canónicamente necesito saber lo elemental del Derecho Canónico, es decir, todas las competencias que tengo como pastor, como Ordinario del lugar porque no deja de ser también algo administrativo, no dejan de regirnos las leyes de la Iglesia y hay que estar al día con eso.

Un tercer reto, que desde un principio lo pensé y después me lo confirmó don Guadalupe Martín Rábago, Arzobispo emérito de León, que siento que me quiere como yo lo quiero mucho, y él me aconsejó profundizar en una eclesiología y cristología. La eclesiología porque somos Iglesia, universal, católica, tiene una historia y su fundamento en Cristo y necesito estar muy sólido en eso: en el amor y en la verdad de mi Iglesia; son muchos años de tradición que hay que defender hasta que los poderes del infierno no prevalezcan contra ella. Y en cuestión de cristología, hay tantas ideologías, tantas doctrinas, o que quieren hacer del Evangelio una doctrina y no una Persona que es Jesús, cada quien quiere manipular o hacer a Cristo a su modo, a su antojo, y en eso también tengo que estar muy seguro: quién verdaderamente es Cristo para mí y cuál es el Cristo que yo quiero presentar a mi gente".

 

-Finalmente Monseñor, el 1º de abril será su consagración episcopal, ¿qué expectativas tiene de ese día?

"Yo quiero que sea una fiesta para todos, sobre todo para los indígenas, para la gente sencilla, para la gente humilde que, ante tanta violencia, ante tantos problemas, sientan que no están solos, que Dios está con ellos y que la figura del pastor es un signo de unidad, un puente y un signo de esperanza. Que lo disfruten, que sepan que no todo es dolor, que no todo es trabajo o dificultad; sino que también hay momentos de gozo, de fiesta. Para el indígena su vida central es la fiesta, y vale la pena celebrar porque Dios está con nosotros y se manifiesta a través de esos signos concretos, como en este caso la figura del Obispo".

Misioneros de la Natividad de María

Fueron fundados el 17 de abril de 1944 por el P. Vicente Echárri Gil.

El 2 de abril de 1949 se ordenaron los primeros cuatro sacerdotes.

Fueron reconocidos como Pía Unión de Esclavos de la Divina Infantita en 1952.

El 5 de junio de 1970 la Pía Unión es reconocida como Congregación de derecho diocesano y se toma el nombre actual.

La prelatura de Nuevo Casas Grandes fue encomendada a sus cuidados pastorales a partir de 1977.

En 1988 se da el decreto de aprobación por parte del Papa Juan Pablo II.

La Congregación ha regalado cuatro obispos a la Iglesia:

- Mons. Hilario Chávez Joya, MNM, obispo de Nuevo Casas Grandes 1977-2004. Murió en 2010.

- Mons. José de Jesús Castillo Rentería, MNM, obispo de Tuxtepec de 1979-2005. Murió en 2013.

- Mons. Rafael Sandoval Sandoval, MNM, obispo de Tarahumara 2003-2015. Es actualmente obispo de Autlán.

- Mons. Juan Manuel González Sandoval, MNM, obispo electo de Tarahumara.


Última actualización el Lunes 13 de Marzo de 2017 18:37