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24 Apr
La iniciación cristiana, niños y adultos PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Raúl Sánchez K.   
Jueves 09 de Marzo de 2017 10:25

Celebrar la fe

Un recorrido 

"Desde los tiempos apostólicos, para llegar a ser cristiano se sigue un camino y una iniciación que consta de varias etapas. Este camino puede ser recorrido rápida o lentamente. Y comprende siempre algunos elementos esenciales: el anuncio de la Palabra, la acogida del Evangelio que lleva a la conversión, la profesión de fe, el Bautismo, la efusión del Espíritu Santo, el acceso a la comunión eucarística" (Catecismo de la Iglesia Católica, 1229).

 

Trilogía

Los Santos Padres y la tradición de la Iglesia llaman "iniciación cristiana" a los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Eucaristía, los tres unidos íntimamente en el espacio y el tiempo, para indicar que con ellos es llevado el cristiano a ser tal.

 

Unidad y sucesión

El Bautismo lleva en su propia naturaleza el consumarse en la Eucaristía:

"No quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube (Espíritu Santo) y que todos atravesaron el mar y todos siguieron a Moisés bajo la nube y por el mar (Bautismo) y que todos comieron el mismo pan espiritual y todos bebieron de la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía y la roca era Cristo (Eucaristía)" (1Co 10,1-4.16-17).

 

Variación

A lo largo de la historia de la Iglesia esa íntima unión se ha expresado de distintas maneras, de acuerdo con el poder que la Iglesia tiene de reglamentar la vida litúrgico-sacramental. Así en los principios de la vida de la Iglesia los tres sacramentos de iniciación cristiana se administraban sucesivamente en un mismo acto litúrgico.

"Esta iniciación ha variado mucho a lo largo de los siglos y según las circunstancias. En los primeros siglos de la Iglesia, la iniciación cristiana conoció un gran desarrollo, con un largo periodo de catecumenado, y una serie de ritos preparatorios que jalonaban litúrgicamente el camino de la preparación catecumenal y que desembocaban en la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana" (Catecismo de la Iglesia Católica, 1230).

 

Separación

El primer sacramento que se separó en Occidente de esa unidad temporal fue la Confirmación (ca. siglo VI) y luego la Eucaristía como primera comunión (ca. siglos XII-XIII); en cambio, en Oriente se siguen dando juntos. 

 

Bautismo de niños

"Desde que el Bautismo de los niños vino a ser la forma habitual de celebración de este sacramento, ésta se ha convertido en un acto único que integra de manera muy abreviada las etapas previas a la iniciación cristiana. Por su naturaleza misma, el Bautismo de niños exige un catecumenado postbautismal. No se trata sólo de la necesidad de una instrucción posterior al Bautismo, sino del desarrollo necesario de la gracia bautismal en el crecimiento de la persona. Es el momento propio de la catequesis" (Ibíd., 1231).

 

Adultos

El Concilio Vaticano II ha restaurado para la Iglesia latina el catecumenado de adultos, dividido en diversos grados (cf Sacrosanctum Concilium, 64). Sus ritos se encuentran en el Ritual de la iniciación cristiana de adultos (RICA, 1972).