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23 Jun
Monseñor González Sandoval, "un corazón abierto a Dios" PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Cristina Alba Michel   
Martes 07 de Marzo de 2017 15:40

Nuevo Obispo de Tarahumara en entrevista

El 23 de febrero, el recién nombrado Obispo para la Diócesis de Tarahumara, padre Juan Manuel González Sandoval, MNM, concedió a Notidiócesis su primera entrevista, la cual se efectuó en las instalaciones del Arzobispado de la ciudad episcopal de Chihuahua. Mons. González Sandoval será consagrado Obispo el próximo 1º de abril en las Barrancas del Cobre.

Un poco nervioso aún, aunque muy feliz, el flamante pastor fue expresando cómo ha sido este cambio en su vida al que el Señor le ha llamado en su seguimiento, un poco sobre la realidad de su Diócesis, así como sus sentimientos al Señor, retos y temores. Les dejamos con él: 

 

- Padre Juan Manuel, ¡buenos días!, es una alegría tenerlo entre nosotros luego de su nombramiento como tercer Obispo de la Diócesis de Tarahumara.

Supimos que es usted familiar de su predecesor, Monseñor Rafael Sandoval, y alguien sugirió -humorísticamente- que hubo "nepotismo". Más bien, creo que se trata de "genética" porque, ¿se necesitan hombres valientes para decir que sí a este llamado? ¿Cómo fue su proceso de aceptación?

 

"Por supuesto que sí. En primer lugar, me sorprendió la noticia porque no me la esperaba. Es decir, estábamos ya más de un año sin Obispo en la diócesis y decíamos: 'tiene que ser alguien de afuera. Porque están estudiando muy bien quién encaja con el perfil; ya el proceso ha sido muy largo y no lo han de encontrar. Por lo tanto nunca creímos que fuera a ser alguien de la Sierra, y por eso me sorprendió.

Ya una vez que recibí la noticia por parte del Nuncio, por un lado me dio mucha alegría, porque no deja de ser un gozo, un privilegio. Pero también me dio mucha preocupación. Es una carga muy pesada, una gran responsabilidad, y sobre todo porque, como ahorita decía: Mi predecesor es un hombre santo y sabio, con mucha experiencia, y uno siempre se pregunta si va a encajar, si va a poder, si en realidad va a ser un digno sucesor. Sin embargo, pues estamos en el ámbito de la fe, en la gracia de Dios, en la comunión de los santos, en la oración de todo el pueblo, de la gente y por supuesto: en lo que Dios le dé a uno de dones, aprovecharlos y ponerlos al servicio de los demás".

 

- A propósito de gracia, en estos tiempos el Señor nos ha concedido la de tener un Papa que es un pastor totalmente entregado. Él nos insiste en llegar a las periferias, "tocar la carne de Cristo". ¿Cuáles son las principales necesidades -materiales, culturales y espirituales- que usted ve entre sus fieles?

"La pregunta es muy amplia, porque sin duda alguna todo el país, toda nuestra Iglesia tiene muchas carencias, muchas necesidades, sobre todo hambre y sed de Dios, de trascendencia, y no es fácil dar una respuesta como si fuera una receta. Es una experiencia que se vive desde dentro, y como usted lo nombra, el Santo Padre no solamente con la palabra sino con el testimonio nos está diciendo, nos está enseñando cómo debemos actuar como Iglesia. Las necesidades, como en tiempos de Jesús, son bastantes, pero Él es el Buen Pastor, Él nos va a llevar para campos mejores, campos tranquilos con abundancia y seguramente nos va a proteger de los peligros. Yo en lo particular en la diócesis -ya lo vemos en el Plan diocesano que acabamos de renovar- veo que son muchísimas las necesidades en todos los ámbitos: Religioso, político, económico, sociológico, etc., etc. Son muchas, muchas las necesidades. Nosotros desde la fe, tratando de encarnar el evangelio dentro de la cultura, tanto mestiza como indígena, queremos ser como una línea inspiradora de esperanza, de confianza, de alegría, que es lo que nos está pidiendo el Santo Padre para que no decaigan los ánimos y todos trabajemos para que todo mundo mejore, y en particular por una patria mejor, cada uno en el lugar en donde Dios nos ha colocado". 

 

- Según la población diocesana de Tarahumara y el número de sacerdotes, hay un sacerdote para ocho mil ochocientos fieles. ¿Cómo se afronta esta realidad? ¿Cómo sería posible llegar a todos ellos?

"Pues... no sé de dónde sacarían el dato*, pero en la parroquia donde yo estoy, todavía mientras sea la Ordenación episcopal, hay alrededor de treinta mil fieles, ya contando toda la extensión de la parroquia, y es un desafío muy grande. Pedir por las vocaciones. Dentro de las líneas de acción del Plan diocesano, está el trabajar para que de ahí mismo surjan vocaciones que lleguen más profundamente al mismo pueblo, y desde ahí dar una respuesta a lo que Dios nos vaya pidiendo; sobre todo para dejar un mundo mejor. No es fácil, porque no existe la cultura vocacional, hay que irla trabajando y por eso lo tenemos dentro del Plan diocesano, en la que todos tenemos que pedir y ser testimonio para que haya más vocaciones sacerdotales y religiosas que cubran esas necesidades, sobre todo las parroquias más extensas y que más habitantes tengan".

 

- ¿Pediría usted algo, en el tema de "dar desde la pobreza de cada quien", a las diócesis hermanas sobre el asunto vocacional?

 "Sí. Pues somos una Iglesia, la universalidad de la Iglesia nos lleva a ayudar y dejarnos ayudar. Ha habido diócesis muy generosas, especialmente para la Tarahumara: San Juan de los Lagos, Aguascalientes, Guadalajara. Congregaciones como la de los Vicentinos, en un tiempo la de los Redentoristas, los Jesuitas, los Franciscanos, los Misioneros de la Natividad de María, que nos han ayudado. Y yo creo que en ese sentido vamos a seguir pidiendo ayuda porque se suman esfuerzos. Es decir, se complementan las riquezas de unos y de otros, y mientras no tengamos una Iglesia autóctona, una Iglesia que ya provea sus propias vocaciones, siempre vamos a estar necesitados". 

- Una pregunta más personal. Padre, estuvo usted en el "corazón" geográfico y espiritual de México, el Cubilete; en el "corazón" de Guanajuato como maestro del seminario de Santa Ana del Conde; en el "corazón" de los Misioneros de la Natividad de María como formador de su seminario y promotor vocacional; en el "Corazón de Jesús", la parroquia de San Juanito. Ahora le llaman al "corazón" de la Sierra Tarahumara, a ser pastor más plenamente. ¿Ve una secuencia espiritual, un llamado especial, personal, nacido del corazón del Señor?

 "Seguramente que sí. Todos -esa es la hermosura de Dios, que a cada quien nos llama por nuestro nombre y a Él no le interesa si somos ricos, pobres, si tenemos muchas cualidades o pocas, porque la sabiduría de Dios confunde la sabiduría humana-, cada uno tiene un llamado especial; lo que nosotros vamos a hacer nadie lo va a ocupar, nadie lo va a hacer. Yo me he sentido querido, amado por Dios en cada lugar donde me ha llamado; porque después de ser formador, la primera y única parroquia que he tenido es la de San Juanito. Y siempre me he sentido feliz en un lugar como en otro, porque lo importante es que tengamos esa disponibilidad, ese corazón abierto para poder responderle a Dios. Así como Él se fijó en cada uno de los apóstoles, a cada uno lo trató y convivió con él y de acuerdo a como eran Él los aceptó, a cada uno de nosotros nos sigue llamando en especial, en particular, para que hagamos algo, pongamos un granito de arena para construir el reino de amor que Él quiere".

- Sobre llamados personales, tuve la oportunidad de entrevistar a Monseñor Rafael Sandoval cuando fue nombrado Obispo de Tarahumara; ahora me toca entrevistarlo a usted también y siento en esto un llamado "especial". ¿Qué puede hacer Notidiócesis por ustedes -en la Tarahumara- para ayudar también desde nuestra pobreza? Siento este como un llamado personal -quizá la oración-, pero también para toda la Arquidiócesis de Chihuahua.

"Precisamente primero eso, ¿verdad?, la oración. Que podamos sentir que no estamos solos, que hay alguien que está detrás de nosotros y que está interesado en los problemas, en las dificultades por las que pasa la Diócesis, por las que pasa nuestra gente. Y, enseguida, yo creo que para un medio de comunicación no hay nada más importante que hablar con la verdad. Sabemos que la Verdad es Jesucristo, la Verdad es el Evangelio y a veces aunque cueste trabajo, aunque corra uno peligro o dificultad, se tiene que hablar con la verdad. Y ustedes como Notidiócesis, como periódico, como medio de comunicación, en ese sentido ayudarnos a extender -cuando tengamos que hacer alguna declaración, cuando tengamos que hacer algún manifiesto, cuando tengamos que alzar la voz para que escuchen a la gente que no tiene voz -y que nosotros somos portadores de esa voz-, ustedes la hagan extensiva para crear más conciencia entre nuestra gente y la verdad salga a la luz. Y la verdad es la que nos haga libres, tanto a la sociedad como a nuestro pueblo".

 

- Vivimos tiempos de una gran confusión incluso doctrinal, de obediencia al Papa. Ante esta crisis de confusión, de oscuridad, ¿cuál es la primacía para el cristiano? ¿Qué nos corresponde hacer, dónde hemos de estar para no perdernos? 

"Les voy a decir lo que me dijo el Nuncio apostólico cuando me dijo que el Santo Padre me había nombrado Obispo de la Tarahumara. Yo le pregunté que cómo le hacía para tratar a las autoridades civiles, cómo tratar a los medios de comunicación, cómo relacionarnos con gente que tiene autoridad o poder. Y me dijo: 'Mire, su mejor carta de presentación es el Evangelio. Es Jesucristo". O sea, que ante tanta confusión -porque los poderes del mal no descansan y siempre van a crear división, desinformación, etc.-, está Jesucristo, está el Evangelio. No hay que darle vueltas, hay que leer el Evangelio y allí vamos a encontrar la respuesta a toda la problemática y a todas las dificultades que el ser humano tiene o vive. Porque Jesucristo nos vino a iluminar con su palabra, vino a darnos esperanza con su resurrección y no debemos de tener miedo. Él mismo nos dice, ¿verdad?, 'si Yo he vencido al mundo, ustedes vencerán'. Él, ¡vaya que si en su tiempo tenía dificultades!, y con su testimonio, con su palabra y con su persona lo ofreció y lo dio todo y su verdad sigue, hasta ahorita, y seguirá: los poderes del infierno no van a prevalecer sobre ella. Viviendo el amor precisamente, porque eso es el Evangelio".

  

- Muchas gracias. Nos da mucha alegría que nos haya concedido esta primera entrevista. Cuente con nosotros para lo que podamos ayudar. Ya nos dio una hojita de ruta.

"Estoy para servirles. También cuenten con mi oración y esperamos ayudarnos mutuamente".


(*) Boletín de prensa de la Santa Sede, pues cuando se dio la noticia fue publicada así: El Santo Padre: -Ha nombrado al Padre Juan Manuel González Sandoval M.N.M., como obispo de Tarahumara (superficie 31.353, población 385.030, católicos 335.847, sacerdotes 43, religiosas 143) en México. 

  

El obispo electo nació en 1964 en Guáscuaro (México). Pronunció los votos perpetuos en 1990 y fue ordenado sacerdote en 1991. Después de completar sus estudios teológicos y filosóficos se licenció en Ciencias de la Educación, con especialidad en Pedagogía para la formación de las vocaciones en  la Universidad Pontificia Salesiana de Roma. Ha sido capellán en Montaña de Cristo Rey, Cubilete; formador en el Seminario Menor y Mayor de Santa Ana del Conde, Guanajuato; Coordinador de Pastoral Vocacional de los Misioneros de la Natividad de María; profesor y formador de Ética y Pedagogía, capellán en diferentes casas religiosas de León; coordinador de la formación permanente de los MNM; miembro del Consejo Presbiteral; coordinador de la Comisión para la Pastoral Profética de la Provincia Eclesiástica de Chihuahua. Actualmente era párroco del Sagrado Corazón de Jesús de San Juanito, Chihuahua. (Boletín de Prensa del 4/febrero/2017).