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25 May
Celebremos Navidad desde la fe PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por P. Fernando Legarreta Huerta   
Lunes 09 de Enero de 2017 15:57

Rincón del Director

Para muchos la Navidad es tiempo de tristeza. Lamentablemente es una realidad que se nos puede escapar a muchos de nosotros, más aún si nos dejamos llevar o cautivar de lo efímero, de lo mediático y de toda mal apariencia ajena al verdadero espíritu que nos proclamaba el Adviento en las semanas pasadas.

Navidad no es adornar la casa o la oficina con todo el simbolismo de luces, esferas y pinos bellamente decorado en los espacios que más llaman la atención y saltan a la vista de todos.

Navidad no es tampoco ocupar todo el espacio al pie del árbol lleno de regalitos para los hijos, nietos, para la pareja, o los amigos. Tampoco se reduce a la preparación de una exquisita cena, previamente obtenidos tantos ingredientes "que no pueden faltar".

Mis hermanos, si de verdad nos ponemos a reflexionar qué es la Navidad, mucho de lo que hemos planeado está muy lejos de su verdadero sentido.


¿Qué es la Navidad?

Ciertamente es una fiesta solemne y como tal hay que celebrarla, porque la Navidad es adentrarnos a la escucha atenta de la Palabra de Dios, la Palabra eterna que se ha hecho carne, Jesucristo que ha tomado nuestra condición humana igual a nosotros en todo menos en el pecado. Como Él se compartió a nosotros, así la Navidad es compartir con el que menos tiene. Hay mucha necesidad material, pero más importante que compartir el pan y la cobija resulta compartir el pan y la cobija del amor, de la amistad y de la aceptación, así como del perdón.

Es curioso que la noche de Navidad todos los miembros de nuestra familia nos felicitamos, nos festejamos, intercambiamos regalos; y al que es el verdadero festejado, lo olvidamos. El que nos ha convocado e invitado queda de lado. Estemos atentos, hoy es el momento. La Navidad no es solamente la noche del 24 o el día del 25, sino que se prolonga durante un período especial; éste es un aspecto importante que se nos olvida, al menos en los días laborales. La mayor intensidad celebrativa corresponde al día 25, empezando con las primeras Vísperas y la Misa de la vigilia; ya en el interior de este día, la celebración más importante es la Misa del día.

Dentro de la Octava de la Navidad se nos presentan dos celebraciones de suma importancia: la Sagrada Familia y la Maternidad divina de María.

Hermanos, que la celebración de nuestra fe nos impulse a vivir la generosidad de compartir con nuestro prójimo. ¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo 2017! Dios está con nosotros.

 

P. Fer