Breaking News:
RSS
Tools
NOTIDIÓCESIS
23 Jun
Navidad, oportunidad para vivir la fe en familia PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Mons. Constancio Miranda Weckmann   
Miércoles 21 de Diciembre de 2016 16:04

Mensaje de Navidad del Sr. Arzobispo

"Les anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: les ha nacido hoy, en la ciudad de David, el Salvador, que es Cristo, el Señor".

(Lc. 2,10-11)

El Ángel del Señor fue portador de esta gran noticia dada a los pastores en Belén, ellos fueron los que recibieron la primicia del anuncio salvador de la llegada del propio Hijo de Dios a la tierra; hoy nosotros, con la misma intensidad, con la misma alegría y con la misma novedad somos los destinatarios de este anuncio angélico, que llega a nosotros para salvarnos.

La señal para reconocer al Recién Nacido hoy, es la misma que se les dio a los pastores: "Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre" (Lc 2,12). El lugar preferido de Dios para encontrarlo, desde hace dos mil años, es y será en el hombre, en la humanidad.

Esto  que aparece, cuando Dios se manifiesta en persona, es un hombre. Es más, es nada menos que un niño. Y en la pobreza, en la sencillez de un pesebre; ¿Cómo es posible Señor?, te habremos preguntado tantas veces, danos siquiera una luz, háblanos, rompe el silencio, pues seguidamente te hemos buscado en otros lugares y en otras situaciones, según nosotros, más luminosos.

"Y de pronto se juntó con el Ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: ¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres  que gozan de su amor!" (Lc 2,13-14). Juntemos nuestros corazones, nuestras vidas, nuestras voluntades y nuestro caminar al coro de los ángeles para alabar al Recién Nacido y para testimoniar ante el mundo su amor y su paz.

"Los pastores se decían unos a otros: Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado. Fueron a toda prisa, y  encontraron a María y a José, y al Niño acostado en un pesebre" (Lc 1,15-16). Contemplar y vivir la escena de Belén, es punto de llegada, los pastores fueron; el verdadero encuentro con Dios se da cuando nos movemos hacia Él, Él ya hizo lo suyo para este encuentro,  bajó del cielo a la tierra.

El tiempo de Navidad, preparado cuidadosamente por el Adviento, nos permite vivir el nacimiento del Salvador no como recuerdo sino como acontecimiento: un nacer de Dios en nosotros. Es importante que ese nacer de Dios sea también en el seno de cada uno de nuestros hogares. Más que otras épocas del año, la Navidad nos brinda la oportunidad de volver a la Familia; tradiciones y buenas costumbres como: la Misa de Gallo, la cena de Navidad, la espera gozosa de los niños por sus regalos, la presencia en casa de los hijos que estudian o viven fuera, la visita de familiares con motivo de Navidad y otras, son valores que nos ayudan a retornar al hogar.

Cuando volteamos hacia Belén y contemplamos extasiados esa escena familiar: José y María con el Niño Dios recién nacido, no tenemos más que reconocer y proclamar que es en la Familia donde Dios nos infunde la fe, que es la Familia donde aprendemos a vivir la fe, que es en la Familia y desde la Familia donde nos salvamos; Dios santificó la institución familiar naciendo en una Familia, viviendo en una Familia, para de allí llevar a cabo su empresa de salvar a toda la humanidad.

Hermanos míos, aprovechemos este tiempo de Navidad para vivir la fe en la Familia; que no se nos pase esta Navidad en balde, saquémosle todo el beneficio posible; aquilatemos los valores de la Sagrada Familia en cada una de nuestras familias, para que así el acontecimiento de Belén sea realmente para nosotros una verdadera Navidad.

Celebremos, pues, la Navidad en Familia con un corazón nuevo y con grande alegría. 

 

┼ Constancio Miranda Weckmann

Arzobispo de Chihuahua