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23 Jun
¡Ven Señor Jesús, no tardes más! PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por P. Fernando Legarreta Huerta   
Viernes 25 de Noviembre de 2016 16:13

Rincón del Director

Damos gracias a Dios por el Año de la Misericordia que se nos concedió, un año de abundantes bendiciones; esperamos continúe dando fruto de santidad para todos los fieles.

Hoy, mis hermanos, estrenamos un nuevo año litúrgico. Es decir, nos adentramos de nuevo en el recorrido siempre actual de los acontecimientos del nacimiento, infancia y vida pública de nuestro Señor Jesucristo, y la liturgia de la Iglesia nos ofrece, con este I Domingo de Adviento, la eterna palabra del Evangelio. "Velen y estén preparados". No habrá otro motivo para nosotros más fuerte que el de estar listos en el momento de la llegada de nuestro Salvador Jesucristo. Ya conocemos los elementos que nos han de ayudar para estar preparados. Se los comparto de nuevo, simplemente invitándolos a que no abandonemos la oración personal y comunitaria, en sus diversas expresiones y maneras de realizarla. Desde luego, la forma más sublime es la Eucaristía, memorial del Señor y centro de nuestra vida de fe.

El Adviento comprende cuatro semanas de preparación a la Navidad. Nos ayuda, simbólicamente, a reflexionar en esta preparación la corona de Adviento en nuestros templos, misma que podemos -y sugiero- utilizar en nuestra propia casa. Es muy recomendable que como familia nos reunamos, si no cada día, al menos cada semana. Todos congregados en torno a ella para escuchar la Palabra de Dios: papá, mamá e hijos, con la finalidad de realizar la oración semanal y el encendido de cada vela de la corona. A través de esta oración imploraremos la pronta llegada de Jesús, exclamando: "Ven, Señor; no tardes más. Ven pronto que te esperamos".

En el ámbito familiar, seguramente habremos de prepararnos para recibir a algunos miembros de la familia que vendrán a pasar unos días entre nosotros. Quizá nos estamos ya preparando para ese momento. Si a esto le estamos invirtiendo tiempo, esfuerzo y dedicación entre otros elementos, con cuánta mayor razón conviene tener el mismos entusiasmo o mucho mayor,  en la preparación a recibir a nuestro gran Rey, Jesucristo.

Cabe resaltar que durante este tiempo de preparación a la Navidad, se manifiesta la presencia singularísima de nuestra Madre Santísima. Efectivamente ha de ser de esta manera, puesto que ella es la mujer del Adviento, la que esperó con inefable amor de madre al redentor de la humanidad. Acojámonos a su valiosa protección e intercesión, y juntos recorramos con Ella este camino, abandonándonos en las manos misericordiosas de nuestro Dios.

¡Ven Señor Jesús, no tardes más! ¡Ven pronto que te esperamos!

Feliz inicio del Adviento. Dios está con nosotros.

 

P. Fer