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23 Jun
Dones del Año de la Misericordia PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por P. Fernando Legarreta Huerta   
Viernes 04 de Noviembre de 2016 18:42

Rincón del Director

Dios bondadoso y lleno de ternura, nos ha regalado infinitas gracias espirituales a lo largo de este año que estamos concluyendo, con su misericordia. Agradezcámosle por su amor y compasión para con nosotros, no nos cansemos de alabarle. En la Iglesia Universal, seguramente serán innumerables los frutos espirituales que el Espíritu Santo ha suscitado. En el ámbito de lo histórico, entre los frutos que nosotros destacamos se encuentran las visitas que hizo Su Santidad el Papa a diversos países, llevado por ese espíritu de reconciliación y de paz, como un gran misionero de la paz que anuncia a Cristo con su testimonio de sencillez y de entrega para con todos. Él mismo, con su ejemplo, nos ha animado a ser mensajeros de misericordia y de paz.

México tuvo la fortuna de ser contado entre los países que a lo largo de este Año Jubilar visitó el sucesor de San Pedro: febrero del 2016, ¡qué alegría recibir llenos de júbilo la presencia de aquel "¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!". En efecto, "qué hermoso es ver correr sobre los montes los pies del mensajero que trae la Buena Nueva". Tuvo nuestra Provincia la dicha de que Francisco visitara Ciudad Juárez. Un Papa buscando la armonía y el encuentro entre las culturas, un Papa ofreciendo palabras de aliento y consuelo hacia los que menos tienen, hacia los más desprotegidos, hacia los más alejados de la fe, imitando a Cristo el Buen Pastor.

Otro de los dones para nuestro país ha sido el nombramiento de un nuevo Cardenal, Mons. Carlos Aguiar Retes, originario de Nayarit y actual Pastor de la arquidiócesis de Tlalnepantla. Suman con él ya seis los cardenales que hay en este momento para México.

¿Y qué decir de los nuevos santos? Gozamos ya de nuevos y grandes intercesores en el cielo, canonizados en el marco de este Año Jubilar, a quienes nos acogemos a través de su intercesión, alentándonos su testimonio: Santa Teresa de Calcuta, San José Sánchez del Río, ¡rueguen por nosotros!

En nuestra Arquidiócesis además, vivimos la alegría de compartir los primeros 125 años de ser una Iglesia particular. Tuvimos gran júbilo por esta celebración, sabiendo que el Señor nos seguirá concediendo luces y dones para el crecimiento y santificación de todos los fieles.

Otro gran regalo, en este Año de la Misericordia, han sido los más de diez nuevos presbíteros. Sigamos rogando al Dueño de la mies que nos envíe muchos y muy santos sacerdotes.

Para concluir, no dejemos de orar por el eterno descanso de aquellos hermanos nuestros que se nos han adelantado en el camino durante este Año Santo. Que las almas de los fieles difuntos, por la gran misericordia de Dios, descansen en paz. Así sea.

Dios está con nosotros.


P. Fer