Breaking News:
RSS
Tools
NOTIDIÓCESIS
25 May
"Iglesia misionera, testigo de misericordia" PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por S.S. Francisco   
Viernes 21 de Octubre de 2016 15:42

Mensaje del Papa para el DOMUND 2016

Queridos hermanos:

 

- El Jubileo extraordinario de la Misericordia ilumina de modo especial la Jornada Mundial de las Misiones 2016: nos invita a ver la misión ad gentes como una inmensa obra de misericordia tanto espiritual como material. En esta Jornada, todos estamos invitados a "salir", como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, creatividad, sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana. En virtud del mandato misionero, la Iglesia se interesa por quienes no conocen el Evangelio, porque quiere que todos se salven y experimenten el amor del Señor.

 

- La misericordia hace que el corazón del Padre sienta una profunda alegría cada vez que encuentra una criatura humana; desde el principio, Él se dirige con amor a las más frágiles, porque su grandeza y poder se ponen de manifiesto en su capacidad de identificarse con los pequeños, los descartados, los oprimidos. Él es el Dios bondadoso, atento, fiel; se acerca a quien pasa necesidad para estar cerca de todos, especialmente de los pobres; se implica con ternura en la realidad humana del mismo modo que lo haría un padre y una madre con sus hijos (cf. Jr 31,20). El término usado por la Biblia para referirse a la misericordia remite al seno materno: al amor de una madre a sus hijos, que siempre amará, en cualquier circunstancia y pase lo que pase, porque son el fruto de su vientre. Este es un aspecto esencial del amor que Dios tiene a todos sus hijos, especialmente a los miembros del pueblo que ha engendrado y que quiere criar y educar: se conmueve y se estremece de compasión ante su fragilidad e infidelidad (cf. Os 11,8). Sin embargo, Él es misericordioso con todos, ama a todos los pueblos y es cariñoso con todas las criaturas.

 

- La manifestación más alta y consumada de la misericordia se encuentra en el Verbo encarnado. Él revela el rostro del Padre. Con la acción del Espíritu Santo, aceptando y siguiendo a Jesús por medio del Evangelio y de los sacramentos, podemos llegar a ser misericordiosos como nuestro Padre, aprendiendo a amar como Él nos ama y haciendo que nuestra vida sea una ofrenda gratuita, signo de su bondad (Cf. Misericordiae vultus, 3). La Iglesia es, en medio de la humanidad, la primera comunidad que vive de la misericordia de Cristo: siempre se siente mirada y elegida por Él con amor misericordioso, se inspira en este amor, vive de él y lo da a conocer a la gente en un diálogo respetuoso con todas las culturas y convicciones religiosas.

 

- Muchos hombres de toda edad y condición son testigos de este amor de misericordia. La considerable y creciente presencia de la mujer en el mundo misionero, es un signo elocuente del amor materno de Dios. Las mujeres, laicas o religiosas, y también muchas familias, viven su vocación misionera de diversas maneras. Junto a la labor evangelizadora y sacramental de los misioneros, las mujeres y las familias comprenden mejor a menudo los problemas de la gente y saben afrontarlos de una manera adecuada y a veces inédita: en el cuidado de la vida, poniendo más interés en las personas que en las estructuras y empleando todos los recursos humanos y espirituales para favorecer la armonía, las relaciones, la paz, la solidaridad, el diálogo, la colaboración y la fraternidad, ya sea en el ámbito de las relaciones personales o en la vida social y cultural; especialmente en la atención a los pobres.

 

- En muchos lugares, la evangelización comienza con la actividad educativa, con la paciencia de esperar el fruto después de años de lenta formación; se forman así personas capaces de evangelizar y de llevar el Evangelio a los lugares más insospechados. La Iglesia puede ser definida "madre", también por los que llegarán un día a la fe en Cristo. Espero que el pueblo santo de Dios realice el servicio materno de la misericordia, que tanto ayuda a que los pueblos que no conocen al Señor lo encuentren y amen. La fe es don de Dios y no fruto del proselitismo; crece gracias a la fe y caridad de los evangelizadores testigos de Cristo. A los discípulos de Jesús, cuando van por los caminos del mundo, se les pide ese amor que no mide, sino que tiende a tratar a todos con la misma medida del Señor.

 

- Todos los pueblos y culturas tienen derecho a recibir el mensaje de salvación, don de Dios para todos. Esto es más necesario si tenemos en cuenta la cantidad de injusticias, guerras, crisis humanitarias que esperan solución. Los misioneros saben por experiencia que el Evangelio del perdón y de la misericordia puede traer alegría y reconciliación, justicia y paz. El mandato: "Id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado", no está agotado. Nos compromete en los escenarios y desafíos actuales, a sentirnos llamados a una nueva "salida" misionera.

 

- Este Año jubilar se cumple el 90 aniversario de la Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe y aprobada por el Papa Pío XI en 1926. Por tanto considero oportuno recordar las sabias indicaciones de mis predecesores, los cuales establecieron que fueran destinadas a esta Obra todas las ofertas que las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales de todo el mundo pudieran recibir para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra. No dejemos de realizar este gesto de comunión eclesial misionera. No permitamos que nuestras preocupaciones particulares encojan nuestro corazón, sino que lo ensanchemos para que abarque a toda la humanidad.

 

- Que Santa María, modelo misionero para la Iglesia, enseñe a todos a generar y custodiar la presencia viva y misteriosa del Señor Resucitado, que renueva y colma de gozosa misericordia las relaciones entre las personas, las culturas y los pueblos.

 

Resumen: CAM