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24 Apr
Clausuran solemnemente Año de la Vida Consagrada PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Karen Assmar Durán   
Viernes 12 de Febrero de 2016 15:08

Religiosos y religiosas en la Arquidiócesis

El martes 2 de febrero, festividad de la Presentación del Señor, se celebró la Jornada Mundial de la Vida Consagrada con el lema "La vida consagrada, profecía de la misericordia"; ese mismo día el Papa clausuró para la Iglesia universal el Año de la Vida Consagrada, mientras que en la Arquidiócesis de Chihuahua el Sr. Arzobispo dispuso fuese el sábado 6 de febrero, a fin de que participasen la mayoría de los miembros de las Órdenes, Congregaciones e Institutos de Vida Religiosa aquí establecidos.

Así, religiosos y religiosas en gran número, se dieron cita en la Catedral Metropolitana donde fueron recibidos por Mons. Constancio Miranda Weckmann, para juntos ofrecer la Acción de Gracias por excelencia: la Eucaristía, y de este modo clausurar a nivel diocesano este Año Santo cuya nota predominante ha sido la "gratitud por el don del Espíritu Santo, que siempre anima a la Iglesia a través de los diversos carismas".

En su reflexión homilética, el Sr. Arzobispo manifestó que hay en el mundo tantas cosas que pueden distraer, mas "no debemos dejar pasar un solo día en que las cosas urgentes nos impidan alcanzar las importantes". Por ello es muy importante cultivar "nuestra relación con el Señor en la soledad, nuestra oración personal y la serena reflexión que nos llevan a recuperar la paz, alimentando su crecimiento y maduración en nosotros".

Además de la paz interior, otro aspecto en el que Mons. Miranda insistió fue en la compasión, cuyo criterio decisivo está en "poner las manos a trabajar, transformar de raíz lo que vemos deficiente o mal, no sólo ver y criticar, para eso somos 'maestros'; y los carismas de cada una de las Órdenes e Institutos religiosos tienen un tesoro para llevar esto a la práctica".

"Adelante, no cejen, no descansen en poner en práctica el carisma fundamental que su fundador, que su fundadora, o quizá ambos, les han transmitido... No se cansen, aunque sea fatigosa la vida ordinaria, no digamos la de comunidad, la del trabajo diario, porque es muy feliz al final del día decirle al Señor que hemos hecho lo que Él nos ha mandado, en cualquiera de los carismas que ustedes han abrazado, aman y difunden", exhortó.

En la Oración Universal se pidió por todos los hombres y mujeres consagrados, "para que su vida sea fortaleza, dé felicidad, fidelidad y bondad a la Iglesia"; por sus apostolados, en especial aquellos llevados a cabo en los lugares más pobres; por los enfermos, para que les conceda Dios fortaleza de ánimo; y muy especialmente por las vocaciones a la vida consagrada -en calidad y cantidad-, a fin de que el Señor fortalezca su decisión y respuesta.

Del templo catedralicio la comitiva se trasladó al Centro Pastoral, donde en ese mismo ambiente festivo se compartió el pan y la sal.