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Jesuitas PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Karen Assmar Durán   
Martes 15 de Diciembre de 2015 15:35

Vida Consagrada en la Arquidiócesis


Jesuitas, "en todo amar y servir".

La Compañía de Jesús, en latín Societas Iesu (SI o SJ), cuyos miembros son llamados "Jesuitas", ofrece una historia marcada por la fecundidad de su apostolado y entrega, incluso por el martirio de algunos de sus miembros, que han buscado siempre la mayor gloria de Dios ("Ad maiorem Dei gloriam", su lema) tanto en nuestra Iglesia local como en la Iglesia universal, gobernada hoy por un Jesuita, el primero en casi 500 años de existencia de la Compañía en ser electo al Pontificado; nos referimos por supuesto al Cardenal Jorge Mario Bergoglio, SJ, nuestro querido Papa Francisco.

Conozcamos de la pluma, bueno, del teclado del padre Jorge Flores, SJ, algunas pinceladas de la Compañía de Jesús.

 

Breve historia de la Orden

La Compañía de Jesús es una Orden religiosa fundada por San Ignacio de Loyola y un grupo de estudiantes de la Universidad de París quienes, influenciados por su profunda experiencia de Dios y por la crisis que enfrentaba la Iglesia Católica en tiempos de la Reforma protestante, maduraron la idea de conservar una vinculación especial entre ellos, conformando un cuerpo eminentemente apostólico y eclesial. Sus miembros tendrían como fin principal reunir a hombres generosos de toda raza y nación que se ofreciesen incondicionalmente a comunicar el mensaje de Jesucristo al mundo.

El fundador, Íñigo López de Loyola, cambió su nombre por el de Ignacio "por ser más universal", o "más común a las otras naciones". El menor de los ocho hijos varones de Beltrán Ibáñez de Oñaz, señor de Loyola, y Marina Sánchez de Licona, nació en 1491.

Caballero apasionado y emprendedor, que gustaba de las mujeres, las batallas y los honores, Íñigo hizo un giro en su vida cuando, herido por una bala de cañón que rompió su pierna, estando en convalecencia se enfrentó a la disyuntiva de si seguir su vida de caballero o imitar a los santos. Dichosamente tomó la segunda opción.

Decidido a estudiar y prepararse para mejor ayudar a las almas, a sus 33 años empezó a estudiar latín; también practicaba los Ejercicios Espirituales antes de escribirlos.

En Alcalá estuvo preso, pero él consideraba todos estos sufrimientos como un medio que Dios le proporcionaba para que fuera pagando sus pecados. Luego en París, donde pediría limosna para financiar sus estudios en la Universidad de La Sorbona, conocería a quienes habrían de ser junto con él los primeros pilares de la Compañía: Pedro Fabro, Francisco Javier, Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Bobadilla y Rodríguez.

En 1534 el grupo hizo votos de pobreza y castidad y, puesto a las órdenes del Papa, en 1539 conformó una Orden religiosa para que Dios fuera más conocido, más amado y mejor obedecido.

El mayor legado que San Ignacio de Loyola, el Padre Fundador, ha dejado a la Iglesia es la espiritualidad ignaciana, contenida en el libro de los Ejercicios Espirituales.

En principio, Ignacio lo llamó "la Compañía de Jesús", para indicar su verdadero Jefe; el título fue latinizado en "Societas Iesu" en la Bula por la que el Papa Paulo III, el 27 septiembre de 1540, aprobaba la Orden, cuyos esfuerzos evangelizadores se volcaron principalmente en cuatro aspectos: servicio al pueblo cristiano en la defensa y promoción de la fe, los Ejercicios Espirituales, propagación de la fe en las misiones, la educación de la juventud y el aporte en el campo de la ciencia y la cultura.

A la muerte del Fundador, acaecida en Roma el 31 de julio de 1556, los Jesuitas ascendían a más de un millar, diseminados en numerosas naciones. Llegarían al Nuevo Mundo en 1572, ampliando su apostolado al norte de México a partir de 1593.

No sin dificultades, los Jesuitas contribuyeron a la civilización de gran parte del Estado de Chihuahua, siendo fundada la primera misión en la baja Tarahumara en 1611 y después en Chínipas, en 1621. Hacia 1685 surgió el primer colegio jesuita en la región de Parral, mientras que en el recién erigido San Felipe El Real de Chihuahua asumieron en 1718 la tarea de emprender un Colegio que llegó a ser conocido con el nombre de Nuestra Señora de Loreto. Sus labores educativas continuaron hasta 1767, año en que se decretó la expulsión de los Jesuitas de todos los dominios españoles.

En 1816 fue restablecida la Compañía de Jesús, sucediéndose luego varios intentos fallidos para su retorno a tierras chihuahuenses. Fue hasta 1900 cuando los Jesuitas volvieron a sus devastadas misiones en la Tarahumara y, para 1904, el P. Antonio Repiso y el Hno. Pedro García recibirían en la capital el Santuario de Guadalupe para atender, entre otras encomiendas, la instrucción religiosa de las familias católicas por tradición, pero necesitadas de formación.

Hacia 1920 los Jesuitas iniciaron en la ciudad de Chihuahua un incipiente colegio que fue cerrado, debido a la persecución religiosa, en 1926. En 1941 se reabrió con el nombre de Instituto Regional, el cual prestó valioso servicio hasta la década de los 70.

Por otra parte, el P. Pedro Delgado de la comunidad del Santuario de Guadalupe, inició la atención de los vecinos de la colonia Pacífico y junto a ellos inició en 1909 el proyecto de construcción de una capilla, el futuro templo expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, cuyos trabajos de edificación se prolongarían por largos años. Sin embargo, los Jesuitas habrían de instalar ahí su sede hacia 1936, cuando entregaron a la jurisdicción diocesana el Santuario guadalupano.

Dado el crecimiento y prosperidad en las actividades pastorales, Mons. Luis Mena Arroyo decidió erigir la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús el 2 de enero de 1968.

No podemos dejar de mencionar la labor que los Padres Jesuitas realizaron en los asentamientos tarahumaras en la ciudad, y cuya parroquia personal tuvieron que dejar en manos de los diocesanos. Tampoco se olvida su apostolado entre los colonos de la Villa, donde sentaron las bases para la erección de la actual parroquia de San Francisco Javier.

 

Los indígenas, en especial los tarahumaras, han sido siempre objeto de su labor pastoral en todos los aspectos. Recordemos a grandes apóstoles como los reverendos padres Carlos Díaz Infante y Carlos Arroyo Herrera (en la imagen), ambos párrocos de la parroquia personal de San José de Tarahumaras.

Carisma

Brota de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, sintetizado en las frases ignacianas: "A la mayor gloria de Dios" y "En todo amar y servir". Por tanto, ser Jesuita significa reconocerse pecador y, no obstante, llamado a ser compañero de Jesús como lo fue San Ignacio, el cual suplicaba a la Santísima Virgen que "le pusiera con su hijo". De este modo, los Jesuitas se comprometen, bajo el estandarte de la cruz, en la lucha por la fe y la justicia; es decir, en la defensa y propagación de la fe, como servicio de la fe y promoción de la justicia que la misma fe exige.

 

Espiritualidad

Se basa en la experiencia de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, los cuales son para la Compañía su mayor riqueza, su mejor herencia.

La espiritualidad ignaciana es una espiritualidad de cara al mundo, donde Dios habla y al mismo tiempo llama a responderle. Es una espiritualidad para buscar, hallar y hacer la voluntad de Dios en sus creaturas, utilizando todos los medios al alcance del ser humano.

Es una espiritualidad de la encarnación y de la acción, que contempla el mundo como el lugar en el que Cristo caminó, conversó y abrazó a la gente; por lo tanto, el mundo es un lugar de gracia, en donde se puede dar la vida a otros.

 

Organización

Organizados en 83 Provincias, los Jesuitas están presentes en 127 países y, de acuerdo con la estadística de 2013, sumaban 17,287 miembros: 12,298 sacerdotes; 2,878 en formación; 1,400 Hermanos (no sacerdotes) y 711 novicios.

El órgano superior de gobierno es la Congregación General (CG), que reúne a todos los Provinciales en el mundo. La Curia Generalicia, con sede en Roma, es presidida por el Padre o Prepósito General, actualmente el español R.P. Adolfo Nicolás Pachón, SJ. 

La actual presencia jesuita en México se constituye por casi 400 religiosos distribuidos en 56 comunidades en 18 de los 32 estados de la República, principalmente en las ciudades de Guadalajara y México. En el Estado de Chihuahua hay comunidades en la Arquidiócesis de Chihuahua y en la Diócesis de Tarahumara.


 Aunque su acción pastoral no está limitada a la pastoral parroquial, su sede en la Arquidiócesis es actualmente la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.

Apostolado

Movidos por los siguientes criterios: donde haya más necesidad, donde haya "mayor deuda de gratitud", donde el bien sea más universal, donde el mal sea más manifiesto, donde las obras sean más urgentes y donde el trabajo sea más importante, los Jesuitas desempeñan un vasto apostolado en:

-Educación

-Sacramentos

-Investigación

-Arte

-Proyección social, etc.

Entre las obras apostólicas que atienden están: misiones indígenas, centros de derechos humanos, servicio a migrantes (Servicio Jesuita a Refugiados, por ej.), parroquias, colegios, universidades, editoriales (entre éstas Buena Prensa, que edita muchísimos títulos, uno de ellos los Misales anuales), centros de espiritualidad, casas de Ejercicios Espirituales, centros de investigación y servicio, Comunidades de Vida Cristiana (CVX), Apostolado de la Oración (AO, red mundial de oración del Papa), pastoral juvenil, pastoral laboral, pastoral con enfermos de VIH, residencias con obras muy variadas, voluntariado, ecología, desarrollo rural, cooperativas, etc.

Ninguna obra apostólica agota el bien que se puede hacer; por tanto, la norma jesuita es encontrar a Dios donde mejor se le pueda servir y donde el pueblo esté mejor servido.

 

Formación

El periodo de formación de un Jesuita (tanto sacerdotes como Hermanos) lo conforman las siguientes etapas:

-Noviciado (dos años).

-Estudio de Filosofía y Ciencias Sociales (cuatro años).

-Experiencia Apostólica o Magisterio (dos a tres años).

-Estudios de Teología (dos a cuatro años).

-Formación Permanente, etapa que dura el resto de la vida del Jesuita.

 

Comunidad actual

Los sacerdotes Jesuitas que conforman la comunidad religiosa que atiende la emblemática parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, en Chihuahua, así como sus fechas de Ordenación presbiteral, son:

1) José Amado Fernández y Ruiz (Párroco y Superior): 17/May/1975.

2) Juan Manuel Mata Yáñez: 20/Jun/1963.

3) Carlos García-Peña Valadez: 19/Oct/1966.

4) Jorge Humberto Flores Ulloa: 20/Abr/2002.

5) Jorge Becerra Rosas: 19/Jul/2014.

 

Vocaciones

"Si quieres clarificar tus búsquedas vocacionales, no dudes en ponerte en contacto con nosotros: únete a este proyecto que está dando tanta vida a jóvenes que como tú desean algo grande de su vida. Dios quiere responder a las necesidades a través de tus manos y tu corazón".

E-mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla Website: www.vocacionesjesuitas.org   Facebook: vocacionesjesuitasmx Twitter: @vocacionessj Youtube: vocacionessj

 

Compañía de Jesús - Jesuitas

C. 141/2 #2806, Col. Pacífico. Tel.: (614)415-0870.

 

Última actualización el Martes 15 de Diciembre de 2015 15:47