Breaking News:
RSS
Tools
NOTIDIÓCESIS
23 Jun
Cumplió su deseo de ser "madre" PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Karen Assmar Durán   
Sábado 17 de Octubre de 2015 23:27

Carmelina de San José, religiosa misionera chihuahuense

"Dios no escoge a los justos sino a los que les place...", fue la frase de Santa Teresita del Niño Jesús que leyó en Historia de un Alma, la que le convenció que su vocación era a la vida consagrada.


Difícil ha sido la tarea de plasmar, en estas breves líneas, la entrevista sostenida con la Hna. Carmelina de San José -en el siglo Carmelina Sáenz Flores-, religiosa de la Congregación Madre de los Desamparados y San José de la Montaña (MMDD), quien dejó su familia, su novio y su querida tierra natal, Meoqui, para dar respuesta generosa y definitiva al llamado del Señor a ser una amorosa "madre de desamparados".

En visita a Notidiócesis, la Madre Carmelina compartió que nació en la Cd. de Chihuahua el 18 de noviembre de 1967, pero siempre vivió en Meoqui. Es la quinta de siete hermanos: tres hombres y cuatro mujeres del matrimonio de don Vicente Sáenz y doña Idelia Flores.

Su infancia y adolescencia se desarrollaron en un ambiente de familia y de parroquia; fue por muchos años catequista, y no dejó de serlo aun cuando inició en Chihuahua sus estudios como maestra de primaria en la Normal del Estado.

Dada su profesión, le fue asignada plaza de maestra en Altamirano, Janos; después en Col. Madero, Nuevo Casas Grandes, donde conoció a Julio, quien sería su primer novio formal. Le cambiaron luego a Casas Grandes, lugar donde "me olvidé mucho de Dios... Salíamos mucho, nos íbamos de juerga, ya no era catequista, de vez en cuando iba a Misa... Pero cuando llegaba de la discoteque sentía un inmenso vacío, me sentía triste y no sabía por qué si me la había pasado tan padre". Señaló que no dejó el rezo del Rosario: "El no haber dejado el Rosario hizo que me rescatara del ambiente en que me estaba metiendo; yo creo que a la Virgen le debo mi vocación".

Logró su señora madre mover cielo, mar y tierra para cambiarle a Meoqui, el novio le siguió y Carmelina retomó su vida de piedad pero, "en las noches me desesperaba, me daban ganas de llorar y no sabía por qué si todo estaba bien: mi familia, trabajo, el novio...".

Sucedió que, antes de partir a Celaya, Gto., para una semana de experiencia con las Misioneras Ecuménicas, acordó con su novio la fecha de la boda pero... estando allá no sólo conoció a las religiosas Madres de Desamparados sino que padeció una lucha interna entre lo que Dios le pedía y lo que ella quería: "Yo me iba a casar, quería tener hijos, pero me gustaba todo lo que ellas hacían, me sentía muy a gusto. Le pedí mucho a Dios que me diera fuerzas para dejar todo, pero lo que más me podía era mi novio y mi mamá, ¿cómo iba a vivir sin mi mamá?, dejar Meoqui, porque yo quiero mucho mi tierra".

Identificada con la fundadora de las Madres de Desamparados, Beata Petra de San José, porque también tuvo novio y porque las religiosas de la congregación son madres para los que no la tienen, "y yo siempre quise ser madre, y lo iba a ser: madre espiritual de mucha gente". Discernió su vocación en oración y decidió dejarlo todo.

De regreso en Chihuahua, se despidió de su novio a quien dijo: "Diosito no se equivoca, si Él me llamó para ser religiosa yo sé que hay una mujer para ti, y yo rezaré todos los días por ti".

Encomendándose a San José, partió a Sabaneta, departamento de Antioquia, en Colombia, para su formación: "Me tocaron años muy duros, de la muerte de Pablo Escobar, de asaltos... y todo eso. Mis papás me apoyaron mucho y en esos tres años no volví".

Terminada la formación profesó sus primeros votos, el 17 de abril de 1994; su primer destino fue Celaya, apoyando por tres años en el Colegio "Adrián Díaz Córdova". De ahí fue enviada a Alta Vera Paz, Guatemala, para apoyar en la pastoral parroquial y donde tienen una casa hogar, un colegio -del que llegó a ser directora- y un comedor nutricional para los niños más pobres, donde la mayoría son indígenas poqomchi' y kekchi', que hablan estas lenguas, pero no tuvo necesidad de aprenderlas bien del todo porque, según platicó, la mayoría habla el castilla, que es como ellos llaman al español.

De Guatemala vino a México, a la casa de formación, y después de dos años llegó a el Chocó, la selva colombiana, para apoyar en el hogar de niños y niñas desamparados, abandonados, desnutridos, cuyos padres han muerto violentamente y la población es mayormente negra: "El desamparo es total, y aunque hay mucho oro la pobreza es muy grande porque se lo llevan las grandes compañías".

Su siguiente destino fue por tres años en un hogar de niñas en Sabaneta. "Una experiencia hermosa, ¡porque Dios me ha dado tantos regalos en estos tres años!".

Contó que en la casa hogar viven niñas con situaciones muy difíciles, la mamá es prostituta o está en la cárcel, donde hay problemáticas muy fuertes... Me enamoró el acompañar a sus familias, el tenerlas ahí para educarlas espiritual, moral e intelectualmente, eso me llenó mucho y viví como en los tiempos de mi madre fundadora; ella tenía una necesidad y se la encomendaba a San José". La Madre Carmelina hizo lo propio y San José se le concedió no sólo lo material, y citó el caso de Santiago, un niño que les entregaron en el Chocó de un mes de edad: "seismesino", ciego, sordo y con problemas cardiacos, que según el médico no les duraría ni un mes. Confiado a San José, el niño ha sido un milagro de Dios que está por cumplir 4 años de edad, oye, ve y pronto será adoptado.

"Dejar Sabaneta fue muy duro para mí. Mi consuelo fue que venía a mi patria y cerca de mis padres", expresó. Su nuevo apostolado es un colegio y hogar de niñas en Tlalpan: "El Señor me dará la gracia para realizar la misión que ahí me tiene encomendada".

Para concluir, subrayó que la vida consagrada "es una aventura apasionante" e invitó a los jóvenes a estar abiertos: "Dios no te va a llamar por tu nombre sino a través de acontecimientos, de personas, de la Palabra... Y puede ser a la vida consagrada, que no está de moda pero es una vida muy hermosa que vale la pena vivir".

 

Última actualización el Sábado 31 de Octubre de 2015 20:53