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27 Apr
Elogio de la virginidad PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Raúl Sánchez K.   
Sábado 22 de Agosto de 2015 11:06

Santa Florentina de Cartagena, 28 de agosto

Los visigodos, rama de los pueblos godos perteneciente a los pueblos germánicos orientales, se establecieron en el sur de la Galia (Francia) y en el año 507 d.C. pasaron a Hispania (España) creando un reino que abarcaba la península ibérica.

Durante el reinado visigodo y a lo largo de toda la Edad Media fueron muchas las mujeres que renunciaron a la vida para recluirse en un convento y llevar una existencia dedicada a Dios. Algunas de ellas fueron destacadas abadesas y sus nombres perduraron a lo largo de los años. El caso de Santa Florentina de Cartagena es uno de ellos.

 

Familia de santos

Florentina nació en el siglo VI, en el seno de una familia visigoda, de ascendencia hispano-romana, en Cartagena, España.

Fue la tercera de cinco hermanos, cuatro de los cuales (entre ellos Florentina) son considerados santos por la Iglesia Católica. Los otros hermanos canonizados son San Isidoro, San Leandro y San Fulgencio. Todos ellos son conocidos como los Cuatro Santos de Cartagena. Su otra hermana se llamaba Teodosia.

A mediados de siglo se trasladaron a Sevilla, donde San Leandro y San Isidoro llegaron a ser arzobispos y donde San Fulgencio fue Obispo de Écija y de Cartagena.

 

Maestros

Leandro fue el maestro de Florentina tanto en los estudios clásicos como en los sagrados.

Y Florentina fue, a su vez, la maestra de su hermano menor, el gran sabio San Isidoro de Sevilla, doctor de la Iglesia.

 

Mujer

Al ser mujer, la vida religiosa de Florentina no pudo ser similar a la de sus hermanos, y así, después del traslado de su familia a Sevilla, ella se recluiría en un monasterio de San Benito.

 

Celebración

Para celebrar ese momento, su hermano Leandro escribió, alrededor del 580, un tratado o regla monástica para ella titulado Sobre la institución de las vírgenes y el desprecio al mundo.

Esta obra es de suma importancia histórica porque refleja la visión que los hombres tenían de las mujeres y de cuál debía ser su actitud en la vida. En su exaltación de la virginidad como el estadio más puro y deseable de la mujer, Leandro nos abre una ventana a un mundo en el que ellas no sólo eran consideradas inferiores a los hombres sino que se les daba como única opción de vida virtuosa la virginidad.

La obra de Leandro supone también la única regla que se conoce de la época respecto a la ordenación de la vida monástica femenina. Además de defender la virginidad, Leandro aconseja a su hermana y a todas las monjas, una vida de reclusión alejada de la risa, la conversación y centrada en la contención y la humildad.

 

Fundadora

Considerada una mujer de gran cultura, la Santa fundaría más de cuarenta monasterios, siguiendo la Regla escrita para ella por su hermano Leandro.

Gracias a sus dotes de gobierno, a su santidad y ejemplaridad para todas las hermanas, la eligieron abadesa.

Santa Florentina murió en el año 633 y parte de sus reliquias fueron solicitadas por el rey Felipe II para la Catedral de Murcia.