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Escrito por Karen Assmar Durán   
Domingo 16 de Agosto de 2015 20:20

VIDA CONSAGRADA EN LA ARQUIDIÓCESIS

El nombre sin duda remite al santo patrono, el Señor San José, quien desde el nacimiento de la Congregación de Hermanas Josefinas de México (HJ) en aquel año de 1872, ha sido su especial protector.

 

Siervos de Dios Padres Vilaseca y Madre Cesarita, los Fundadores.

Historia de la Congregación

Fundada por el sacerdote español José María Vilaseca Aguilera (1831-1910) y la Srita. Cesárea Ruiz de Esparza y Dávalos (1829-1884), la congregación surge en un momento difícil en el país ya que por esos días salían a la luz las leyes de Reforma, cuya aplicación implicaba que todos los sacerdotes, religiosos y religiosas extranjeras debían salir del país, dejando las obras que tanto bien hacían a la población, sobre todo la más indefensa y pobre del país, que se quedaba sin escuelas, hospitales, orfanatos, etc., así como los Seminarios sin padres formadores.

Oriundo de Igualada, España, donde nació en 1831, el futuro padre Vilaseca fue bautizado con el nombre de José Jaime Sebastián.

Vivió su infancia en Igualada en el seno de una familia ligada al sistema artesanal; el ambiente que respiró en los primeros años de su vida fue el tesón, la constancia y la laboriosidad del catalán y un arraigado cristianismo en medio de una sociedad que se enfrentaba en los cambios económicos, políticos y sociales del siglo XIX.

En Barcelona, impulsado por una inclinación al sacerdocio, dejó la fábrica de hilados en que trabajaba e ingresó al Seminario como alumno externo, lo que no sólo representó para él la realización de su ideal sino también el descubrimiento de su vocación misionera.

A finales de 1852 partió para México con un ideal claro: ser misionero, Misionero Vicentino. Al ingresar a la Congregación de la Misión en 1855, añadió "María" a su nombre, como expresión de su amor a la Madre de Dios. Recibió la ordenación sacerdotal en 1856, poniendo a San José como padrino de su primera Eucaristía, en una época difícil para la Iglesia en México que a partir de 1857, tras oficializarse la separación Iglesia-Estado, vivió tiempos de velada persecución.

El 8 de diciembre de 1870 el Papa Pío IX proclamaba a San José "Patrono de la Iglesia Universal" y el P. Vilaseca, como buen devoto, dio comienzo a un intenso trabajo para propagar la figura de San José. Para este fin fundó la revista "El Propagador de la devoción al Señor San José y a la Sagrada Familia" y estableció la Asociación de los devotos del Señor San José; también publicaría el boletín "El Sacerdocio Católico", para promover las vocaciones consagradas.

Sería precisamente la apremiante escasez de sacerdotes, los problemas de los Seminarios, el abandono de los pueblos constatado en su actividad misionera, que motivaron al P. Vilaseca para proponer a sus superiores la creación de un centro de estudios eclesiásticos en la Arquidiócesis de México. Así, con la anuencia del Arzobispo de México y el apoyo de sus superiores, fundó el Colegio Clerical del Señor San José, el 19 de septiembre de 1872, para formar pastores. El mismo día fundó la Congregación de los Misioneros de San José para promover el culto y devoción a San José y la evangelización, preferentemente de los pobres e indígenas -tarahumaras, yaquis, huicholes y lacandones, por ejemplo-, mediante la educación de la juventud, las misiones y otros ministerios de acuerdo al propio espíritu y carisma.

Elegidas por Dios para atender a las urgencias de la Iglesia, las Hermanas Josefinas responden a la lectura de los signos de los tiempos consagrándose a cuidar la vida de Cristo en la niñez, en la juventud, en el enfermo y en todo necesitado.

Tres días más tarde, el 22 de septiembre, fundó las Hijas de María del Señor San José -hoy llamadas sencillamente Congregación de Hermanas Josefinas-, con la ayuda de la señorita Cesárea Ruiz de Esparza y Dávalos, para la educación de la juventud, la atención a los enfermos y otras formas de caridad.

El P. Vilaseca, además de sufrir cárcel y la expulsión del país en 1873, pudiendo regresar en 1875 por una gracia especialísima de San José, se vio ante la disyuntiva que le plantearon sus Superiores: abandonar ya fuese las obras josefinas o la Congregación de la Misión. Después de tres días de oración, ante la imagen de San José, con los alumnos del Clerical, apoyado con la oración de las Hijas de María Josefinas y de sus alumnas, y del consejo del Ilmo. Sr. Arzobispo de México don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, el P. Vilaseca decidió dedicarse plenamente a sus misioneros, a sus religiosas y demás obras que había fundado. Profesó como Misionero Josefino el 25 de enero de 1877, Congregación que recibiría la aprobación definitiva el 27 de abril de 1903, en tanto que las Hermanas Josefinas el 18 de mayo siguiente.

El Siervo de Dios José María Vilaseca expiró, en olor de santidad, el 3 de abril de 1910. Culminó su misión diciendo: "Jesús, María y José, vámonos".

Por su parte la cofundadora, Madre Cesárea Ruiz de Esparza y Dávalos, llegó a este mundo el año de 1829, en Aguascalientes, como miembro de una familia profundamente cristiana y muy numerosa: catorce hermanos.

Desde pequeña su ideal era ingresar al convento, pero una serie de desgracias familiares le impidieron este propósito hasta que conoció al P. Vilaseca, con quien compartió el inmenso amor y devoción por la Sagrada Familia y la Santísima Trinidad, centrales en el carisma fundacional que posteriormente recibiría, viviría y legaría a sus hijas espirituales.

En 1871 fue recibida como Hija de María en el Hospital de San Andrés, atendido por las Hijas de la Caridad, lo que resultaría valiosísimo para prepararle a la misión de Fundadora que el Todopoderoso le tenía asignada junto al P. Vilaseca, cuando llegó a atender aquella primera escuelita para niñas, en 1872.

La Madre Cesarita recorrería incansable caminos difíciles, venciendo obstáculos, resolviendo situaciones, previendo, disponiendo, estableciendo, acompañando y enseñando a sus hijas.

Murió llena de méritos el 24 de abril de 1884. Sus últimas palabras fueron: "Jesús, José y María, yo os doy mi corazón y el alma mía".

De la Casa General de las Josefinas en la ciudad de México partirían las fundaciones a todo México y en el extranjero, ya fuese atendiendo o fundando: colegios, asilos, hospicios, internados, casa de salud, orfanatos, sanatorios, hospitales, dispensarios, psiquiátricos...


Carisma y espiritualidad

Vivir en la Iglesia la consagración y misión de Cristo desde el anonadamiento en el misterio de la Encarnación, como lo vivieron María y José en Nazaret. De ahí mana también su espiritualidad: "Cuidar la vida tal y como lo hicieron María y José con su Hijo Jesús".


 "Hijas de María y del Señor San José", hoy sencillamente llamadas Hermanas Josefinas, comunidad de la Casa Hogar de Niñas.

Organización

De derecho pontificio, hoy en día la Congregación cuenta con cuatro Provincias:

1) Provincia Corazón de Jesús (norte del país), a la que pertenecen las comunidades de Chihuahua.

2) Provincia San José (centro del país).

3) Provincia Santa Teresa (sur del país).

4) Provincia María Inmaculada (Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Puerto Rico, Venezuela).

Y dos Delegaciones:

1) Delegación San José de la Misión (Angola, África).

3) Delegación Santa María de Guadalupe (Estados Unidos).

La Casa General está ubicada en la capital del país.

 

Apostolado

Son muy diversos los apostolados que también en ambientes muy distintos llevan a cabo las Hermanas Josefinas, entre éstos:

Josefinas del Colegio Gil Esparza: "Todo por la gloria de Jesús, María y José". 

-Educación (colegios).

-Salud (hospitales y psiquiátricos).

-Catequesis.

-Misiones.

-Atención a migrantes.

-Casa hogares de ancianos.

-Casas hogares de niños(as).

En el Estado de Chihuahua hay presencia en la educación, con una comunidad religiosa que atiende desde 1930 el Colegio Gil Esparza, brindando educación a alumnos desde el pre-escolar hasta la preparatoria; mientras que otra comunidad, la primera de las Josefinas aquí establecida, está a cargo de la Casa Hogar de Niñas de Chihuahua desde 1921, brindando atención actualmente a una población de 48 niñas en situación de riesgo.


Formación

Actualmente sus etapas de formación son:

-Pastoral vocacional: en familia.

-Aspirantado: se hace en una casa apropiada, ubicada en Guadalajara, Jal.

-Postulantado: que se realiza en la Casa de Formación de México, D.F.

-Noviciado: ubicado en Querétaro, Qro.

-Juniorado: éste se realiza en alguna de las comunidades religiosas donde las Josefinas ejercen su apostolado.

No obstante que la formación está dividida por etapas, ésta dura toda la vida, "así que aunque no se esté en una casa de formación, nos mantenemos en formación permanente", comentan.

 

Colegio Gil Esparza, fundado en 1930: "Humanizar en Sabiduría y Virtud". 

Sostenimiento de las comunidades

"Nuestros apostolados se auto-sustentan, cada apostolado procura trabajar para subsistir, en caso de necesidad se recurre a la Congregación".

 

Las comunidades hoy

Como se señaló, en 1921 llegaron las primeras Josefinas para atender la Casa Hogar de Niñas de Chihuahua. Muchas Hermanas han pasado por ahí en casi un siglo de presencia, siendo hoy cuatro las religiosas que conforman esta comunidad -y sus fechas de profesión- las siguientes:

1) Madre Superiora Hna. Leticia Plascencia Rentería: 15/Ago/1994.

2) Hna. María Concepción Gómez Velázquez: 19/Ene/1959.

3) Hna. María Belén Santiago Mauricio: 25/Ene/2010.

4) Hna. Daniela Lázaro Bautista: 15/Ago/2013.

Casi tan antiguo como la Casa Hogar es el Colegio Gil Esparza, pues nada más tiene 85 años de existencia. Hoy integran cuatro Hermanas esta comunidad religiosa:

1) Madre Superiora Hna. Ramona Rodríguez Galván: 15/Ago/1975.

2) Hna. María Luisa Kessels Ramírez: 19/Ene/1953.

3) Hna. Josefa Aguilar Barriga: 19/Ene/1957.

4) Hna. Alicia Esquivel Garduño: 15/Ago/2012.

 

Vocaciones

"La Congregación de Hermanas Josefinas, es una propuesta que aún está en pie y puede ser la respuesta a muchas necesidades del momento, puede ser la respuesta que tú, joven, estás buscando".

 

Hermanas Josefinas de México

Casa Hogar de Niñas en Ave. Venustiano Carranza #1814, Col. Centro. Tel. (614)410-5325.

Colegio Gil Esparza en C. 10ª #2410, Col. Centro. Tel. (614)415-4252.