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Escrito por Karen Assmar Durán   
Sábado 25 de Julio de 2015 20:42

VIDA CONSAGRADA EN LA ARQUIDIÓCESIS

"Mi amado es para mí y yo para mi amado" (Cant 2,16)

 

"La vocación de las Carmelitas Descalzas es esencialmente eclesial y apostólica".

Es sin duda la Orden del Carmelo una de las más antiguas comunidades religiosas que a través del tiempo ha llevado a cabo reformas importantes que desembocaron en diversas ramas de la Orden, entre éstas la Orden de Carmelitas Descalzas (OCD) que si bien lleva siglos de vida, es relativamente poco el tiempo que tiene de haberse establecido en la Arquidiócesis, adonde arribó el año de 1996.

 

Breve historia de la Orden

La Orden del Carmen nació del gesto de un grupo de amigos que, tras haber combatido y sufrido durante meses, o quizás años, por la causa común de Cristo en la recuperación y defensa de Tierra Santa, decidieron llevar hasta sus últimas consecuencias esa entrega, estableciéndose definitivamente en la ladera occidental del Monte Carmelo, cordillera en Israel sobre el Mar Mediterráneo.

El propósito de este grupo de hombres era vivir en obsequio de Jesucristo, es decir, seguir defendiendo con su presencia la tierra del Señor, y abrazar además el estilo de vida de los monjes antiguos que en la soledad del desierto buscaron la plenitud de la vida cristiana imitando a Jesucristo.

Como ninguno de ellos tenía experiencia de vida monástica o religiosa, recurrieron al Ordinario del lugar, Alberto, Patriarca de Jerusalén, a quien pidieron algunas normas para organizar su vida. San Alberto les entregaría en el año 1209 la llamada Regla Carmelitana, que sintetiza el ideal del Carmelo: vida contemplativa, meditación de la Sagrada Escritura y trabajo; ésta se convertiría en fundamento y punto de referencia constante para cuantos se fueron asociando a la nueva familia religiosa que tomó el nombre de "Hermanos de Santa María del Monte Carmelo" (en latín Ordo fratrum Beatissimæ Virginis Mariæ de Monte Carmelo), en honor de su patrona, Nuestra Señora del Monte Carmelo, cuya devoción extenderían al mundo en los siglos sucesivos con el conocido nombre de Virgen del Carmen.

Santa Teresa de Jesús, Fundadora, Madre y Maestra espiritual de las Carmelitas Descalzas, cuyo V centenario de su nacimiento celebramos el pasado 28 de marzo.

Llegarían a España donde, una religiosa procedente del convento de la Encarnación en Ávila, fundó en esa misma ciudad el monasterio de San José. Teresa de Jesús era su nombre en religión, mujer de sensibilidad exquisita que revivió en sí misma la vida de la Iglesia de su tiempo: sus dolores, el desgarro de la unidad y las profanaciones de la Eucaristía y el sacerdocio; también el Nuevo Mundo sin evangelizar.

Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada (1515-1582), la gran Santa Teresa de Ávila, descubrió el valor eclesial y apostólico que habría de tener su vida y la de sus Hijas espirituales, porque si la oración, la vida y el trabajo no se consagran al servicio eclesial "pensad que no hacéis ni cumplís el fin para que aquí os juntó el Señor", llegó a expresar.

A sus 47 años de edad y 27 como religiosa, Santa Teresa efectuó una reforma en la Orden religiosa y fundó el ya señalado primer convento de Carmelitas Descalzas de San José, el 24 de agosto de 1562, con el propósito de retornar a la vida centrada en Dios con toda sencillez y pobreza, como la de los primeros monjes-eremitas del Monte Carmelo. Así nacieron las comunidades, hoy extendidas por los cinco Continentes, como comunidades orantes al servicio de la Iglesia.

Más tarde (año 1568), preocupada por la atención espiritual de sus Hijas y por el apostolado directo que a ella por su condición de mujer se le negaba, intuyó la necesidad de extender este estilo de vida a la rama masculina del Carmelo. Para ello el Señor le concedió encontrar bien dispuesto un joven carmelita, Juan de la Cruz, que supo reconocer en ella a la Madre del Carmelo renovado y, asociado a su obra, comenzaron juntos una nueva andadura que en breve llegaría a configurarse como familia autónoma: el Carmelo Descalzo, el Carmelo Teresiano-Sanjuanista, comunidades a semejanza del pequeño "colegio de Cristo".

 

Carisma

La vocación de las Carmelitas Descalzas es un don del Espíritu, que las invita a una misteriosa unión con Dios, viviendo en amistad con Cristo y en intimidad con la bienaventurada Virgen María; la oración y la inmolación se funden vivamente con un amor grande a la Iglesia.

En virtud de su vocación están llamadas a la contemplación, tanto en la oración como en la vida. Este compromiso de vivir en continua oración se nutre con la fe, la esperanza y, sobre todo, con el amor de Dios. De este modo, con un corazón puro, podrán conseguir la plenitud de la vida en Cristo y disponerse a recibir la abundancia de los dones del Espíritu.

Por exigencia del carisma teresiano, la oración, la consagración y todas las energías de una Carmelita Descalza han de estar orientadas hacia la salvación de los hombres.


Espiritualidad

Esta familia religiosa nació del amor apasionado a Cristo de Santa Teresa de Jesús, el cual le llevó a desear ardientemente "hacer algo para ayudar a este Señor mío". De este modo, una Carmelita es un alma que ha clavado su mirada en el Divino Crucificado, contemplándole en el acto de ofrecerse al Padre como víctima y que, recogiéndose en la luz de tan sublime visión de la caridad de Cristo, comprende su pasión de amor y anhelo de ofrecerse sobre la montaña del Carmelo, en silencio y soledad, en una oración que nunca se acaba, pues se continúa a través de todo: vive como en el cielo, únicamente de Dios.

 

Comunidad orante... al servicio de la Iglesia. 

Apostolado

El apostolado al que Santa Teresa quiso que se dedicaran sus hijas es puramente contemplativo, y consiste en la oración y la inmolación con la Iglesia y por la Iglesia."Cada comunidad, célula viva del cuerpo místico, sea fiel al sentido eclesial que debe animar la vida contemplativa teresiana, a fin de que, renovada por el Espíritu Santo, en el corazón de la Iglesia pueda ser el amor" (Constituciones, 7).

En conformidad con el ideal de la Madre Fundadora, las Carmelitas Descalzas viven su vida contemplativa eclesial en un clima que armoniza la soledad y el silencio con la comunión fraterna, en una familia a semejanza del pequeño "colegio de Cristo", que tiene por centro el amor del Señor y por norma la caridad fraterna, junto a una generosa abnegación evangélica.

 

Organización

Los monasterios de México están reunidos en la Federación "San José de Guadalupe", puesto que la federación es participación, comunicación de vida, creación de comunidad.

Un Carmelo femenino es dirigido por una Priora (Madre Superiora), y la vida en él se desarrolla en el ámbito de la clausura, conjugando armónicamente la vida comunitaria con el retiro en silencio y soledad, que no es aislamiento egoísta sino que se separan del mundo para ser más sensibles y abiertas a las necesidades de la Iglesia y de la humanidad entera.

 

Apostolado

Según el espíritu de Santa Teresa de Jesús, es ayudar con la oración a los que son "Defensores" de la Iglesia, todos los sacerdotes y en especial los Obispos y el Santo Padre. Encomiendan especialmente todas las necesidades espirituales que les solicitan, así como las intenciones de la Iglesia diocesana. Se vive así el precepto del Señor de "orar siempre" por medio, sobre todo, de la oración mental y de la oración litúrgica.

 

Aun con varias habitaciones en construcción, entre ellas la capilla, éste es el Monasterio de San José, en Delicias, hogar de las Carmelitas Descalzas.


Sostenimiento de la comunidad religiosa

Ha sido la Divina Providencia, reflejada en una inolvidable experiencia de amor y de fe por parte de los bienhechores y sacerdotes, la que se ha hecho permanentemente presente en el Carmelo delciiense, pues la comunidad les ha acogido y ayudado tanto en lo espiritual como en lo material.

Las Carmelitas llevan una vida de sobriedad y sencillez, trabajando para ganarse el sustento y ayudar a las necesidades de la Iglesia y de los hombres; cultivan su propio huerto y elaboran una gran variedad de productos que ponen a la venta: desde galletas hasta tamales, remedios en microdosis y detalles para celebraciones forman parte del catálogo, pues es el trabajo elemento esencial en toda la tradición monástica que ha sido abrazado por ellas con perseverancia como medio para ganarse el propio sustento. 

 

La actual comunidad

El 19 de marzo de 1996 fue fundado el Monasterio San José de las Carmelitas Descalzas, llegadas a la Arquidiócesis de Chihuahua -específicamente a Cd. Delicias- por petición expresa del Sr. Arzobispo don José Fernández Arteaga, hoy emérito. De ese monasterio, en el centro de Delicias, se trasladaron el 16 de julio del 2012 a un nuevo monasterio a las afueras de la ciudad, el que si bien sigue en construcción, se ha convertido en lugar idóneo para continuar correspondiendo al amor de Dios, ir creciendo en su amistad y así poder negociar más eficazmente con Él en favor de los hermanos.

En este monasterio habitan seis religiosas y dos postulantes que, al igual que las profesas -cuyas fechas de profesión también se mencionan-, han tomado ya nombre en religión:

1) Madre Priora Hna. Teresa de Jesús Sacramentado: 23/May/1999.

2) Hna. María Magdalena del Niño Jesús: 01/Oct/2001.

3) Hna. Brenda Alicia del Verbo Encarnado: 01/Ene/1999.

4) Hna. Teresa Isabel del Buen Pastor: 05/Jun/2011.

5) Hna. María del Carmen de Jesús Misericordioso: 01/Jun/2014.

6) Hna. Judith María de Jesús Crucificado: 12/Abr/2015.

Postulantes:

1) Hna. Angélica María de Todos los Santos.

2) Hna. María Janet de la Sagrada Familia.

 

Monasterio de San José de Carmelitas Descalzas: Carretera 82, Km. 2.5, Cd. Delicias, Chih. Tel. (639)140-0222.

 


Última actualización el Sábado 25 de Julio de 2015 21:10