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Escrito por Karen Assmar Durán   
Sábado 25 de Julio de 2015 20:32

VIDA CONSAGRADA EN LA ARQUIDIÓCESIS

"Pasión por Dios, pasión por la humanidad"

 

Hermanas Canossianas, consagradas a hacer conocer y amar a Jesús.

Hace casi 25 años (1991) arribó a Chihuahua un grupo de religiosas italianas pertenecientes a una -hasta entonces- Congregación desconocida, pero que poco a poco iría dejando huella, llegando hoy a contar entre sus miembros con vocaciones locales. Ellas son las Hijas de la Caridad Canossianas, Siervas de los Pobres (FDCC), fundadas en Verona, Italia, en 1808.

 

Breve historia de la Congregación

Magdalena Gabriela de Canossa (1774-1835), Marquesa de la ciudad de Verona (Italia), en su camino existencial fue conducida por el camino del Misterio Pascual a la imitación de Cristo.

En su juventud enfermó gravemente, transcurriendo muchos días entre la vida y la muerte, tiempo en el cual discernió su futura donación por completo a Dios.

Entró en un monasterio, la única forma de vida religiosa femenina vigente en aquel tiempo. Al poco tiempo regresó a su casa, pero inquieta por su futuro, regresó a otro monasterio. Gozó de la vida de clausura, pero el pensamiento de querer hacer algo por el bien de los pobres le atormentaba; comprendió entonces que el monasterio no era para ella y volvió de nuevo donde su familia.

La fundadora: Santa Magdalena Gabriela de Canossa, Marquesa de Verona, una Santa, una mujer llena de genio femenino que abrió, inesperadamente, senderos de esperanza para un futuro mejor.

Buscar su propia vocación le requirió un largo camino antes de poder llegar a la novedad histórica de su propia llamada: la forma de vida consagrada apostólica femenina. A los 34 años de edad acogió el plan de Dios en su vida: servir a la Iglesia y a la sociedad en una nueva forma de vida. Dejándose guiar en el camino espiritual por el Padre Luis Líbera, descubrió su vocación de "descalza en el mundo", contemplativa y apóstol.

De esta manera, el 8 de mayo de 1808, dio comienzo oficial su nueva aventura en el barrio más pobre de Verona: San Zenón, donde reunió a niñas abandonadas, las cuidó junto a algunas jóvenes mujeres (las futuras Hermanas Canossianas), quienes compartían con ella su mismo llamado a una vida dedicada a Dios por medio del servicio a los pobres.

Magdalena, desde el lujo de la nobleza del ochocientos, eligió ser conocida no sólo como "Hija de la Caridad", sino también como "Sierva de los Pobres". ¡Qué no hubiera inventado para expresar su amor a Dios y al prójimo!

En 1860 el Instituto asumió las características de la internacionalidad, cuando las primeras seis Hermanas Canossianas misioneras llegaron a Hong Kong y de ahí a los confines del mundo.

El 10 de abril de 1835 Magdalena durmió en el Señor, dejando a sus Hijas como a sus Hijos (sacerdotes Hijos de la Caridad Canossianos, 1831) espirituales un testamento inequívoco: "Dios les ha dado un gran don... transmitir entero el espíritu del Instituto... Les recomiendo a mis amados pobres, hagan de todo, a fin de que vayan al paraíso... no se angustien por la grandeza del fin que se les propone... quien ama no siente la fatiga".

Su Santidad el Papa Pío XII le beatificó en 1941 y el 2 de octubre de 1988 fue oficialmente proclamada Santa por el Papa Juan Pablo II.

 

Carisma

Es a través de la contemplación del "Amor Más Grande" de Cristo en la Cruz y de la meditación de su vida, como las Hermanas aprenden a donarse totalmente a Dios y a los hermanos, a "los más necesitados", en un servicio de amor.

Cada Hermana dona sus talentos de mente y de corazón para el servicio de los pobres, de los necesitados de promoción humana a través de la educación, de los buscadores de Dios, de quienes son privados de sus derechos y marginados, de los enfermos y abandonados. Así como los discípulos de la Iglesia primitiva, las Hermanas tienen todo en común, aceptándose recíprocamente con sus dones y límites, y juntas buscan hacer conocer y amar a Jesús. Son sostenidas en este camino por la oración cotidiana, que alimenta su relación con Jesús a Quien se han entregado y con Quien se han comprometido para toda la vida con los votos de pobreza, castidad y obediencia en la vivencia de Su Misión, llegando a ser una expresión del AMOR. En la oración común y cotidiana encuentran la fuerza de la comunión fraterna. En la unidad de mentes y de corazones con la Iglesia alaban a Dios y, como comunidad, buscan discernir el plan y la voluntad de Dios en sus vidas.

Santa Josefina Bakhita, esclava sudanesa que tras su liberación se consagró a Dios como Hermana Canossiana. Juan Pablo II le canonizó en el año 2000.

Espiritualidad

Magdalena ve en Cristo Crucificado la máxima libertad del amor que continúa siendo lo que ha decidido: amable, generoso y paciente hasta el extremo. En el Crucificado, Dios se hizo prójimo a nosotros hasta permanecer "despojado de todo excepto de su amor".

María al pie de la cruz es contemplada como Madre del Amor Más Grande. Al pie de la cruz Ella participa de los dolores del Hijo en su sacrificio para la salvación de todos. Magdalena pidió a sus Hermanas que considerasen a María Dolorosa como su única Madre, y esto por deber de justicia, de verdad, de gratitud y de humilde y devoto afecto; por esto, cada Canossiana lleva al cuello una medalla con la imagen de María Dolorosa que todas reciben en su corazón con infinito amor.

 

Apostolado

Los brazos de Cristo Crucificado, abiertos de par en par al mundo, el corazón totalmente acogedor de María que al pie de la cruz nos recibió a todos, sin excluir a nadie, y el amor que solamente pide gritarles a todos la posibilidad de recurrir a la infinita misericordia de Dios, llevaron a Magdalena a afirmar que Dios no es amado porque no es conocido. Esta es la exigencia del anuncio, la necesidad de llegar a todos, realmente a todos, a costa de hacerse polvo para que el amor de Dios sea conocido.

Este propósito las Hermanas Canossianas lo hacen posible con acciones concretas a través de:

-Obras de caridad, donar el amor concreto y accesible a todos, sobre todo a los pobres.

-Educación, formando el corazón como medio para la promoción del crecimiento integral de la persona.

-Evangelización, comprometidas con generosidad en todos los ámbitos eclesiales.

-Consolar, instruir y asistir a los enfermos.

-Los laicos y su seguimiento.

Aunque a su llegada a Chihuahua la labor de las Canossianas se concentró en la pastoral parroquial, ésta ha ido en aumento. Al día realizan su apostolado en el Instituto Educativo Morelos, fundado por Mons. Martín Luis Quiñones como escuela parroquial del Santuario de Guadalupe y hoy es primaria canossiana; en la Universidad La Salle (ULSA Chihuahua), donde una de las Hermanas es docente de tiempo completo; en la Pastoral Vocacional Femenina; y el centro comunitario para el desarrollo social EDYFICA (www.edyfica.org.mx), ubicado en la colonia Vistas Cerro Grande, una de las más marginadas de Chihuahua capital, donde atienden anualmente a más de 2000 personas a través de educación y formación integral: cursos para el desarrollo integral de la mujer, educación para adultos (desde los niveles básicos y hasta el superior), salud comunitaria, desarrollo comunitario y una serie de importantes programas para niños y adultos con el fin de construir comunidad.

Instituto Educativo Morelos: Excelencia, Laboriosidad, Bondad.

Organización

El Instituto está presente en 35 países, constituido por dieciocho provincias con alrededor de 2700 Hermanas y más de 336 comunidades. El ministerio de la autoridad se ejerce a diversos niveles en el Instituto con el sostén de estructuras organizativas.

La comunidad religiosa de Chihuahua, instituida en 1991, pertenece a la Provincia de Cristo Rey, la cual abarca también las comunidades establecidas en Nuevo Mexico y California (Estados Unidos), Vancouver y Columbia Británica (Canadá).

Asimismo, la familia canossiana cuenta hoy en día con diversas expresiones que tienen su inspiración y fundamento en el carisma, y han sido reconocidas por la Iglesia y por el Instituto: Hijos de la Caridad Canossianos, Misioneras Seculares de Magdalena de Canossa, Asociación Laicos Canossianos, Hermanos y Hermanas Laicos Canossianos, Cofradía de la Dolorosa y Voluntariado Internacional Canossiano (VOICA). Todos estos grupos colaboran con las Hijas de la Caridad y comparten un camino formativo para la misión y para el mundo.

 

Formación

El proceso de formación canossiano tiene una sola finalidad: guiar paulatinamente a la Hermana a la plenitud de la Caridad, propia del carisma: "Plantar bien al Crucificado en el corazón...", tomar la forma del Señor. Para una Canossiana es un proceso que comienza y continúa toda la vida. Por esto tienen establecidas algunas etapas que definen el camino inicial y el siguiente, una mirada al camino que no termina y que está señalado por la aventura espiritual de cada Hermana: la formación permanente.

 

Sostenimiento de la comunidad religiosa

Las estructuras facilitan la realización de los procesos formativos y apostólicos del Instituto para sostén del trabajo del Consejo General, asentado en Roma; y, en lo particular, la comunidad local se sostiene gracias a los salarios que las Hermanas perciben por su trabajo, en tanto que para las obras que realizan son apoyadas por la Provincia.

 

La actual comunidad

La comunidad religiosa que hoy habita la casa dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, está compuesta por cuatro religiosas de votos perpetuos, una de votos temporales y tres postulantes, cuyos nombres y fechas de profesión son:

1) Madre Superiora Hna. Anna Maria Serafini Ronconi: 15/Sept/1969.

2) Hna. Anna Maria Bosio Ceretti: 25/Ene/1970.

3) Hna. María Guadalupe Chaparro Márquez: 15/Ago/1999.

4) Hna. Blanca Patricia Domínguez García: 05/Ago/2001.

5) Hna. Hilda Francisca Retis Torres: 15/Sept/2009.

Postulantes:

1) Leisly Yuritsi Delgado Carreón.

2) Claudia Lorena Martínez Rodríguez.

3) Yara del Carmen Meraz Serna.

 

Casa Ntra. Sra. de Guadalupe de las Hnas. Canossianas

Calle Ernesto Talavera #1202, Col. Linss. Tel. (614)411-0625.