Caminando con el Papa

Testigo en tierra de mártires

Papa Francisco en Irak

Por: Cristina Alba Michel.

1. Papa Francisco viajó a Medio Oriente bajo la sombra de Abraham, el amigo fiel de Dios que dialogaba con Él, pactaba con Él, le arrancaba gracias y bendiciones y no le negó a su propio hijo. Y el Señor lo hizo padre de pueblos numerosos como las estrellas del cielo y las arenas del mar. Viajó bajo la sombra de San José, el varón justo que abrió su casa, vida y corazón al Hijo de Dios. Y Él le concedió ser padre de toda la Iglesia. Viajó a tierra y casa de mártires contemporáneos que han sabido mantener encendida la llama del amor por Cristo en un momento en que el mundo experimenta “el enfriamiento del amor de muchos” (Cf. Mt 24,10).

 

2. No fue su primera visita a Oriente Medio a una nación mayoritariamente musulmana: Egipto (2017), Emiratos Árabes Unidos (febrero 2019) y Marruecos (marzo 2019), fueron retos convertidos en un punto a favor de la diplomacia del Papa, sobre todo, a favor de la evangelización ordenada por Cristo. Evangelización que en el actual pontificado complementa a sus dos últimos predecesores, signo fortísimo del tiempo actual, pues dijo Jesús desde el contexto del fin de los tiempos: “Esta Buena Noticia del Reino será proclamada en el mundo entero como testimonio delante de todos los pueblos” (Cf. Mt 24, 8-14). En Irak, el testimonio viene de los mártires recordados por el Papa y de quienes siguen de pie en su sufrido país.

 

3. La presencia del Papa en Irak representa una victoria: porque cumplió el anhelo de Juan Pablo II; porque permitió el encuentro con Ali Al Sistani, representante del Islam chiita, esperando el diálogo y el acercamiento que allanen quizá el sendero con Irán. A raíz del encuentro, las autoridades iraquíes promulgaron el Día de la Tolerancia como camino a recorrer.

Victoria, porque el Vicario de Cristo oró en la cristiana Mosul, donde el Estado Islámico amenazó un día: “Iremos a Roma, ocuparemos Roma y le cortaremos la cabeza al Papa”.

 

4. Victoria porque el Papa no pronunció una palabra de venganza o lamentación, sólo de perdón, paz y esperanza. Porque en todos sus gestos, oraciones y encuentros apostó por un futuro mejor para Irak y la humanidad; porque arrancó sonrisas al Presidente, al Ayatolá y a otras autoridades políticas y del multicolor mundo religioso; porque alentó en cada encuentro a reconstruir mediante la participación pacífica de todos; porque cumplió los objetivos de hacerse peregrino en penitencia (lo suyo le costó por la ciática) por la paz y la esperanza, padre de consuelo para sus hijos en Cristo, perseguidos hasta casi desaparecer, confesores de la fe; padre también para yazidíes, kurdos y musulmanes que sufrieron lo indecible a manos del ISIS. Les animó a continuar firmes en la patria común, fortaleciendo sus raíces que un día darán frutos buenos de paz.

 

5. Le recibió en el aeropuerto de Bagdad -capital del país ubicada al centro del mismo- el Primer Ministro iraquí. Siguió la ceremonia de bienvenida en el Palacio presidencial y la visita de cortesía al Presidente. Posteriormente, encuentro con autoridades de la sociedad civil y Cuerpo diplomático de Irak.

Por la tarde disfrutó el primer encuentro con la Iglesia católica local representada por obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y catequistas en la Catedral siro católica de Nuestra Señora de la Salvación. De ahí, se retiró a descansar.

 

6. Temprano el sábado 6 de marzo en avión a la sureña ciudad de Náyaf, donde visitó al Gran Ayatolá: dos líderes cercanos al pueblo, “líderes en salida” que se codean con indigentes y nuevos leprosos. Enfiló a Nasiriya, más al sur, donde celebró un encuentro interreligioso en la llanura de Ur, donde Abrahán comenzó su peregrinaje de fe. Del discurso del Papa: “Este lugar bendito nos remite a los orígenes, a las fuentes de la obra de Dios, al nacimiento de nuestras religiones… Donde vivió nuestro padre Abraham, nos parece que volvemos a casa. Él escuchó aquí la llamada de Dios, desde aquí partió para un viaje que cambió la historia. Somos el fruto de esa llamada, de ese viaje”.

De nuevo en Bagdad presidió la Eucaristía en la Catedral caldea de San José. De su homilía: “Para convertirse en bienaventurado no es necesario ser un héroe de vez en cuando sino un testigo todos los días… Así se cambia el mundo, no con poder o fuerza, sino con las bienaventuranzas”.

 

7. El domingo viajó al Norte, al autónomo Kurdistán iraquí, siendo recibido en la ciudad de Erbil por las autoridades religiosas y civiles. Kurdistán abrió sus puertas a los cristianos procedentes de otras ciudades iraquíes cuando comenzó la persecución del Estado Islámico -2014- y acogieron en su pequeño territorio a gran número de desplazados.

Viajó a Mosul, enclave cristiano entre sunitas y kurdos, donde oró por las víctimas de la guerra en la Plaza de la Iglesia (Hosh al-Bieaa: cuatro iglesias destruidas por el Estado Islámico). Luego a Qaraqosh, en el valle de Nínive, principal ciudad cristiana de Irak, ocupada y destruida en más del 60% por el Estado Islámico. En su Catedral dedicada a la Inmaculada Concepción, ISIS estableció su campo de tiro. En esta Catedral estuvo el Papa con la comunidad cristiana: “He esperado con impaciencia este momento… Cuántas cosas destruidas. Cuánto debe ser reconstruido. Nuestro encuentro demuestra que el terrorismo y la muerte nunca tienen la última palabra. Ésta pertenece a Dios y a su Hijo… Incluso ante la devastación… podemos ver con los ojos de la fe el triunfo de la vida sobre la muerte”. .

Nuevamente en Erbil, presidió su último acto en Irak, Misa en el Estadio Franso Hariri: “La Iglesia en Irak, con la gracia de Dios… está haciendo mucho por anunciar esta sabiduría de la cruz propagando la misericordia y el perdón de Cristo… En medio de una gran pobreza y dificultad, ustedes han ofrecido generosamente ayuda concreta… a los pobres, a los que sufren. Este es uno de los motivos que me impulsaron a venir como peregrino entre ustedes, a agradecerles, confirmarlos en la fe y el testimonio. Puedo ver y sentir que la Iglesia de Irak está viva, Cristo vive y actúa en este pueblo suyo, santo y fiel”.

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