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Nuevos seminaristas son revestidos con la sotana

Los nuevos seminaristas son: Miguel Baca, Dereck Carrera, David Castañeda, Aram Díaz, Felipe González, Daniel Gómez, Emilio Murillo, Sergio Ornelas, Alejandro Ortuño, José Raygoza, Sebastián Regalado, Leonardo Rodríguez, Luis Romero y Jesús Valerio.

Signo de su fidelidad a Cristo y a su Iglesia

Por: Karen Assmar Durán.

Con inmensa alegría, señal de su deseo de seguir reafirmando su “sí” al Señor, catorce jóvenes seminaristas del curso Introductorio recibieron la sotana en ceremonia efectuada durante la sagrada Eucaristía que presidió el Sr. Arzobispo Constancio Miranda Weckmann y concelebraron sacerdotes del equipo formador del Seminario de Chihuahua.

La santa Misa, que tuvo lugar la tarde del jueves 11 de marzo en Santa Rosalía, también fue concelebrada por el P. Fr. Jorge Valdivia, de la Orden de Agustinos Recoletos, quien con un grupo de fieles de San Juan Diego, Delicias, acompañó en este momento especial a uno de sus co-parroquianos. Asimismo se hicieron presentes familiares y amigos de los muchachos, quienes no obstante el permanente uso del cubrebocas revelaban en su mirada el gozo por tan singular acontecimiento. A su vez don Constancio, como su padre y pastor, manifestó su contento por finalmente poder realizar esta celebración (generalmente efectuada en noviembre) “en que ustedes se revisten con la sotana, que significa revestirse de las virtudes de un futuro pastor de almas”.

En su hermosa homilía Mons. Miranda resaltó la figura de San José, a quien está dedicado precisamente el campus del Seminario donde se forman los alumnos de nuevo ingreso, subrayando que es “modelo de fe”, “ejemplo acabado de santidad”, que “nos enseña a cumplir la misión que Dios nos encomienda a cada uno, la de él fue ser Custodio de Jesús y de María”, “administrador fiel y solícito de la familia de Dios”. Y, dirigiéndose en específico a los nuevos seminaristas, les insistió: “Dios escoge para su obra a personas adecuadas en los momentos adecuados, Dios no se equivoca, así que no duden, abandónense en San José, imiten a nuestro santo patrono, modelo de confianza absoluta en Dios”.

Concluida la reflexión homilética, el P. Rector Leopoldo Prieto Rivero presentó a los candidatos a recibir la sotana, quienes manifestaron la promesa que este signo concierne. Posteriormente, con las sotanas en alto y tras la oración de bendición, el padre vicerrector del Introductorio Carlos Barrio Reza, roció con agua bendita dicha vestidura, completando el atuendo con la banda, el alzacuellos y la cota o roquete con que cada uno se engalanó.

Los nuevos seminaristas son: Miguel Baca, Dereck Carrera, David Castañeda, Aram Díaz, Felipe González, Daniel Gómez, Emilio Murillo, Sergio Ornelas, Alejandro Ortuño, José Raygoza, Sebastián Regalado, Leonardo Rodríguez, Luis Romero y Jesús Valerio.

¡Muchas felicidades y que San José lleve a buen término la obra que en ustedes ha comenzado!

 

 

Felipe González Palma es seminarista de la Diócesis de la Tarahumara, originario de Tehuerichi, Mpio. de Carichí, donde radican sus padres José y María Pilar. Es el cuarto de ocho hijos y su hermana María Gloria fue la única que pudo acompañarle en la ceremonia de recepción de sotanas, deseándole éxito y que se siga preparando en la vocación a que ha sido llamado.

 

Vestiduras del seminarista

El color negro de la sotana representa la muerte, pues el consagrado ha muerto para el mundo y lo que éste pueda ofrecer, de manera que su vida sólo puede estar dedicada a Dios.

El fajín o banda de color azul les recuerda la presencia de María en el camino de formación.

El alzacuellos de color blanco significa la pureza y el celibato, e indican que se trata de alguien que está consagrado para Dios por lo que no puede pertenecer a alguien más.

Sobrepelliz, cota o roquete, es una vestidura blanca que se utiliza sobre la sotana y forma parte del hábito coral del sacerdote, es decir, que su uso se resguarda solamente para participar en actos litúrgicos.

Si bien el seminarista es mucho más que su sotana, no hay que olvidar que se trata de un signo constante que recuerda la presencia de Dios en medio del mundo y por ello los seminaristas deben esforzarse cada día por vivir de acuerdo a aquello que visten, ser desde el interior aquello que se refleja en el exterior.

*Tomado de: Seminario Arquidiocesano de Chihuahua

 

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