Desde el Seminario, Miscelánea

Festejemos el Día del Seminario

Un año más. Un año más de poder seguir contando con ustedes. Un año en el que se puede seguir formando a los futuros sacerdotes. Parecería que es sencillo decirlo, como si de nosotros dependiera el continuar, pero no es así. Es un año en el que el buen Dios nos permite continuar, que permite que siga latiendo este Corazón.

No podemos dejar pasar esta fecha especial sin agradecer a Dios por todo lo que ha hecho y el disponer los medios necesarios para festejar hoy. Sabemos, además, que ya llevamos un año que no ha sido muy de nuestro agrado debido a la pandemia; pero aun así podemos ver que Dios no nos deja y quiere que nos sigamos formando para poder servirle a Él y a ustedes.

El formarse es una tarea que nos corresponde y es nada fácil porque implica renuncias y aceptar la invitación que Dios nos hace día con día: “El que quiera seguirme que tome su cruz, renuncie a sí mismo y me siga”. ¡Es el renunciar a ti mismo para que Él te forme! Mas, en mi experiencia, no todo ha sido de colores grises, sino que ha predominado la alegría. Y cómo no estar alegre si sé que Él me llama y me invita a seguirlo; me invita a ser otra persona junto con Él; saber que quiere mi vida, mis cinco panes y dos peces, para poder repartírselos a ustedes.

El estar en el Seminario ha sido una de las experiencias más maravillosas que he tenido a lo largo de mi vida; aunque confieso que, como toda persona, he cometido errores y no me he dejado tocar por Él, pero aun así su voz sigue diciéndome: “No temas, estoy contigo”.

Sí, se cumple un aniversario más, otro año más del Seminario y, como dije líneas arriba, parece fácil decirlo, pero no lo es. Este Corazón sigue latiendo porque es Dios quien quiere que siga así, latiendo fuerte, tocando el corazón de muchos jóvenes más.

Podemos echar una mirada hacia atrás y ver los 127 años que se cumplen y que en cada uno de ellos el Señor no ha dejado de llamar a más y más jóvenes a entregarle su vida. Por ello podemos gozarnos de que siga habiendo generaciones de sacerdotes que consagran su vida y se preparan durante varios años, ocho lo mínimo, para configurarse con Jesús Buen Pastor.

Cómo no recordar a ese sacerdote que nos consuela cada vez que nos confesamos, a aquel que nos da de comer el alimento espiritual a través de la Eucaristía; podemos ver ese sacerdote que es parte de la alegría de los novios y en otros momentos felices de la vida de la Iglesia, pero también en aquellos que confrontan y entristecen. Podemos recordar con cariño a ese sacerdote que nos acompañó durante nuestra vida y que ahora está en la Casa del Padre, a la cual todos aspiramos llegar un día.

Hoy quiero agradecerles el esfuerzo que hacen para seguir sosteniendo en tantos aspectos a esta casa de formación, ¡ustedes son parte de este festejo porque también ustedes forman parte del Seminario! Podemos mirar nuestra historia y ustedes son parte de ella. Si sigue habiendo sacerdotes en las parroquias, si siguen ingresando nuevos seminaristas, es porque Dios así lo quiere y por el apoyo de los fieles. Así pues, festejamos un año más como familia, y juntos recordamos a todos esos sacerdotes que han sido fruto del Seminario de Chihuahua y que han pasado por nuestra vida. Esperamos seguir alegrándonos, con todos ustedes, al ver que un joven ha dicho SÍ a la vida sacerdotal.

¡Gracias por todo su apoyo y cariño! Estamos en deuda con ustedes y para ello queremos seguir entregando nuestra vida, para servirles. Digamos juntos, como familia, ¡FELIZ DÍA DEL SEMINARIO!

¡Dios los bendiga! Y que la Sagrada Familia y San Pedro de Jesús Maldonado sigan velando por nuestro Seminario.

Sebastián Sandoval Díaz

Filosofía II 

 

Colecta del Seminario

“El protagonista de la formación en el Seminario es el Espíritu Santo” (PDV 65).

 

La Colecta para el Seminario será los días 13 y 14 de marzo de 2021. Doy testimonio de su amor por el Seminario, invito a todos a que en este, como en cada año, sean generosos en su colaboración.

En la respuesta al llamado de Dios es necesario un lugar en donde se den las condiciones necesarias para ir caminando en el discernimiento del llamado vocacional. Gracias a Dios en nuestra Arquidiócesis tenemos tres Campus del Seminario: Asunción de María dedicado a la Teología, Sagrado Corazón de Jesús para la sección de Filosofía y San José para el Curso Introductorio.

El Seminario no es sólo el edificio, es ante todo una comunidad de fe. Una escuela de fe en la que se aprende a ofrecer a Jesús con el corazón, la inteligencia y la vida, la respuesta que Él espera de los suyos. Es el lugar en donde se va alcanzando la claridad de propósitos y la firmeza de la voluntad, fundada en la vivencia diaria del Evangelio de salvación.

El Seminario y quienes se forman en él no logran su cometido si no toman en cuenta al formador por antonomasia, Aquel que fue enviado para que no nos quedáramos solos, para que nos mostrara la verdad del misterio de Jesús y para que, guiados por Él, logremos la plenitud de la vida: el Espíritu Santo.

La Pastores Dabo Vobis pone como protagonista de la formación al Espíritu Santo, por medio del cual el Seminarista fortalecerá de manera radical su libertad, para que acogiendo las mediaciones de las que el Espíritu se sirve y poniendo su colaboración personal, convencida y cordial, pueda responder a la formación y discernir su vocación.

Que la Virgen María, Madre y Reina del Seminario, bendiga a todos con su protección.

Con mi agradecimiento:

+Constancio Miranda WeckmannArzobispo de Chihuahua

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