Miscelánea

Signos de la conversión del corazón

Para vivir esta Cuaresma

Por: Luis Efrén Tarango Díaz.

Es propio del tiempo de Cuaresma que iniciamos en esta semana, realizar diversos actos penitenciales. La Iglesia ha establecido que el ayuno, sea obligatorio dos días del año, el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. También la abstinencia le acompaña los mismos días, pero ésta también ha de observarse todos los viernes del año: “Todos los viernes (no sólo los de Cuaresma), a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne”, señala el Canon 1251 del Código de Derecho Canónico.

En este 2021, esos dos días tan importantes corresponderán al 17 de febrero el primero y al 2 de abril el segundo.

En términos generales el ayuno es la renuncia a la comida. Se realiza una sola comida fuerte al día, más un desayuno y una cena muy ligeras. La abstinencia es la renuncia a comer carne, y es bueno añadir que no es obligatorio comer pescado.

En México las normas sobre el ayuno y la abstinencia establecidas por la Conferencia del Episcopado Mexicano son las siguientes:

-Se recuerda que el ayuno del Miércoles de Ceniza y del Viernes Santo obliga tal como lo prescribe el canon 1252: “La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años”.

-La Conferencia Episcopal Mexicana, haciendo suya la prescripción del Código, acepta que la obligación del ayuno comienza a los 18 años cumplidos y termina a los 59 cumplidos.

-La CEM, consciente de la situación de pobreza, y dado que nuestra cultura admite otros signos más adecuados de penitencia, dispone que se pueda suplir la abstinencia tradicional de carne (excepción hecha del Miércoles de Ceniza y Viernes Santo) por: 1) la abstinencia de aquellos alimentos que para cada uno sean de especial agrado por la materia o por el modo de su confección; 2) por una especial obra de caridad; 3) por una especial obra de piedad; 4) por otro significativo sacrificio voluntario.

-Otras prácticas penitenciales muy propias de la Cuaresma -y de toda la vida cristiana- son: la caridad, la limosna y la oración, que nos comunica uno a uno con el Señor. Es también muy conveniente realizar las obras de misericordia, tanto corporales como espirituales. Con un profundo deseo de conversión y amor a Dios y al prójimo.

Share this Story
Load More Related Articles
Load More In Miscelánea

Check Also

“Mujeres Geniales”, webinar gratuito este Día de la Mujer

Descubre la verdad sobre ti misma Por: Marcela Palos ...

Anuncio