Editorial, En tinta china

Consagrados para el Señor

En tinta china

Por: Luis Efrén.

Jornada

El 2 de febrero celebramos en la Iglesia la fiesta litúrgica de la Presentación del Señor, anteriormente conocida como de la Purificación de María, por lo que narra San Lucas en su Evangelio: “Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor”. Enseguida describe con detalle el encuentro de la Santa Familia con los ancianos Simeón y Ana, que habían dedicado su vida a servir en el Templo. Es por ello que en este día que conmemora la consagración del Niño Jesús según la ley mosaica (Cf. Lc 2,23-24), la Iglesia Católica, nuevo Pueblo de Dios, celebra la Jornada de la Vida Consagrada ante todo como una Jornada de oración por aquellos bautizados que han decidido donar por completo su vida a Cristo y a la Iglesia mediante la profesión de votos, o mediante las promesas de vivir conforme a los mandatos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. En la Iglesia Universal existen centenares de congregaciones, órdenes y sociedades de vida apostólica que con distintos carismas, a través de la oración y del servicio, proclaman el Evangelio en todo el mundo. Recordemos y oremos por todos los religiosos, mujeres y hombres que han dejado familia, bienes y otras formas de vida por servir a la Iglesia en este apostolado. En nuestra Iglesia local bastantes personas han optado por servir al Señor de esta manera y han consagrado a Él totalmente su vida.

El Sr. Arzobispo don Constancio Miranda ofrecerá la Misa en esta ocasión el sábado 6 de febrero a las 4 de la tarde, que será transmitida por el Facebook live de Notidiócesis. ¡Les invitamos a unirse a la oración por los religiosos!

 

Centenario

Además, en este número recordamos a uno de los pastores que más tiempo ha permanecido al frente de la Iglesia local, desgastando su vida entera en el servicio a los chihuahuenses. Se trata de don Antonio Guízar y Valencia, a quien quizás nuestros padres o abuelos recuerden mejor, pues a muchos de ellos confirmó, dado que desde 1891-1958 la diócesis de Chihuahua era todo el Estado y él el único Obispo. Posteriormente fue nombrado el Obispo Francisco Espino Porras para auxiliarlo.

Don Antonio, hermano de San Rafael Guízar y Valencia, fue Obispo de Chihuahua de 1920-1958, y Arzobispo de 1958-1969. Finalmente Arzobispo emérito hasta su muerte, ocurrida en 1971. Justo hace 100 años don Antonio recibió la ordenación episcopal, llamada entonces consagración. Llegó a estas benditas tierras en los primeros días de febrero de 1921. Entre nosotros aún están algunos sacerdotes que recibieron la ordenación de sus manos en la década de los 50 del siglo pasado, PP. José Dolores Cano, Manuel Acosta y Alfonso Payán, y en Nuevo Casas Grandes Mons. Arturo Valenzuela. En agosto próximo se cumplirá así mismo el 50 aniversario de su partida al cielo. Recordemos a este gran Obispo, que para muchos vivió en santidad, para que el Señor le haya premiado con la vida eterna por todo por cuanto hizo por la Iglesia en Chihuahua. Nuestra eterna gratitud. Que el Señor dirija nuestros pasos.

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