Miscelánea

El recuento de algunos daños

Las otras cifras

Por: Cristina Alba Michel.

  1. Según la Organización Internacional del Trabajo en octubre pasado, “en México millones de personas trabajadoras se quedaron en casa, en teletrabajo o… afrontaron consecuencias de la crisis”: bajas de sueldo o despidos desde finales de marzo. En los primeros meses de la pandemia salieron “masivamente personas de la fuerza laboral y se perdieron millones de empleos formales e informales” (Cf. https://www.ilo.org/global/lang–es/index.htm). En cinco meses se destruyeron más empleos formales que todos los creados en 2019. Los trabajos informales desaparecieron hasta 47.7%. Más de 24 millones de empleos pueden desaparecer (44% de la población ocupada laboralmente) y más del 50% de empleos de mujeres también. Todo esto disminuyó gravemente el ingreso en los hogares, dejando más familias en la pobreza o camino a ella.

 

  1. Son consecuencias del “confinamiento”, concepto ni científico ni médico. Habla de él Paul Michel Foucault en su libro Vigilar y Castigar, respecto al origen del sistema carcelario y su objetivo: dominar y controlar. Más de 39 mil médicos del mundo entero denuncian el confinamiento en “La Gran Declaración de Barrington”. Pero la gente sufre el Síndrome de Estocolmo. En cuanto a la crisis económica adveniente será mundial, sin precedentes, agravará los múltiples y serios problemas derivados directamente del confinamiento. Por ejemplo:

 

  1. En Estados Unidos, en pocos meses de 2020 los homicidios aumentaron 50% respecto a 2019. En Francia, 30% más llamadas telefónicas por violencia doméstica. En Canadá se triplicaron suicidios e intentos de suicidio. En Japón se suicidaron más personas en cuatro semanas de confinamiento que durante 2019. En Columbia Británica las muertes por sobredosis de drogas se triplicaron. “Estábamos calculando 135 millones de personas en el mundo, previo al COVID, caminando hacia la inanición. Después de COVID, calculamos que serán 260 millones. No hablo de hambre, sino ‘caminando hacia la inanición’. Literalmente, podríamos ver a 300 mil personas por día morir en un período de 90 días” (Dr. David Beasley, Director Ejecutivo del Programa de Alimentación Mundial de la ONU; abril 22, 2020; www.cbsnews.com).

 

  1. Según la FAO (agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura), a mediados de 2020 había mundialmente 150 millones de desempleados más y mil cien millones más de personas con hambre; en EUA, 50 millones de nuevos pobres, y por cada 1% de incremento en desempleo, ocurrían 37 mil suicidios. Las tasas de desigualdad aumentaron: los pobres -siempre los más afectados- ahora son más, y más pobres, mientras los pocos multimillonarios son más ricos. “Una pandemia de hambre amenaza Latinoamérica: ya existen más de 20 millones más de niños con hambre”. La recesión económica mundial puede provocar cientos de miles de muertes infantiles, revirtiendo lo alcanzado los cinco años anteriores al COVID. En el mundo, 30% más de niños quedarán sin educación. El confinamiento más la exposición a plataformas digitales -alerta la ONU- “aumenta la exposición de los menores a hechos de violencia y abuso sexual, venta, tráfico y explotación sexual” (www.aa.com.tr/es).

 

  1. Las muertes atribuidas a COVID no se comparan con las provocadas -además de lo citado anteriormente- por la falta de atención médica a otras enfermedades, por la soledad, depresión y miedo. En agosto 2020 en Inglaterra murieron 18 mil personas debido al confinamiento. En el mundo se incrementaron las muertes por accidentes cerebrovasculares, enfermedades coronarias, cáncer, diabetes mellitus e hipertensión arterial: algunos casos por el miedo, otros por retraso de la atención periódica, pues o tenían pavor de pararse en cualquier hospital, o se les negó la atención “debido al COVID” (me consta). En varias ciudades hay retraso ¡de un año! en cirugías electivas (Dr. Mauricio Castillo Videla, para Radio Miraflores, la Auténtica; abril 2020). Ya citamos suicidio y depresión, añádanse trastornos severos del sueño, estrés, obesidad con sus consecuencias, patologías psiquiátricas y fracturas por osteoporosis (déficit de vitamina D). Se sabe de cierto que la soledad es un factor de riesgo de muerte prematura, tan importante o más, que el tabaquismo y la obesidad (Dr. Mauricio Castillo Videla, citando a Social Science and Medicine; vol 74, marzo 6 de 2012). El tabaquismo, grave problema de salud pública que provoca cáncer y otras patologías serias, se incrementó notablemente.

 

  1. Enviado especial de la OMS para América, Dr. David Nabarro, entrevistado el 10 de octubre de 2020 para The week in 60 minutes, con Andrew Neil, aseguró: “En la OMS, no abogamos por los encierros como medio principal de control del virus… Es muy posible que la pobreza mundial se duplique a principios del próximo año. Es una terrible catástrofe global… apelamos a todos los líderes mundiales: dejen de usar los bloqueos (cierres) como método de control principal”. También el uso de cubre-bocas por la población sana está equivocado: estudio en casi diez millones de personas en la ciudad de Wuhan, China, publicado el 20 de noviembre de 2020 en Nature Communications “proporcionó la evidencia más sólida hasta el momento de que el uso de mascarillas por parte de personas sanas (es decir, asintomáticas) y el confinamiento son innecesarios” (www.nature.com/articles/s41467-020-19802-w).

 

  1. Las autoridades de salud pública no han realizado labor de prevención, no han cuidado a los susceptibles (al contrario), y muchas veces ni educado al personal de salud acerca de diversos tratamientos accesibles y económicos que, administrados tempranamente previenen, curan, evitan el agravamiento y aún sacan adelante a pacientes graves, según testimonios de médicos y pacientes de México, Argentina, El Salvador, Suecia, Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Israel, España, Bélgica, Alemania y numerosos países de todas latitudes. Mas las víctimas de la desinformación, la información intencionalmente errónea y la información sesgada y contradictoria, ya no quieren escuchar la verdad, tienen miedo. Una persona que defiende el confinamiento me dijo: “no quiero llevar a mis espaldas la responsabilidad de la muerte de nadie”. Lamentablemente, los que callan la verdad y quienes se niegan a conocerla, ya son responsables.

 

“‘Pues tuve hambre y no me diste de comer… porque todo lo que podías oír era COVID y no mi llanto… Tuve sed y no me diste de beber, porque estabas obsesionado con vacunas, no con agua limpia. Fui extranjero y no me recibiste, porque enmascaraste mi rostro y evitaste mirarme. Estuve desnudo y no me vestiste, porque destruiste la cadena de suministro, y hablabas sólo de mi ‘salud’ pero no de mi bienestar. Estuve preso, en clínicas y hogares de ancianos, donde me dejaste morir solo y no cuidaste de mí porque estabas tan consumido por tus miedos que olvidaste mi felicidad’. Entonces ellos dirán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, extranjero o desnudo, enfermo o en prisión y no cuidamos tus necesidades?'”

(M. Mallett, When I was hungry; diciembre 28, 2020).

 

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