Catequesis

Dimensión comunitaria del sacramento de la Penitencia

Celebrar la fe

Por: Raúl Sánchez K.

El rito bautismal es “lavado de regeneración” que limpia el pecado, lo rae del alma, lo aniquila de forma absoluta. “El Bautismo es el lugar principal de la conversión primera y fundamental. Por la fe en la Buena Nueva y por el Bautismo (cf Hch 2,38) se renuncia al mal y se alcanza la salvación, es decir, la remisión de todos los pecados y el don de la vida nueva” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1427).

Aunque el bautizado ha sido limpiado, es aún falible, no está todavía confirmado en la gracia: es decir, es aún peregrino hacia la gloria, y puede caer y perder la amistad con Dios. Por eso el continuo llamado a la conversión, que resuena en la vida de los cristianos.

Esa segunda conversión -la verificada después del Bautismo- “tiene también una dimensión comunitaria. Esto aparece en la llamada del Señor a toda la Iglesia: ‘¡Arrepiéntete!’ (Ap 2,5.16)” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1429)

Un sacramento

La conversión implica a la vez el perdón de Dios y la reconciliación con la Iglesia, que es lo que expresa y realiza litúrgicamente el sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación (cf Lumen Gentium, 11).

Dimensión comunitaria

La comunidad es básica para la celebración de cualquier sacramento. En el Bautismo la comunidad celebra la iniciación de nuevos miembros de la Iglesia y el obrar de la gracia de Dios en ellos. En el Matrimonio, la comunidad se reúne para celebrar el amor de Dios que se revela en el amor de los esposos. En la Penitencia celebra el perdón de Dios y la conversión que el Espíritu Santo realiza en la vida de los que se arrepienten.

Dimensión básica

La dimensión comunitaria no es algo añadido a lo que fundamentalmente es un asunto privado; es algo básico a la misma noción de sacramento como celebración de la comunidad.

Lo que la comunidad celebra en la Penitencia es la conversión, la que tiene una importancia central en la experiencia de este sacramento. De no estarse verificando la conversión, la celebración del sacramento sería una práctica vacía de sentido.

En la misión de la Iglesia

La conversión a la que somos llamados es precisamente conversión a una vida plena en la comunidad de la Iglesia.

Con frecuencia pensamos en la conversión o en el crecimiento espiritual como un asunto privado entre Dios y el individuo; pero Dios nos llama a una comunidad, y un verdadero crecimiento espiritual nos llevará a una relación y un compromiso más profundos con la vida y la misión de la Iglesia.

-Fuentes: Para entender hoy los sacramentos, Lawrence E. Mick; Gran Enciclopedia RIALP

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