Carta del Director, Editorial

Paz y bien en esta hora

Carta del Director

Cuando inicia el año civil todo mundo se abraza y se felicita, visita a familiares a los que casi nunca ve, se celebra una comida o cena especial y se asiste a Misa para dar gracias a Dios y para honrarlo cumpliendo el precepto de la fiesta del 1º de enero. Estrenamos ropa nueva, los niños andan muy contentos por los regalos de la reciente Navidad y, en fin, son innumerables las cosas buenas y llenas de detalles que rodean esa fecha.

Hay también una costumbre hasta ahora conservada por algunos negocios, otros no lo hacen por ser una fuerte inversión: la de regalar calendarios. Tienditas, ferreterías, carnicerías, etc., lo hacen. En el “almanaque”, además de llevar rotulada la información del comercio, llevan algún mensaje con buenos deseos para el año que comienza, algo así como: “Deseamos a nuestros clientes y amigos que el año nuevo que comienza sea lleno de paz y bienestar“. Parece, hasta cierto punto, una frase trillada que podría resultar hasta rutinaria. Hay otros mensajes en los que se pide a Dios su bendición, paz y prosperidad para el año nuevo.

¡Cuánto deseamos y necesitamos que haya una verdadera paz, real bienestar para todos y mucha prosperidad! Estamos terminando marzo, el tercer mes del año, y parece que esos buenos deseos de inicio de año ya se esfumaron. Sobre todo hoy que el coronavirus ha llenado de pánico a muchísima gente y ha manifestado la irresponsabilidad de otros. Pero es la verdad: el coronavirus existe y muchos no hemos tomado las debidas precauciones para limitar la pandemia.

Por todos los medios -electrónicos e impresos- nos damos cuenta del panorama desolador que ha llenado a países como Italia y España. Ya hemos visto imágenes del Papa caminando por calles romanas desérticas, dando la bendición del domingo a una Plaza de San Pedro vacía. Hoy, quiero pedirles de verdad que nos cuidemos todos de este mal que nos aflige. Es cierto que muchos tenemos que salir, sobre todo al trabajo y a comprar alimentos, pero hagámoslo con mucha responsabilidad y llegando a casa seamos higiénicos en lo exagerado.

Ha sido una Cuaresma totalmente diferente. Desde el pasado lunes 23 de marzo en la Arquidiócesis de Chihuahua se suspendió todo el culto litúrgico. Hemos entrado en un largo Sábado Santo, donde no hay Eucaristía y sacramentos a los que podamos acceder los fieles. Como medida para contener esta pandemia, ante la imprudencia que representa congregar a la gente en un mismo sitio, el Arzobispo pidió a los sacerdotes celebrar la Misa en privado, incluido los oficios de la Semana Santa. Por ello también los días santos los contemplaremos desde nuestro hogar en obligada y necesaria cuarentena, y través de los medios digitales podremos vivir los oficios litúrgicos. En esta hora, ¡bendita tecnología!

Comunico a todos nuestros buenos lectores que durante estas próximas tres ediciones se imprimirá solamente el tiraje de las suscripciones, debido a la suspensión de las Misas, ya que muchos Notis se venden durante estas celebraciones en los templos. Para quienes no tengan suscripción, pueden acceder a nuestra página web: www.notidiocesis.com

En esta privación física que tendremos del culto, confiemos en Dios y recemos junto al salmista: “Di al Señor: ‘Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío’. El te librará de la red del cazador y de la peste perniciosa; te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas” (Salmo 91,1-4). No olviden cuidarse y mantenerse el más tiempo que puedan en casa, no salgan a menos que sea muy necesario. Gracias por su atención.

Luis Efrén

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