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La verdadera y falsa actitud religiosa

Esta es nuestra Fe

Por: Hno. Lic. Edwin A. Torres Lozano.

Hay dos palabras que expresan muy bien sobre lo que profundizaremos en esta ocasión: INTERIORIDAD y EXTERIORIDAD, lo que sin duda podemos ver palpado en la Sagrada Escritura, de forma extraordinaria con el profeta Oseas, al decir: “Yo quiero amor, no sacrificios, conocimiento de Dios, más que víctimas consumidas por el fuego” (Os 6,6). En estas palabras encontramos concretamente la diferencia entre una verdadera y una falsa actitud religiosa.

La falsa actitud religiosa es puramente exterior y suele terminar en una “mentalidad mágica”.

La falsa actitud religiosa

Es puramente exterior. Se basa sobre ritos, palabras y objetos, a los que se le atribuyen poderes mágicos. Un ejemplo es el siguiente: La creencia de que si el “Padre nuestro” lo reza tres veces podrá conseguir alguna ayuda, pero de lo contrario no. Piensa que al rezarlo tres veces produce efectos seguros, como por arte de magia. Pero, ¿sabe qué significa?, ¿profundiza en las palabras? No. A esto se le llama “mentalidad mágica”.

Lo mismo pasa con las imágenes, pues para muchos lo que importa es “tener imágenes”. Se piensa que éstas de por sí tienen poder. Pero, ¿a quiénes representan estas imágenes? ¿Qué hizo tal o cual santo para llegar a ser amigo de Dios? No saben y ni les importa. Esto es sólo por poner algunos ejemplos, pues existen muchos casos en los que se cae en la pura exterioridad sin profundizar en lo que hacemos o tenemos, esto no es más que una falsa actitud religiosa.

La verdadera actitud religiosa

Es profundamente interior. Todo lo exterior expresa lo interior y lo alimenta. Las palabras, los objetos y los ritos, son la expresión de lo que uno siente y vive. Al mismo tiempo, ayudan a vivir la fe con más profundidad.

La verdadera actitud religiosa conlleva a un compromiso con Dios: “Ahora, pues, si ustedes me escuchan atentamente y respetan mi alianza, los tendré por mi pueblo entre todos los pueblos (…). Entonces Moisés bajó del cerro y llamó a los jefes del pueblo, y les explicó lo que Yahvéh le había ordenado. Todo el pueblo a una voz contestó: “Haremos todo lo que Yahvéh ha mandado” (Ex 19,6-8). DIOS se compromete y será como un PADRE para su pueblo, defendiéndolo de los peligros y proporcionándole lo necesario para sobrevivir (Dt 7,6-16). El pueblo se compromete a escuchar la voz de Dios y a obedecer, como hace o debería un HIJO con su padre.

Esto es realmente tener una verdadera actitud religiosa: Confiar totalmente en el amor y la protección de Dios y, por lo tanto, tratar de conocerlo siempre más, escuchar su voz y obedecer. Pues no es el que cree o dice creer el que se salvará: “No es el que me dice ¡Señor!, ¡Señor!, el que entrará en el Reino de los Cielos” (Mt 7,21). Es necesario hacer la voluntad del Padre del cielo.

¡Cuidado con las aparentes verdaderas actitudes religiosas!

Asistir a fiestas patronales, cumplir alguna manda, participar en alguna peregrinación, ayunar y practicar otros ejercicios piadosos…, sin un esfuerzo por conocer la voluntad de Dios y cumplirla amándole y a los hermanos, es una relación con Dios meramente exterior y una falsa actitud religiosa.

Se escucha decir: “Soy católico, llevo siempre conmigo una estampita en la billetera”; “soy católico, en mi casa tengo muchas imágenes, virgencitas y santitos”; “soy católico, tengo una tía religiosa”; “somos católicos, vamos a Misa en Semana Santa”, “somos católicos, cuando se muere un familiar hacemos novenario”, etc.

No es que sea malo lo antes mencionado, sino la forma en que se sigue viviendo y la falsa confianza puesta en cosas meramente exteriores y sin profundización. He aquí la invitación de la Palabra de Dios: “Más bien mejoren su proceder y sus obras y hagan justicia a todos. Dejen de oprimir al extranjero, al huérfano y a la viuda. No manchen este lugar con sangre de gente asesinada. No vayan en pos de otros dioses, para desgracia de ustedes” (Jer 7,5-7).

Amados hermanos, pese a las adversidades presentes tenemos que vivir de forma personal y en familia con la confianza puesta en Dios y, a la vez, preguntándonos: ¿Cuántas veces he caído en una falsa actitud religiosa centrada meramente en cosas exteriores? ¿Cuántas Cuaresmas y Semanas Santas he pasado sin darles el valor que merecen? ¿Cuántas veces he tomado las oraciones o las imágenes de los santos con un pensamiento mágico? ¡Tranquilo!, de ahora en delante propóngase ser diferente, pero empiece hoy.

Que Dios en su infinito amor nos guarde, proteja y fortalezca en este peregrinar hacia la patria futura. Unidos en la oración.

-Sección a cargo de los Misioneros Apóstoles de la Palabra. El autor es licenciado en Psicología y ofrece consejería on-line en facebook: @edwinpsico y en https://bienestar-emocional-3.ueniweb.com/

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