Miscelánea

El camino del diablo

Caminando con el Papa

Por: Cristina Alba Michel.

I. El Papa y el Evangelio

La seducción y la rabia del diablo

1. Para acabar con los cristianos el diablo tiene dos caminos. El diablo, porque las persecuciones a los cristianos son obra suya. Lo señaló Papa Francisco el 11 de marzo en su homilía matutina. Partió del pasaje de Mateo 20,17-28, acerca de la “subida” de Jesús a Jerusalén, donde “el Hijo del hombre será entregado… le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle”. Comentó el actual caso, de Asia Bibi, “nueve años en la cárcel -dijo- sufriendo la rabia del diablo”. Porque a los cristianos cuando los persiguen, “no los matan sin más. No.  Los hacen sufrir y buscan humillarlos por todos los medios, hasta el final”. Como le ocurrió a Jesús: no se limitaron a asesinarlo, buscaron también destruirlo moralmente mediante el insulto y la rabia, de tal modo que su condena no fue sólo condena a muerte: “hay humillación, hay rabia, y cuando hay rabia en la persecución de una persona, está el demonio”.

2. Luego hay una segunda forma de actuar del demonio para destruir a los cristianos, aunque en realidad suele ser la primera que utiliza: “las seducciones, las promesas del mundo, como quiso hacer con Jesús en el desierto” para hacerle cambiar su plan de redención. Al no conseguirlo, entonces sí volcó contra Él su rabia.

La soberbia del diablo “es tan grande que trata de destruir, disfrutando la destrucción con rabia”. Eso lo vemos en el Apocalipsis, cuando el dragón -el demonio- se esfuerza por “engullir al Hijo de la mujer, que está por nacer”.

3. Con el Papa pidamos “Que el Señor nos dé la gracia para saber discernir cuándo está el espíritu que quiere destruirte con la rabia, y cuándo el mismo espíritu quiere consolarte con las apariencias del mundo, con la vanidad. Que el Señor nos dé la gracia de discernir el camino del Señor, que es la Cruz, del camino del mundo que es vanidad, apariencia y maquillaje”.

II. Glosas y comentarios

La Mujer y la anti-Mujer

1. Hace varios días traigo en mente la escena del Apocalipsis que mencionó Papa Francisco en su homilía del 11 de marzo, y la he relacionado con palabras del Cardenal Karol Wojtyla, hoy San Juan Pablo II. Las primeras aparecen en un libro que representa una joya para cualquier Biblioteca, Signo de Contradicción, nacido de los ejercicios espirituales que el Cardenal polaco impartió a la Curia romana en 1976. Las segundas, las pronunció en el marco del Congreso eucarístico de Filadelfia en 1977. Las cito en orden:

2. “La tentación del maligno (Gen 3,5) ha encontrado su contexto histórico adecuado: se puede decir que éste representa el grado más alto de la tensión entre la Palabra y la anti-Palabra en la historia de toda la humanidad”.

“Estamos ahora ante la confrontación histórica más grande que la humanidad jamás haya pasado. Estamos ante la contienda final entre la Iglesia y la anti-Iglesia, el Evangelio y el anti-Evangelio. Esta confrontación descansa dentro de los planes de la Divina Providencia y es un reto que la Iglesia entera tiene que aceptar”.

3. En estos últimos años -han transcurrido ya 32 desde la publicación de la Encíclica de Juan Pablo II, Mulieris dignitatem-, se ha hecho evidente otro reto para la humanidad. Así como se vive con intensidad la lucha entre la Iglesia y la anti-Iglesia, el Evangelio y el anti-Evangelio, la Palabra y la anti-Palabra, hoy nos toca alcanzar quizá el punto más alto de la lucha entre la Mujer y la anti-Mujer: y todas estas batallas forman parte de una misma guerra, aquella que el anti-Cristo está librando contra Cristo Señor.

4. Ya sabemos a quién pertenece la victoria, sin embargo, en lo encarnizado de la lucha pueden perderse muchas vidas. Este momento resulta oportuno retomar la lectura de la Encíclica del Papa Juan Pablo II, y encontrarnos en ella con la verdadera dignidad de la mujer.

Pensar

“La Iglesia… da gracias por todas las mujeres y por cada una: por las madres, las hermanas, las esposas; por las mujeres consagradas a Dios en la virginidad; por las mujeres dedicadas a tantos y tantos seres humanos que esperan el amor gratuito de otra persona; por las mujeres que velan por el ser humano en la familia… por las mujeres que trabajan profesionalmente, cargadas a veces con una gran responsabilidad social… Por todas ellas, tal como salieron del corazón de Dios en toda la belleza y riqueza de su femineidad, tal como han sido abrazadas por su amor eterno; tal como, junto con los hombres, peregrinan en esta tierra… Tal como asumen, juntamente con el hombre, la responsabilidad común por el destino de la humanidad, en las necesidades de cada día y… en el seno de la Trinidad inefable” (Mulieris dignitatem, n. 31).

Share this Story
  • Miscelánea

    El camino del diablo

    Caminando con el Papa Por: Cristina Alba Michel. I. El Papa y el Evangelio La seducción y la rabia del diablo ...
Load More Related Articles
Load More In Miscelánea

Check Also

Pide Arzobispo seguir orando por un pronto regreso a los templos

Sería a las 9am la Misa del Obispo, ...

Anuncio