Hagamos lío, Miscelánea

“Detrás de los perros las cercas me ladran”

Hagamos lío

Por: Joel Isaac Morales Saldívar.

“Una canción no se explica”, señalaba un día un cantautor. Con este juego de palabras, por extraño y contradictorio que se lea, concuerdo con él. Nuestro cantautor concluyó diciendo que incluso “el interpretar una canción -para los que se dedican a este arte-, es reinventarse, es hacerse una historia personal de la canción”.

En cuanto al título de este escrito, lo he tomado de un verso de la canción cubana “Emigro”, de Leo García. Magia y belleza poética que llegan a conmover. Lo he puesto no sólo como ejemplo de cambiarle el orden a una frase o a un verso, sino como una manera de generar un total cambio de paradigma, de la percepción de las cosas. En pocas palabras, pienso que hacer esto puede atraer y captar la atención, ¡incluso incomodar y mover a los demás a cuestionarse!

Lo que menos pretendo es entrar en cuestiones de gustos; sí quiero, captando la atención, abordar el tema de lo que nos toca ser y hacer como “Iglesia en Salida” para permanecer en la búsqueda constante de poner la caridad al servicio de los demás.

Por ello, volviendo al tema de las canciones y los intérpretes, digamos que tú podrás cantar bonito -precioso, diría tú mamá-, podrías incluso tener la fortuna de contar con ese  gran don, ¿pero te has preguntado a quién o por quién cantas? Esta misma pregunta se la deben hacer los que pertenecen a los demás oficios y profesiones: ¿Reconozco a Jesús como mi Señor, en mi oficio y en todas las áreas de mi vida?

Hace poco platicaba con un amigo sobre la Encíclica Laudato si, y a modo de invitación le dije: “Oye, está chida, ¿no le quieres echar un ojo?”. Y como buen amigo, de esos sin filtro, me contestó: “La neta -en realidad dijo ‘la netflix’-, el tema de la ecología me da flojera, no es que me guste mucho”.

Insistí en lo práctico y le pasé el documento, diciéndole: “lee nomás este cachito” (n. 147). Me respondió: “Órale, está interesante”.

“¡Claro compa!, tu especialidad es inspirar a los demás en tu trabajo -mi amigo es conferencista- y lo haces muy bien; eres un mensajero de la Buena Nueva. Puedes reconciliar y revertir el daño en la relación con Dios y la Creación aportando algo desde tu quehacer diario, es decir, inspirando a los demás”.

Con esto quiero decir que, como una canción, una profesión, oficio u ocupación tampoco se explican. ¡Se viven para dar gloria a Dios!

Por eso, aunque no sé cuál sea tu situación actual, si estás desempleado te comparto que yo también viví la realidad de nuestra entidad, la falta de oportunidades laborales, experiencia nada grata, especialmente cuando ni siquiera te llaman a una entrevista. Pero déjame contarte algo: a veces nos aferramos a ciertas áreas, instituciones o empresas; no se diga el puesto. Y es aquí donde hemos de considerar si nuestro Creador nos está haciendo un llamado diferente a re-direccionar el camino, ¿o por qué no?, a incursionar en habilidades o talentos que no necesariamente requieren de un título profesional. Esto es: “detrás de los perros las cercas me ladran”, cambiar tu paradigma.

Hacer lío es como la frase de la canción que encabeza este escrito, es generar atractivo, hacer poesía, incomodar, cuestionar. Incomodar al mal y a todas sus obras. Ser los jóvenes geek, friki, extraños, porque creen en el matrimonio, van a Misa, practican su fe.

El mundo nos quiere hacer creer cada vez más que eso no vale la pena. Pero ser un Custodio de la Creación o provocar cambios en la sociedad es reinventarse de manera creativa siendo testigo de un Dios Vivo que me ama incondicionalmente.

Seamos como ese pedacito de canción, diferentes, contracorriente. Hagamos de lo ordinario algo extraordinario. Rompamos con un mundo narcisista que vive en un arraigado y egoísta modo de influir que lo individualiza todo: yo, yo y siempre yo. Ya sabes, “¡Alexa, apaga las luces!”. Esto puede introducirnos sutilmente en un “me lo merezco todo”, el cual puede llegar a ser un primer paso a la deshumanización.

Las personas no sólo necesitamos para vivir un hábitat físico o un planeta adecuado, ¡necesitamos un ambiente ecológico humano, donde cada uno sea valorado incondicionalmente! Este hábitat es la familia. Más aún, si queremos encontrar la respuesta a toda problemática socio-ambiental, es de suma importancia comprender el verdadero significado e importancia de la familia y el papel que le pertenece y desempeña en la construcción del tejido social.

Monseñor Fulton J. Sheen, en proceso de beatificación, bien expresó aquello: “Las bases de la vida social se conmueven en el momento mismo en que los cimientos de la familia son aniquilados”.

Antes de terminar, te invito a formularte esta pregunta sobre Ecología integral, y a buscarle una respuesta sólida: ¿Por qué el matrimonio es la unión en la que Jesús quiso quedarse para seguir actuando en la historia concreta [a través] de un hombre y una mujer?

¡Gracias y hasta la próxima!

– Escríbenos a: custodiodelacreacioncuu@gmail.com

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