Miscelánea

¿Comunión en la boca o en la mano?

Por: Raúl Sánchez K.

Con la contingencia que se vive hoy en día debido al COVID-19 (coronavirus), y la declaración de pandemia en todo el mundo dada por la Organización Mundial de la Salud, la Iglesia Católica a través de las Conferencias Episcopales han dado instrucciones acerca de los procedimientos a seguir en esta emergencia. En algunos países de Europa, como Italia y España, han decidido no celebrar liturgias concurridas, incluso funerales; por ejemplo, el Arzobispo de Madrid dispensó a todos los fieles de la Arquidiócesis del precepto dominical de la Misa desde el 15 de marzo.

Por su parte, la Conferencia del Episcopado Mexicano y los Obispos de cada diócesis han emitido declaraciones en este sentido, y antes de suspender las celebraciones se dispuso dar la Comunión en la mano y no en la boca; sin embargo, muchos católicos se han negado a recibir el Pan eucarístico de esta manera.

Aquí damos algunas luces con respecto a este tema, sobre todo para informarles que recibir la comunión en la mano sí está permitido.

“Está permitido”

“Según la práctica eclesial, el fiel se acerca a la Eucaristía normalmente en forma de procesión y se comulga de pie con la dedicación, o de rodillas, tal como se determina por la Conferencia Episcopal, recibiendo el Sacramento en la boca o, donde está permitido, en la mano, como se prefiera” (Papa Francisco, Audiencia general 1 de marzo 2018).

Misal Romano

La Instrucción General del Misal Romano señala:

“El sacerdote toma la patena o el copón y se acerca a quienes van a comulgar, los cuales de ordinario, se acercan procesionalmente.

No está permitido a los fieles tomar por sí mismos el pan consagrado ni el cáliz sagrado, ni mucho menos pasarlo de mano en mano entre ellos. Los fieles comulgan estando de rodillas o de pie, según lo haya determinado la Conferencia de Obispos. Cuando comulgan estando de pie, se recomienda que antes de recibir el Sacramento hagan la debida reverencia, la cual debe ser determinada por las mismas normas.

Si la Comunión se recibe sólo bajo la especie de pan, el sacerdote, teniendo la Hostia un poco elevada, la muestra a cada uno, diciendo: El Cuerpo de Cristo. El que comulga responde: Amén, y recibe el Sacramento, en la boca, o donde haya sido concedido, en la mano, según su deseo. Quien comulga, inmediatamente recibe la sagrada Hostia, la consume íntegramente” (n. 160-161).

Documentos y normas

El primer documento de la Santa Sede que habla de la comunión en la mano es la Instrucción Memoriale Domini, de la Sagrada Congregación para el Culto Divino, 29 de mayo de 1969; más tarde, la Instrucción Immensae caritatis, 29 de enero de 1973; el Ritual de la sagrada comunión y del culto a la Eucaristía fuera de la misa, y una carta del 3 de abril de 1985, publicada por la Congregación para el Culto divino en la que se expresan las condiciones para dicha práctica.

La Instrucción Redemptionis sacramentum, de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos del 25 de marzo 2004 manifiesta:

“Aunque todo fiel tiene siempre derecho a elegir si desea recibir la sagrada Comunión en la boca, si el que va a comulgar quiere recibir en la mano el Sacramento, en los lugares donde la Conferencia de Obispos lo haya permitido, con la confirmación de la Sede Apostólica, se le debe administrar la sagrada hostia. Sin embargo, póngase especial cuidado en que el comulgante consuma inmediatamente la hostia, delante del ministro, y ninguno se aleje teniendo en la mano las especies eucarísticas. Si existe peligro de profanación, no se distribuya a los fieles la Comunión en la mano” (n. 92).

Excepción

De lo dicho podemos deducir que el recibir la Comunión en la mano es una excepción allí “donde la Conferencia de Obispos lo haya permitido, con la confirmación de la Sede Apostólica”.

Práctica eclesial

Es cierto que antiguamente se recibía la Comunión en la mano, la cual debía presentarse como un trono que recibía a Cristo:

“Cuando te acerques (a recibir el Cuerpo del Señor), no lo hagas con las palmas de las manos extendidas ni con los dedos separados, sino haciendo de tu mano izquierda como un trono para tu derecha, que ha de recibir al Rey, y luego con la palma de la mano forma un recipiente (cavidad), recoge el cuerpo del Señor y di ‘Amén’. En seguida, santifica con todo cuidado tus ojos con el contacto del sagrado Cuerpo y súmele, pero ten cuidado que no se te caiga nada; pues lo que se te cayese, lo perderás como de los propios miembros. Dime: si alguno te hubiera dado polvos de oro, ¿no lo guardarías con todo esmero y tendrías cuidado de que no se te cayese ni perdiese nada? Y ¿no debes cuidar con mucho mayor esmero que no se te caiga ni una miga de lo que es más valioso que el oro y las perlas preciosas?” (San Cirilo de Jerusalén, Catequesis Mystagogicas, V,21ss).

Un don

La Eucaristía es un don, y esto se pone mejor de manifiesto cuando se la recibe directamente en la boca. Así se muestra la delicadeza con la que Dios a través del sacerdote, como un padre que da de comer a sus hijos, nos alimenta con el mismo Pan de los ángeles.

CIRCULAR 14/20

Disposiciones ante la emergencia sanitaria:

Dispongo que se observen las siguientes medidas mientras dure la eventual contingencia:

1. En el saludo de la Paz, se evite el contacto interpersonal, sustituyéndolo por una reverencia (se omite la invitación: “Dense fraternalmente la paz).

2. La Sagrada Comunión será distribuida en la mano y no en la boca.

3. Se pide a quienes distribuyan la Sagrada Comunión, lavarse las manos con agua y jabón o utilizar gel antibacterial.

Fraternalmente:

+ Constancio Miranda Weckmann, Arzobispo de Chihuahua.

Sin Eucaristía

En su última carta circular (18/20), el Sr. Arzobispo ha dispuesto que sólo se celebre la Eucaristía en privado, de modo que los fieles quedan dispensados de participar en persona, pudiéndolo hacer vía los medios de comunicación (televisión, radio o internet), la cual será válida, y también se puede orar con la “Comunión Espiritual”.

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