Catequesis

Los sacramentos de curación

Celebrar la fe

Por: Raúl Sánchez K.

Etapas

Los siete sacramentos instituidos por Cristo corresponden a las etapas y momentos importantes en la vida de los cristianos.

-El Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía son sacramentos de la iniciación cristiana, y aluden al nacimiento, al crecimiento y al sustento de la vida en y con Cristo. Por ellos, “los fieles reciben cada vez con más abundancia los tesoros de la vida divina y avanzan hacia la perfección de la caridad” (Pablo VI, Divinae consortium naturae).

-La Penitencia, Confesión o Reconciliación, y la Unción de los enfermos refieren a la curación del cuerpo y el alma de los cristianos.

-El sacramento del Orden y el Matrimonio dan sentido a la misión de vida y servicio del cristiano.  

En “vasos de barro”

“Por los sacramentos de la iniciación cristiana, el hombre recibe la vida nueva de Cristo. Ahora bien, esta vida la llevamos en ‘vasos de barro’ (2Co 4,7)” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1420).

“Tenemos consciencia de ser de barro, y el barro es muy frágil. Y Dios ha querido que esa fragilidad sea acompañada de los sacramentos de la misericordia, de sanación, que están preservando ese tesoro que Dios ha puesto en nosotros” (Mons. José Ignacio Munilla).

Debilidad

“Actualmente esa vida nueva de Cristo está todavía ‘escondida con Cristo en Dios’ (Col 3,3). Nos hallamos aún en ‘nuestra morada terrena’ (2 Co 5,1), sometida al sufrimiento, a la enfermedad y a la muerte. Esta vida nueva de hijo de Dios puede ser debilitada e incluso perdida por el pecado” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1420).

Constantemente experimentamos el dolor de no responder a la dignidad de hijos de Dios recibida en el Bautismo, que estamos en contradicción con el don recibido, que en lugar de dejarnos llevar por el Espíritu de Cristo, una y otra vez, seguimos el “espíritu de este mundo”.

También que “nuestro cuerpo, por su propia dimensión, tiende a la corrupción. Es comprensible y lógico temer a la enfermedad, sobre todo cuando se comprueba que va acabando con la salud corporal. El Señor realiza signos de consolación, está con nosotros en el sufrimiento, como un adelanto de esa morada incorruptible que nos tiene preparada” (Mons. José Ignacio Munilla).

Médico de cuerpos y almas

“El Señor Jesucristo, médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, que perdonó los pecados al paralítico y le devolvió la salud del cuerpo (cf Mc 2,1-12), quiso que su Iglesia continuase, en la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y de salvación, incluso en sus propios miembros. Este es finalidad de los dos sacramentos de curación: del sacramento de la Penitencia y de la Unción de los enfermos” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1421).

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