Miscelánea

Los Ángeles, ¿qué hacen?

De la Creación invisible

Por: Cristina Alba Michel.

Son de Cristo, habitan con Dios

Habitan los Ángeles en el Cielo, es decir, donde Dios habita. Jesús dice que constantemente están “en presencia del Padre” y le contemplan. El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), por su parte, nos dice que estos seres “que superan en perfección a todas las criaturas visibles (n.330), tienen a Cristo como centro de su mundo y a Él pertenecen: “Cristo es el centro del mundo de los Ángeles. Los Ángeles le pertenecen, según lo asegura el mismo Jesús en la cita de Mateo 25,31: ‘cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles'”.

Son de Cristo porque fueron creados por Él y para Él: “‘porque en Él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por Él y para Él’ (Col 1,16). Por tanto, los Ángeles son mensajeros del designio de salvación de Cristo: ‘¿no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?'” (CIC 331, citando Hb 1,14).

Le adoran

Toda la vida del Verbo encarnado está rodeada de la adoración y del servicio de los ángeles. Así lo dice la Biblia y el Catecismo con ella: “Cuando Dios introduce ‘a su Primogénito en el mundo, dice: ‘adórenle todos los Ángeles de Dios’ (Hb 1,16)”.

Recordemos cómo alabaron con el Gloria (Lc 2,14) a Jesús en su nacimiento, y desde entonces su canto resuena continuamente en el Cielo y en la alabanza de la Iglesia, unida a ellos. Ellos protegieron la infancia de Jesús (Mt 1,20 y 2,13.19), le sirvieron en el desierto (Cf Mc 1,12; Mt 4,11), lo reconfortaron en su agonía (Lc 22,43), anunciaron su Resurrección (Mc 16,5-7) y acompañaron a los discípulos en la Ascensión (Hch 1,10).

Desde luego, su papel en la Segunda Venida, Juicio final y fin del mundo es de gran importancia, siempre sirviendo a Cristo (CIC n. 333).

Más aún, toda la vida de la Iglesia se beneficia de la ayuda de los ángeles, por lo que celebra en especial la memoria de algunos de ellos, como los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael y los Ángeles de la Guarda (Cf. CIC 334).

Le sirven

Los ángeles fieles a Dios son seres extremadamente bellos, porque de todas las criaturas son las que mejor reflejan las cualidades de su divino Creador. Se les representa de muchas maneras, buscando plasmar sus funciones y sus cualidades, por ello, a veces los vemos “como niños, para destacar su inmortalidad y su eterna juventud”; se les representa con alas para expresar su rápida movilidad, y sobre todo su pronta disposición para cumplir la voluntad de Dios -y en eso nos dan un bellísimo ejemplo-. Cuando les vemos con arpas y otros instrumentos musicales, quiere decir que de continuo están alabando a Dios.

Algunos les representan sin cuerpo, sólo con cabeza y alas, para mostrar que son seres intelectuales. (Cf. “Los Ángeles y su mundo”, www.mercaba.org).

Cumplen su voluntad, ayudan a los hombres y a la Iglesia

Prontos a cumplir la voluntad de Dios, sus Ángeles desempeñan diversas funciones, entre ellas, auxiliar y servir a los hombres en los designios salvíficos de Dios, como cuando anunciaron la Encarnación a María, el papel de San José, la Salvación a los pastores, etc. De esta manera, también ayudan a la Iglesia.

Dentro de esta misión de servir a la salvación, está la específica de los Ángeles de la Guarda, uno para cada ser humano, y así nos acompañan, ayudan y protegen durante el peregrinar en la tierra.

Parte central de su servicio a Dios es alabarle y glorificarle: no podrían dejar de hacerlo, pues continuamente contemplan su bendito y bellísimo Rostro.

Fungen como mensajeros del Altísimo. De ahí su nombre, “ángel”, que significa mensajero. Como vemos, no es la función más importante ni la más frecuente, sino que ellos pertenecen a Dios, a su Corte, a su Ejército, y le asisten en el gobierno del mundo y la salvación.

El CIC n.333 explica algunas de estas variadas funciones:

Los Ángeles de Dios cierran el Paraíso terrenal (Gn 3,24), protegen a Lot (Gn 19), salvan a Agar y a su hijo (Gn 21,17), detienen la mano de Abraham (Gn 22,11), comunican la Ley (Hch 7,53); conducen al pueblo de Dios (Ex 23, 20-23), anuncian nacimientos (Jc 13) y vocaciones (Jc 6, 11-24; Is 6,6); asisten a los profetas (1Re 19,5).

El Ángel Gabriel anuncia el nacimiento del Bautista y el de Jesús mismo (Lc 1, 11-26). Ayudan a los apóstoles, a los discípulos (Hch 5,18-20; 8, 26-29; 12,6-11; 27,23-25) y a ti si les pides con necesidad, humildad y amor.

Los Padres de la Iglesia dicen…

-“Es probable que cuando estamos congregados para dar gloria a Dios, esté el Ángel de cada cual alrededor de quienes sirven al Señor” (Orígenes).

-“Es una verdad fundada en la infalible autoridad de la Escritura, que los Ángeles están establecidos sobre nuestra conducta y ofrecen todos los días a Dios las oraciones de los que son salvos por Jesucristo” (San Hilario de Poitiers).

-“Todo el que cree en Jesucristo tiene un Ángel que le asista, si no le arroja de sí con alguna mala acción” (San Basilio el Grande).

“Los Ángeles ven continuamente el rostro del Padre celestial. Grande es la dignidad de las almas, pues tiene cada una desde el instante en que nace un Ángel designado por Dios para su guarda” (San Jerónimo).

-“Los ángeles rodean al sacerdote. Todo el santuario y el espacio que circunda al altar están ocupados por las potencias celestes para honrar a Él, presente en el altar” (San Juan Crisóstomo).

-“¡Quisiera Dios que cuando quemamos incienso sobre nuestros altares y ofrecemos el Sacrificio, se descubriesen visiblemente los Ángeles como le sucedió a Zacarías!” (San Ambrosio).

-“Conocemos por la fe que existen Ángeles… se aparecieron a muchos… no es lícito dudarlo” (San Agustín).

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