Artículos, Caminando con el Papa

Las ‘pequeñas’ guerras

Caminando con el Papa

Por: Cristina Alba Michel.

I. El Papa y el Evangelio

Cómo ayudo a la paz

1. Escribo mientras Irán sigue amenazando con guerra. Putin hace movimientos para, sin ser reelegido en 2024, seguir gobernando de alguna manera. Siria aún lucha por su supervivencia. En China y Nicaragua se endurece la persecución. En Colombia asesinan cada vez a más líderes sociales. Los cristianos de Nigeria son asesinados y México aún es el país más peligroso para los sacerdotes.

Guerra. Rumores de guerras. Violencia y abusos de gobernantes contra sus gobernados. Aparece un nuevo y peligroso virus respiratorio cuando los servicios de salud en México se achican y las leyes anti vida se agrandan. Prosigue la desviación del presupuesto para obra social, salud y educación, para sostener de la dictadura ideológica impuesta desde el extranjero.

2. En el lejano y pequeño Yemen, la guerra pone al pueblo “al borde del abismo”. Se sospecha que el juicio iniciado contra Trump se debe más a su posición contra el aborto que a delitos cometidos, sean ciertos o no. Y cada uno, en lo personal, pensará que nada de todo esto le incumbe ni le afecta, ni participa en ello.

3. Papa Francisco en noviembre 5 del 2018 explicó que “las muchas pequeñas ‘guerras’ en la familia, en la parroquia o en el lugar de trabajo tienen las mismas raíces que las grandes y estallan si el egoísmo y el interés selectivo de la ‘rivalidad y la vanagloria’ prevalecen sobre la ‘humanidad y concordia'”. 

“La rivalidad es una lucha para aplastar al otro… la vanagloria es ‘yo presumo de algo’, como diciendo ‘yo soy más importante… mejor que los otros’. Esto destruye una comunidad, destruye una familia… destruyen la humanidad”, pues en el diario vivir como en las grandes relaciones entre naciones, entre gobernantes y gobernados, “la rivalidad y la vanagloria… destruyen la concordia y hacen las cosas por interés, pensando en el provecho propio, en la propia utilidad”.

La humanidad y la concordia son “algo bello, algo grande, esto es la paz y haciendo esto en nuestra pequeñez, ayudaremos a la paz del mundo”.

II. Glosas y comentarios

Sobre Benedicto XVI

-Para quien desconoce ambos pontificados y magisterios el mensaje de la película “Los Dos Papas” es de perdón, bondad y concordia. No por ello deja de ser una película que manipula a ambos personajes principales.

La historia hace transitar al espectador desde la antipatía por Benedicto XVI hacia una especie de “compasión” por él, que le tolera y “perdona” su “debilidad” para conducir la Iglesia. Por ello quiero mencionar varias falsedades puestas -¿intencionadamente?- en la cinta:

-Es falso que Benedicto XVI no tenga capacidad de diálogo ni empatía con la gente; es falso que alguna vez quiso ser músico, pues desde muy pequeño eligió ser sacerdote. Es falso que el poder le atrajera, todo lo contrario. Es falso que su cultura popular sea pobre. Es mentira que estuviese involucrado en casos de abuso sexual o su encubrimiento. Fue él quien inició una profunda investigación sobre Marcial Maciel, y sepan que nunca permitió fotos al lado de este individuo. Además introdujo la tolerancia cero, en estos casos, ya como Papa.

Es mentira que entró en crisis de fe, que dejó de creer o de escuchar la voz de Dios: ¡si su decisión de renunciar la tomó después de escuchar largamente al Señor en oración!

No eligió los zapatos rojos por ostentación sino como símbolo de la Pasión de Cristo, de su Vía Crucis, de la sumisión del Papa a Cristo, del amor de Dios por la humanidad y de la memoria de los mártires.

-No tengo espacio para decir que Ratzinger ha sido un hombre muy sencillo, que utilizaba autobús o bicicleta desde que era profesor universitario. Si los espectadores de la película leyeran Notidiócesis, hubiesen conocido la personalidad de quien hoy es Papa emérito, hombre grande en sabiduría, fe y humildad, quien en silencio ayudó por mucho tiempo a una pobre viuda y su familia a quienes conoció en una visita por los Andes peruanos.

Ni Ratzinger ni Benedicto XVI maltrató jamás a ningún interlocutor, le levantó la voz o lo trató con ira, altanería o abuso de poder.

Si nos leyeran, sabrían también que Bergoglio, ya Papa, en la primera visita que hizo al Emérito le regaló una imagen de la Virgen de la Humildad porque “esta imagen me recuerda a Usted”.

Pensar

Me han dicho que se trata de la Virgen de la Humildad… Cuando me lo dijeron pensé enseguida en usted, en los muchos ejemplos maravillosos de humildad y de ternura que nos ha dado durante su pontificado”, le dijo el entonces nuevo Papa al emérito el 23 de marzo de 2013, cuando le visitó en Castel Gandolfo. Emocionado, Ratzinger tomó la mano de Francisco “entre las dos suyas y no paraba de repetir: ‘Gracias, gracias, me conmueve, gracias'” (www.es.aleteia.org; agencias).

Share this Story
  • Artículos Caminando con el Papa

    Las ‘pequeñas’ guerras

    Caminando con el Papa Por: Cristina Alba Michel. I. El Papa y el Evangelio Cómo ayudo a la paz 1. Escribo ...
Load More Related Articles
Load More In Artículos

Check Also

La Iglesia no se detiene, menos la caridad

Notidiócesis trae esta semana, en su edición del ...

Anuncio