Comentario al Evangelio

La ley y los profetas en plenitud

Comentario al Evangelio del VI Domingo Ordinario (Mt 5,17-37)

Por: Mons. Luis Carlos Lerma Martínez.

Los cristianos, los que creemos que Jesús es el Salvador del mundo, el Cristo, es decir, el Ungido por Dios Padre con el Espíritu Santo y enviado para nuestra salvación, corremos el riesgo de no encontrar provocadoras estas palabras de Jesús: “No crean que he venido a abolir la ley y los profetas, no he venido a abolirlas, sino a darles plenitud”. “La ley y los profetas” es una manera típicamente judía de llamar a la Sagrada Escritura, nuestro Antiguo Testamento (ver Lc 24,27.44; Mt 11,13; y la presentación del libro del Eclesiástico). Porque nosotros difícilmente nos preguntaremos: ¿acaso la ley y los profetas (la Sagrada Escritura) puede caducar? Y si la Sagrada Escritura es la Palabra de Dios, menos aún nos preguntaríamos: ¿Acaso hay alguien que la pueda mejorar, que le dé más plenitud?

Entre los judíos, escuchar que alguien se atreviera a decir: “No crean que he venido a abolir la ley y los profetas, no he venido a abolirlas, sino a darles plenitud”, lo primero que merece es una mirada inquisitoria. ¿Quién es éste que se atreve a decir semejante cosa? ¿Acaso se cree más que Moisés? ¿Acaso se cree Dios? Alguien que afirme eso es un atrevido, que quiere ocupar el lugar que únicamente le corresponde a Dios, que está usurpando el lugar de Dios. ¡Mira que pretender darle plenitud a la Palabra de Dios!

Analizando fríamente a quien se arroga semejante posición, una de dos: o es un farsante, loco y chiflado al que hay que seguirle la corriente por si acaso resulta peligroso, o simplemente ignorarlo (‘tirarlo a lucas’, decimos entre nos); o, efectivamente, está hablando en serio y en verdad es más que Moisés y es Dios, o al menos igual a Dios. Esto es precisamente lo que nosotros hemos creído, del verbo “tener fe”.

Lo que Jesús nos está diciendo es que Él es Dios; verdadero Dios y verdadero hombre, decimos en el Credo. Y lo que Jesús nos está pidiendo es que le demos el lugar que le corresponde como a Dios, el primer lugar. Por eso se atreve a decirnos: “han oído que se dijo a nuestros antepasados…, pero (ahora) yo le digo”. Repitiendo, Jesús nos está diciendo que Él es Dios, nos está pidiendo que le creamos, que tengamos fe en Él, que le demos el lugar que le corresponde, el primer lugar, que lo escuchemos, que le hagamos caso, que lo tomemos en serio, que lo sigamos a Él.

Entonces, ¿por qué lo ignoramos como si fuera un farsante, loco y chiflado?

Saludos y bendiciones desde el Santuario de Guadalupe de Chihuahua, la casita de la Madre del verdadero Dios por quien se vive.

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