Laudato si', Miscelánea

¿Hacia una Pastoral del Medio Ambiente?

Hagamos lío

Por: Joel Isaac Morales Saldívar.

“Disculpe, pero ya no damos bolsas”, me dijeron. Y haciendo malabares con lo adquirido salí de la tienda. ¡La integridad del chocolatoso producto ahora estaba en juego! Maniatado por la numerosa cantidad de artículos sobre mi persona, y en una descompuesta y poco ortodoxa figura, hice el regreso a mi destino distante; ¡vaya quebradizo desenlace!

No sé si sea para ustedes una escena familiar, tampoco sé si ciertas leyes, como la prohibición de bolsas de plástico, hagan realmente un cambio. Más aún, me atrevo a cuestionar: siquiera inviten a reflexionar [si la medida es buena].

De lo que sí estoy seguro, es de las decisiones asertivas y acertadas que tomarás a sabiendas de la responsabilidad que tenemos todas las personas, en especial los cristianos, de custodiar toda la Creación y nuestro entorno.

El tema del medio ambiente no puede ir separado de los fenómenos sociales; el tema de la ecología no es “pobrecitos toros de lidia, perritos de la calle y salvemos a las ballenas”, mientras que por otro lado se relativiza el valor de la vida humana y se promueve la cultura de la muerte: aborto, y la mal llamada muerte asistida, por tan sólo nombrar ejemplos de subcultura. La ecología debe de ser y de vivirse de una manera integral y por tanto, humana.

La realidad  es que hay un mundo rico (la minoría), que consume la mayor parte de la energía del planeta y produce la mayor parte de los desechos y residuos. Versus un mundo pobre (la mayoría), devastado y al que no se le permite un desarrollo, en calidad, de una vida decente, como si su vida no fuera digna.

Todo ello forma parte de una sola crisis socio-ambiental que demanda la urgente necesidad moral de una nueva solidaridad.

Científicos de las principales universidades del mundo corroboran en sus investigaciones que la Ecología Humana resulta clave para la solución real de los problemas en la sociedad contemporánea. A la Ecología Humana se le atribuyen los derechos de la persona y sus atributos como la dignidad, identidad, intimidad, corporeidad personal, conocimiento, libertad, tendencia a la verdad y el bien, el amor.

Al respecto, en estos días se ha publicado la Exhortación Apostólica post sinodal “Querida Amazonia“, del Santo Padre Francisco. Un bello documento que refleja y responde a la necesidad de una Iglesia en salida. No me gustaría adentrarme mucho, pero sí invitarte a buscarla, leerla y compartirla.

Con ella el Papa revoluciona tan importante tema, desde su inaugural misa hasta sus constantes mensajes actuales. Sintetizando: “Nuestra Vocación como seres humanos es custodiar toda la Creación, la belleza de la Creación, tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en que vivimos”.

Antes del documento Querida Amazonia, el Papa nos regaló la hermosa Encíclica Laudato si‘ (2015), que es como el cántico de San Francisco de Asís hecho documento. Ahí nos recuerda que la Casa Común es también nuestra hermana.

Esta tradición “ecológica” que comenzó San Juan Pablo II se vio reforzada por el Papa Benedicto XVI y ahora se está extendiendo y desarrollando por el Papa Francisco. Valoramos también el legado los Santos Padres Juan XXIII y Pablo VI.

Todos ellos promueven la importancia de la Reconciliación entre las personas y con el medio ambiente a través de la reflexión, desarrollo espiritual y acciones significativas desde nuestra cotidianidad para la restauración y cuidado de la Creación. Parafraseando a Monseñor Felipe Aguirre: “el mandamiento de la Caridad exige superar una moral individualista, y, por tanto, exige participar en la búsqueda del Bien Común”. También nos recuerda la encíclica Fides et Ratio (1998): “Dios puso en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad, conocerlo a Él… y conocer la verdad de sí mismo”.

Tu vocación cristiana es una llamada que toma forma concreta en el marco de la comunidad y se despliega en la entrega amorosa y creativa en el mundo.

Muchos se preguntarán ¿y sólo por ser cristiano me debe de preocupar y ocupar? Te invito a preguntarle a tu párroco o sacerdote de más confianza, sobre el pecado estructural del que somos parte. Sí, estamos “obligados” a restaurar esa relación con la Creación. “Maldito sea el suelo por tu causa” (Gn 3,17).

¿Cómo andas en tu ecología humana? Tu relación contigo mismo, tu familia, tus vecinos. Tu rol como hijo, hermano, mamá, papá, abuelo…

Querido lector, este no es un tema sacado de la manga ni es moda pasajera. Con tu quehacer diario, ¿te has dado cuenta del lío que estás armando? Eres un Custodio de la Creación en medio de lo cotidiano: trabajo, escuela, en casa, con tus vecinos; al conducir. Habrá quienes estén realizando acciones específicas a favor del medio ambiente o de los menos favorecidos.

Nos gustaría conocerte, e ir compilando tus gestos de bondad que crean un mejor ambiente. ¡Gracias y hasta la próxima!

¿Hacia una Pastoral del Medio Ambiente? ¡Sí! Escríbenos a: custodiodelacreacioncuu@gmail.com Síguenos en Facebook Custodios de la creación.

-El autor es ecólogo humanista, de la parroquia Asunción de María.

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