Hagamos lío, Miscelánea

Formas de amar millenialmente

Hagamos lío

Por: Héber Gpe. Hermosillo Sánchez.

El amor en tiempos del marketing

La mercadotecnia tiene muy bien medidos los tiempos, apenas vamos dejando atrás las luces y los villancicos y ya empiezan a llenar de corazones los escaparates de las tiendas. Junto a esto, o tal vez por causa de esto, aparece en nosotros nuevamente esa tensión que nos genera “tener” que comprar más regalos. Y pongo entre comillas “tener” porque aunque me considero una persona con una relativa autonomía de las modas y tendencias, consciente incluso de muchas de las estrategias del marketing, no dejo de sentir cierta obligación de demostrar afecto a las personas que quiero comprándoles un regalo. Seguro que no soy la única persona a la que le pasa.

Bueno, no seré yo quien venza con mi queja el consumismo de estas fechas, así que mejor vemos el lado positivo ¡Vaya que lo tiene! Porque no hay nadie mejor que las tiendas, mediáticamente hablando, para recordarnos una verdad tan grande como que el cielo es azul: el ser humano vive de amores.

San Agustín, un gran santo que vivió enamorado toda su vida (si me lo permiten, en alguna publicación posterior hablaré de sus amores), decía con referencia a la necesidad esencial del amor en la vida del hombre: “Mi amor es mi peso, por él soy llevado a dondequiera que voy” (Conf. 13,10). Entiende el peso desde su definición física, como la fuerza de atracción de un punto de gravedad sobre una masa, bien podríamos decir que el amor es nuestro centro de gravedad. Así como cualquier objeto tiende al suelo al no intervenir una fuerza en otra dirección, nosotros tendemos con la misma fuerza hacia aquello que amamos.

El problema es que no siempre amamos lo que debemos amar o no amamos como deberíamos amar. Pero, para responder sin generalizar a las preguntas: qué debemos amar y cómo debemos amar, tendríamos que hacer análisis muy personalizados o recurrir a verdaderos expertos en la materia, mejor hablemos de tres formas sencillas y graduales de amar en este tiempo de mercadotecnia y redes sociales.

Diría mejor, “formas de amar millenialmente”:

1. Contestar en tiempo prudente llamadas, WhatsApp, Imbox, DM, etc.

Muchas personas hemos pasado de la urgencia de responder inmediatamente a una oculta desidia o desinterés. Digo “oculto” porque a veces culpamos demasiado a nuestras mil actividades diarias. ¿Por qué recomiendo esto? Porque vivimos en la era de la comunicación, no podemos zafarnos de esto; necesitamos conectarnos con el otro aunque esté a miles de kilómetros de distancia. Así que una forma de mostrar que reconozco al otro y que me importa, es no dejarlo en “visto”.

2. Prestar y devolver libros

También vivimos en la época del conocimiento. Por ello no es raro que muchas personas nos pidan prestados libros (no siempre los leemos, no nos sintamos mal). Prestar un libro no sólo facilita el acceso al conocimiento a la otra persona, sino le demuestra que confías en ella; más aún si tú, al leerlo, ya lo has subrayado, porque así compartes aquello que para ti es significativo y digno de ser recordado.

3. Escuchar o ver las veces que sea necesario un mismo chiste, meme o anécdota sin interrumpir.

Vivimos en la época de la “viralización”. Es sumamente difícil que algo que me ha aparecido a mí en redes sociales no le haya aparecido al otro. Demos oportunidad que los otros hablen, que nos trasmitan aquello que los hizo reír y los emocionó. En pocas palabras, si yo ya vi el meme, es un acto de amor fingir un poquito de sorpresa y disfrutar, no sólo del momento, sino de la persona.

Antes de exponer los puntos dije que se trataba de formas fáciles y graduales. Ahora explico por qué:

Reconocer es el primer paso del amor. Es distinguir entre la multitud al otro. Es concederle una identidad dentro de mi mundo.

Que te importe es el segundo paso del amor. Es darle, a quien antes has dejado entrar en tu mundo, la capacidad de interactuar con él. De que pueda influir de alguna manera sobre ti.

Confiar es el tercer paso del amor. Ya no sólo permites que pueda influir en ti, sino que le descubres el camino para que llegue a lugares de tu mundo que por sí mismo no podría llegar. Es bajar la guardia para que el otro cruce libremente.

Disfrutarlo, habla ya de un amor en toda forma. Te das cuenta de que el amor, más que de ti, se trata del otro y de lo que surge de esa relación. Descubres que el amor, más que una cosa, un lugar o una actividad, es una relación, y que sin alguien a quien amar nada tiene sentido.

¡Ánimo!, ¡y feliz mes del amor y la amistad!

-El autor es miembro de las Juventudes Agustino Recoletas (JAR), de la Parroquia de Cristo Sumo y Eterno Sacerdote.

Share this Story
  • Hagamos lío Miscelánea

    Formas de amar millenialmente

    Hagamos lío Por: Héber Gpe. Hermosillo Sánchez. El amor en tiempos del marketing La mercadotecnia tiene muy bien medidos los tiempos, ...
Load More Related Articles
Load More In Hagamos lío

Check Also

Lo antiguo y lo nuevo, para gloria de Dios

La edición digital número 2316 de Notidiócesis (domingo ...

Anuncio